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SAI BABA:"LA ENCARNACIÓN DIVINA"

సాయి బాబా: ¨ల ఏణాఱ్ణాఈఓణ్ దివిన¨

sábado, 14 de marzo de 2009

EL SIGNIFICADO CÓSMICO DE LA PASCUA

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Toda la vida de Cristo fue una cruz y un martirio, ¿y tu Buscas para ti el descanso y el gozo? Cuanto más alto el Hombre alcanza en el espíritu, más pesadas son las cruces que A menudo encuentra, porque la pena de su destierro aumenta Con la fuerza de su amor.

En la mañana del Viernes Santo de 1857, Ricardo Wágner, el máximo artista del siglo XIX, estaba sentado en la galería de una villa Suiza, junto al Mar de Zurich. El panorama que le rodeaba estaba bañado con un sol glorioso; paz y buena voluntad parecían vibrar a través de la naturaleza. Toda la creación palpitaba con ruidos; el aire estaba cargado con el fragante perfume de los pinares en brote – grato bálsamo para un corazón o una mente inquieta.
Sorpresivamente, como un rayo salido de un cielo diáfano, entró en el alma profundamente mística de Wágner el recuerdo del significado ominoso de aquel día, el mas oscuro y mas triste del año Cristiano. Casi lo abruma la pena al contemplar el contraste. Había una marcada incongruencia entre la sonriente escena frente a él, la fácilmente observable actividad de la naturaleza, luchando hacia la renovada vida después del largo sueño invernal y la lucha de muerte de un torturado Salvador sobre una Cruz; entre el canto de vida y amor a plena voz, proveniente de miles de pequeños emplumados coristas en el bosque, en el páramo y en la pradera y los ominosos gritos de odio provenientes de una enfurecida turba que se mofaban y escarnecían al mas noble ideal que el mundo jamás haya conocido; entre la maravillosa energía creativa ejercida por la naturaleza en primavera y el destructivo elemento en el hombre que dio muerte al Personaje mas noble que jamás haya agraciado nuestra tierra.
Mientras Wágner meditaba sobre las incongruencias de la existencia, la pregunta se presentó por si sola: ¿Hay alguna conexión entre la muerte del Salvador sobre la Cruz en Pascua y la vital energía que se expresa, tan pródigamente en primavera cuando la naturaleza da comienzo a la vida de un nuevo año?.
Aunque Wágner concretamente no percibió ni se dio cuenta del complejo significado de la conexión entre la muerte del Salvador y el rejuvenecimiento de la naturaleza, sin embargo, él había, sin saberlo, tropezado con la clave de uno de los más sublimes misterios que el espíritu humano enfrentara, en su peregrinaje desde el lodo hasta Dios.
En la más oscura noche del año, cuando la Tierra duerme profundamente en el frío abrazo de Boreas, cuando las actividades materiales están en su más bajo reflujo, una ola de energía espiritual lleva sobre su cresta la divina y creadora “ palabra del Cielo” al místico nacimiento en Navidad; y como una nube luminosa, el impulso espiritual se cierne sobre el mundo que “ no lo conoció”, pues “brilla en la oscuridad” del invierno cuando la naturaleza está paralizada y muda. Esta divina “palabra creativa” tiene un mensaje y una misión. Nació para “salvar al mundo” y “ para dar su Vida por el mundo”. Por necesidad debe sacrificar su Vida a fin de lograr el rejuvenecimiento de la naturaleza. Gradualmente se entierra en el suelo y comienza a infundir su propia vital energía en los millones de semillas que yacen dormidas en la Tierra. Susurra “la palabra de Vida” a los oídos de las bestias y de los pájaros, hasta que el Evangelio o las buenas nuevas han sido predicados a toda criatura . El sacrificio está totalmente consumado al momento en que el Sol cruza su nodo Este ( Pascual) en el Equinoccio primaveral. Entonces la divina “palabra” creativa expira, muere sobre la cruz de la Pascua, en un sentido místico, mientras exclama un último grito triunfal : “Se ha consumado” (consumatum est)
LA INTERPRETACION MISTICA DE PASCUA
A medida que el eco regresa a nosotros repetido muchas veces, la canción celestial de la Vida es oída también muchas veces desde la Tierra. Toda la creación entona esa canción como un himno. Un coro formado por legiones lo repite una y otra vez. Las pequeñas semillas en el seno de la Madre Tierra comienzan a germinar y brotan sus renuevos en todas direcciones. Un mosaico vivo, maravilloso, una alfombra verde adornada con flores multicolores, reemplaza la inmaculada palidez del invierno. De las tribus de pájaros y animales “la palabra de Vida” surge como una canción de amor que les impulsa a procrear. Generación y multiplicación son las palabras de pase por doquier – el Espíritu ha resucitado a una Vida más abundante.
En esta forma, en sentido místico, vemos el nacimiento, muerte y resurrección del Salvador que nos llega en el impulso espiritual que culmina con su entrada al centro del planeta en la noche de Navidad, en el Solsticio de invierno y se aleja de él en el Domingo de resurrección, cuando la Palabra “Asciende al Trono del Padre”.

