sábado, 23 de agosto de 2008

LA VOLUNTAD DE NO DESEAR


LA MENTE SALTA DE UNA idea a otra; se encariña un momento y olvida al siguiente. Pueden lograr mantener sus bocas cerradas, pero es casi imposible mantener la mente cerrada. La mente es de esa naturaleza; está así tejida con los hilos del deseo. Su característica es revolotear y saltar de aquí para allá, saliendo por las puertas de los sentidos hacia el mundo externo de color, sonido, sabor, olor y textura. Pero puede ser domada y dirigida a un buen uso por el hombre. Si la mantenemos ocupada en buenas obras y buenas aventuras, particularmente en la contemplación de lo Universal, lo Absoluto, lo Eterno, es decir, de Dios, entonces no divagará ni llevará al hombre a la ruina, pues Dios es la fuente de inagotable fuerza, de duradera alegría y de la más profunda sabiduría.
El periodo entre los dieciséis y los treinta años es crucial, pues es el periodo en que la vida aumenta su dulzura, cuando los talentos, destrezas y actitudes son acumulados, sublimados y santificados. Si el tónico del servicio desinteresado es administrado a la mente durante este periodo, la misión de la vida será cumplida, pues el proceso de sublimación y santificación será agilizado por este tónico. No sirvan por la recompensa, por atraer la atención o ganarse la gratitud, o por un sentido de orgullo ante su propia superioridad en destreza, riqueza, posición o autoridad. Sirvan porque están impulsados por el amor. Cuando tengan éxito, atribúyanlo a la gracia de Dios que los movió como amor dentro de ustedes. Si fracasan, atribuyan la falla a su propia incapacidad, insinceridad o ignorancia. Examinen las fuentes de acción, desinféctenlas de toda traza de ego. No echen la culpa a los que reciban el servicio, ni a sus colaboradores y compañeros de trabajo, o a Dios.
No se enorgullezcan de ser miembros del Comité de Servicio, una oportunidad de la que podrán beneficiarse miles de personas en esta ciudad. El egoísmo de esta naturaleza puede minar su eficacia como miembros del Servicio Sai; ciertamente minará su progreso espiritual. El sentido del "yo" y de "lo mío" surge de la ignorancia de la majestad de Dios y de su inmanencia. La ira y la codicia son la progenie de este mal. Este maligno cuarteto es la raíz de todas las calamidades que el hombre encuentra sobre la tierra.
El servicio en todas sus formas, en el mundo entero, es primero que todo una práctica espiritual. Es una disciplina espiritual, una limpieza mental. Sin la inspiración dada por esa actitud, el impulso de seguro disminuirá y se secará; o puede ir vagando por los caminos del orgullo y de la ostentación. Piensen por un momento: ¿están sirviendo a Dios o es Dios quien los está sirviendo? Cuando un peregrino está de pie hundido hasta la cintura en el Ganges, toma en sus palmas el agua sagrada y, recitando una invocación, vierte el agua como ofrenda a la deidad, lo que ha hecho es ¡verter el Ganges en el Ganges! Cuando ofrecen leche a un niño hambriento, o una cobija a un hermano que tirita en el pavimento, no están colocando otra cosa sino un don de Dios en las manos de otro don de Dios. ¡Están depositando el don de Dios en un depositario del principio divino! ¡Dios es quien sirve, pero les permite declamar que han servido! Sin su voluntad, ni una sola hoja de hierba puede estremecerse en la brisa. Llenen cada momento de gratitud al Dador y Receptor de todos los dones.
Nutran la voluntad de dar, de renunciar a lo pequeño por lo grande, a lo transitorio por lo trascendental. La insignia del Servicio Sai no es una condecoración que puede obtenerse sin un "precio". Es un símbolo de alto carácter, de sentimientos generosos y esfuerzo persistente. Es el indicador externo del entusiasmo y la fuerza internos, de la destreza y de la fe. Al igual que el hierro es atraído por el imán, estas cualidades que brillan a través de ustedes atraerán hacia ustedes a los abandonados, los deprimidos y los afligidos. Si son orgullosos y egocéntricos, ciegos al parentesco que une a todos en un amor fraterno, la insignia es una traición.
La ingestión es seguida de la eliminación; la inhalación debe ser seguida de la exhalación; la sangre debe fluir constantemente para circular y mantener la salud. El tomar debe ser seguido del dejar, son el anverso y el reverso del mismo proceso. Esto es cierto para los individuos, las sociedades y naciones y para la raza humana El progreso y la paz dependen del sacrificio, del renunciamiento y del servicio.