El signo de la Cruz estará en el cielo cuando el Señor venga Para juzgar. Entonces todos los servidores de la Cruz, que En vida se han conformado con el Crucificado, se acercarán Al Cristo con gran resolución. TOMAS DE KEMPIS
Una vez mas hemos llegado al acto final en el drama Cósmico que implica el descenso del Rayo Crístico Solar para penetrar en la materia de nuestra tierra, la cual es completada en el Místico Nacimiento celebrado en Navidad y la Mística Muerte y Liberación. Que son celebrados poco después del Equinoccio vernal cuando el Sol del nuevo año comienza su ascenso a las mas altas esferas de los cielos Norteños, habiendo derramado Su Vida para salvar a la humanidad y dar nueva Vida a todo sobre la Tierra.
En esta época del año una nueva Vida, una acrecentada energía, barre con fuerza irresistible a través de la venas y arterias de todo ser viviente, inspirándolos, infundiendo nuevas esperanzas, nueva ambición y nueva Vida, impeliéndoles a nuevas actividades por lo cual aprenden nuevas lecciones en la “escuela de la experiencia ”.Consciente e inconscientemente para los beneficiados, ésta surgente energía vigoriza a todo lo que tenga Vida .
Aún la planta responde con un aumento de circulación de savia, que resulta en mayor crecimiento de las hojas, flores y frutas, de modo que esta clase de Vida se expresa en la actualidad y va evolucionando a un estado mas elevado de consciencia. Pero aunque son maravillosas éstas exteriorizadas manifestaciones físicas y por gloriosa que se llame la transformación que convierte la tierra en un páramo de nieve y hielo, en un bello, floreciente jardín, cae en lo insignificante ante las actividades espirituales que corren paralelamente a estos. Los aspectos salientes del drama Cósmico son idénticos en cuestión de tiempo con los efectos materiales del Sol en los cuatro signos zodiacales, Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, pues los sucesos mas significativos ocurren en los puntos Equinocciales y Solsticiales.
Es una verdad real y actual que “en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser ”. Fuera de El, no podríamos tener existencia, vivimos por y a través de Su Vida; nos movemos y actuamos por y a través de Su Fuerza; es Su Poder que sustenta nuestra morada , la Tierra, y sin Su incansable y constante esfuerzo, el Universo en si se desintegraría. Se nos enseña que el hombre fue hecho a “ imagen y semejanza de Dios ” y se nos da a entender que de acuerdo con la Ley de analogía somos poseedores de ciertos poderes latentes en nuestro ser que son similares a los que vemos tan poderosamente expresados en la labor de la Deidad en el Universo. Esto nos da un interés particular en el drama Cósmico anual que involucra la muerte y resurrección del Sol. La Vida del Hombre – Dios, Cristo – Jesús, fue moldeada de conformidad con la historia Solar y presagia en modo similar todo lo que puede suceder al Hombre - Dios, de quien este Cristo – Jesús profetizó cuando dijo : “Las obras que yo hago, vosotros también haréis, y obras más grande aún; a donde yo voy no podéis seguirme ahora, pero vosotros me seguiréis después ”. La naturaleza es la expresión simbólica de Dios. No hace nada en vano ni gratuitamente, pero hay un propósito tras todo y cada acto. Por lo tanto debemos estar alerta y considerar cuidadosamente los signos en los cielos, pues tienen un profundo e importante significado referente a nuestras propias vidas. La comprensión inteligente de su propósito nos permite trabajar mucho mas eficientemente con Dios y Sus maravillosos esfuerzos, para la emancipación de nuestra raza de la esclavitud a las Leyes de la naturaleza y mediante esta liberación alcanzar la máxima estatura como hijos de Dios – coronados de gloria, honor e inmortalidad – libres del poder del pecado, enfermedades y sufrimientos que ahora constriñen nuestras Vidas, en razón de nuestra ignorancia y desconformidad con las Leyes de Dios. El Divino propósito demanda esta emancipación, pero si es de ser logrado por el largo y tedioso proceso de la evolución o por el muchísimo mas rápido Sendero de la Iniciación, depende de LA INTERPRETACION MISTICA DE PASCUA que si estamos o no dispuestos a prestar nuestra cooperación. La mayoría de la humanidad atraviesa la Vida con “Ojos que no ven ” y “Oídos que no oyen ”. Están enfrascados en sus asuntos materiales; comprando y vendiendo; trabajando y jugando, sin un adecuado entendimiento o apreciación de los propósitos de la existencia, y aunque les fuere desplegado ante sus ojos, no es de esperarse que se amoldarían, o cooperen, debido al sacrificio que implica.
No es de sorprenderse que Cristo atraiga particularmente a los pobres y que El manifieste lo difícil que le resulte a un rico entrar en el Reino de los Cielos, pues aún hasta el día de hoy en que la humanidad ha avanzado en la “escuela de la evolución” durante dos milenios desde ese entonces, encontramos que la gran mayoría todavía valora sus casas y tierras, sus bonitos sombreros y ropas, los placeres de la sociedad, bailes y cenas mas que los tesoros del cielo, que son acumulados mediante el servicio y el autosacrificio.
Aunque ellos puedan percibir intelectualmente la belleza de la Vida espiritual, su deseabilidad se esfuma en la nada ante su vista cuando se compara con el sacrificio que implica su obtención. Como el joven rico, ellos seguirán gustosamente a Cristo sino hubiera tal exigencia de sacrificio. Ellos prefieren alejarse cuando se dan cuenta que el sacrificio es la condición precisa para poder entrar al discipulado. De manera que Pascua es sencillamente una época de gozo, porque es el fin de invierno y el comienzo de la estación de verano, con su invitación a los deportes al aire libre y a los placeres.
Pero para aquellos que han definitivamente elegido el sendero de la abnegación que conduce a la Liberación, la Pascua es el signo anual dado a ellos como evidencia de la base Cósmica de sus esperanzas y aspiraciones.
En el Sol de Pascua, que en el Equinoccio vernal comienza a remontarse en los cielos Norteños después de haber dado Su Vida para la Tierra, tenemos el símbolo Cósmico de la veracidad de la resurrección. Al tomarse como un hecho Cósmico en relación con la Ley de analogía que conecta al Macrocosmos con el Microcosmos, es en verdad que un día todos obtendremos la conciencia Cósmica y saber positivamente por su propia experiencia que no hay muerte, pero lo que parece serlo es solamente la transición a una más sutil esfera. Es un símbolo anual para fortalecer nuestras almas en la tarea del bien obrar, que podamos tejer el “Manto dorado Nupcial” requerido para ser los hijos de Dios en el más alto y sagrado sentido. Es literalmente verdad que a menos que “Caminemos en la Luz, como Dios está en la Luz”, no estamos en la hermandad, pero al hacer los sacrificios y ofrendando los servicios requeridos de nosotros para auxiliar en la emancipación de nuestra raza, estamos construyendo el “Cuerpo – Alma ” de radiante Luz dorada, que es la sustancia especial emanada de y por el Espíritu del Sol, el Cristo Cósmico. Cuando esta sustancia nos ha cubierto con suficiente densidad, entonces podremos imitar al Sol de la Pascua y remontar a las mas altas esferas. Estos ideales firmemente fijados en nuestras mentes, la época de Pascua se convierte en la estación cuando es propicio rever nuestra Vida el precedente año y hacer nuevas resoluciones para la venidera estación a fin de promover el crecimiento de nuestra alma. Es una estación cuando el símbolo del Sol ascendente nos debería orientar hacia el agudo entendimiento del hecho que, somos solo peregrinos y extraños sobre la Tierra, que como espíritus, nuestro verdadero Hogar está en los cielos y que deberíamos esforzarnos en aprender las lecciones en esta “escuela de la Vida ”, tan pronto como sea posible con un adecuado servicio. El día de Pascua marca la resurrección y Liberación del Espíritu Crístico de los reinos inferiores, y esta Liberación nos debería recordar que debemos mirar hacia el amanecer del día que nos libere permanentemente de las redes de la materia, del cuerpo del pecado y la muerte, juntamente con todos nuestros hermanos en cautiverio. Ningún aspirante verdadero podría concebir una liberación que no incluya a todos que estén en igualdad de condición.
Esta es una tarea gigantesca, la contemplación del mismo bien puede acobardar el corazón mas bravo y si estuviéramos solos no podría lograrse, pero las Divinas Jerarquías que han guiado a la humanidad en el Sendero de la evolución, desde el comienzo de nuestra carrera, están todavía activas y trabajando con nosotros desde sus Mundo Siderales, y con su ayuda, eventualmente podremos lograr esta elevación de la humanidad como un todo y obtener una comprensión individual de gloria, Honor e inmortalidad.
Teniendo esta gran esperanza en nuestro fuero íntimo, esta gran misión en el mundo, trabajaremos como nunca para hacernos mejores hombres y mujeres de modo que por nuestro ejemplo podremos despertar en otros el deseo de llevar una vida que conduzca a la liberación.
Max Heindel – La interpretación mística de Pascua



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