No limiten su servicio al tiempo que yo estoy en Bombay o a los límites del "Dharmakshetra". Estén alertas al llamado, en todas partes, en todo momento; estén listos con la sonrisa, la palabra bondadosa, la sugerencia útil, el cuidado experto, la respuesta agradable. Miren a su alrededor en busca de las oportunidades de aliviar, salvar o resucitar. Adiéstrense para que puedan prestar la ayuda rápidamente y bien. El servicio es la forma más benéfica de ascetismo, la más satisfactoria y la más agradable, surge del amor y derrama amor en profusión. Siembra una semilla en la piedra y se deleita en verla brotar; siémbrenla con amor y la semilla descubrirá el amor dentro de la piedra y se nutrirá de él.
El doctor Mistry mencionó en su informe que están haciendo un buen trabajo en Bombay, donando sangre, visitando hospitales, sosteniendo centros de primeros auxilios, realizando cantos devocionales, promoviendo escuelas, etcétera. Pero no es la cantidad lo importante ni la variedad; es la alegría interna, el amor que irradian, lo que en verdad cuenta. El mero sentimiento y la compasión no son útiles; deben ser regulados por la inteligencia. Derramen alegría sobre los afligidos, tranquilicen a aquellos que han perdido el camino, cierren sus ojos a las faltas de los demás, pero ábranlos para descubrir las suyas propias. Todas éstas son tareas duras. Sólo la práctica puede hacerlos perfectos; practiquen, entonces, no sólo en sus tareas de servicio, sino en la meditación sobre lo Divino. La meditación y la repetición del Nombre los harán cada vez más eficientes en el campo del servicio.
La meditación (dhyana), es necesaria, puesto que lleva a la fijación de la mente en algún objetivo deseable (dharana), y a la perfecta ecuanimidad (samadhi). En la noche, cuando duermen en la terraza a cielo abierto, practiquen la concentración fijando la mirada en alguna estrella brillante. La práctica del servicio limpiará la mente y agudizará la concentración. Muchos miembros de la rama de Servicio me han dicho que ahora son capaces de meditar más tiempo y con mayor concentración. Los hay que recomiendan drogas, tranquilizantes y cosas similares hasta aquellos que desean practicar la meditación, pero no saben que las drogas son engañosas, debilitantes y peligrosas, que tienen consecuencias dañinas. Yo recomiendo el servicio.
Pueden estar llenos del impulso de servir, pero sin vigilancia e inteligencia, el servicio no puede ser fructífero. Cada pequeño detalle debe ser atendido. Por ejemplo, obligan a algunas personas a sentarse, en lugar de estar de pie y obstruir la visión de los demás; no se dan cuenta de que hay quienes no pueden sentarse en el suelo debido a problemas físicos. Se mueven más hacia atrás y a los lados de las reuniones, dejando la masa de gente del centro sin atender. No necesitan ocuparse de mí; atiendan más bien a las necesidades de los viejos y los enfermos, de los niños, de los que están al sol, de los sedientos y los agotados. No lastimen los sentimientos de nadie 'tratándolo bruscamente. No impidan a nadie la oportunidad del darshan (visión del Maestro). Muestren a cada uno la cortesía que tienen para los huéspedes que reciben en sus casas. Ésta es su casa y ellos son sus huéspedes. Hagan que tengan dulces recuerdos de su visita a "Dharmakshetra" y de los miembros del Comité de Servicio.
Éste es un ejército espiritual dedicado a su propia purificación. Este movimiento debe expandirse rápidamente en la India y marchar pronto hacia los países del exterior. Los miembros del Servicio Sai pueden ser enviados a otros lugares a fin de adiestrar a otros en este Vedanta práctico, pues sí una persona está imbuida del impulso de servicio y la creencia de que todos son personificaciones del principio divino, esto es, en sí, el más potente ejercicio de la repetición del Nombre, la meditación más benéfica.
Practiquen lo que predican; sean lo que profesan ser. Su palabra y su acción deben compaginarse. Mantengan sus sentidos y su mente bajo riguroso control; sean dulces y suaves en el habla, no hieran los sentimientos ni siquiera de un niño pequeño. Entonces, este "Dharmakshetra"se volverá un Prashanti Nilayam, una Morada de Paz y Alegría. Si el Comité de Servicio y los voluntarios de la ciudad de Bombay,. hombres y mujeres, se adiestran de acuerdo con estos lineamientos, y tienen éxito en esta práctica, uno de los festivales que ahora se celebran en Prashanti Nilayam podrá ser celebrado aquí. Podremos decir a la gente que tuvieron esta grandiosa oportunidad como resultado de la bondad, virtud y eficiencia de los servidores Sai.


SAI BABA
"Dharmakshetra;
Bombay 18 v 69

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