martes, 19 de julio de 2011

MAHASAMADHI por Pablo Tristán






Om Sri Sai Ram

Creo que realmente no existen palabras para cuantificar lo sucedido en Prashanti Nilayam, en la tierra, en el universo. Del mismo modo que no creo que haya palabras que reflejen lo suficiente la belleza del Maha Samadhi, belleza que al menos da una idea de lo sublime y lo divino que fue y que es Sathya Sai Baba.

Somos incalculablemente afortunados de haber nacido en el tiempo del Avatar, como dijo Leonardo Gutter cuando, unos momentos después de descubierto el Maha Samadhi, tuvo la inmensa fortuna de hablarle a los miles de personas que llenaban al máximo el Sai Kulwant y a los posiblemente millones de ángeles y dioses que participaban del evento cósmico.

Sai nos acostumbró a eventos significativos, poderosos, inconmensurables como su paso en la carroza de oro, el Ati Rudram yagnam, la confluencia en unidad de millones de personas incluyendo lo más destacado de la política, el deporte, el arte, etc. Lo muy especial de este evento llamado “el descubrimiento del Maha Samadhi”, realizado el mismo día de Gurú Poornima 2011, es que tal vez sea el punto de inflexión en la nueva etapa de la misión del Avatar.

Al comienzo de su “carrera” Sai le dio Darshan a unos pocos miles de devotos con una cautivadora y desconcertante forma joven, luego asumió su forma madura y millones, principalmente de oriente, reconocieron Su poder para finalmente ser el Rey de la tierra durante algunas décadas en que más millones y millones de todos los países de la tierra y de todas las condiciones sociales le rindieron homenaje y se beneficiaron de su toque de Amor infinito, que también se materializó en obras concretas, sin precedentes en la historia moderna, dejando un ejemplo para la humanidad.

¿Cual es la forma en esta nueva etapa? A mi entender, es la forma sin forma. Es pura belleza, bondad, verdad. Es ser, conciencia, bienaventuranza. El Maha Samadhi es todo eso. Es imposible no mirarlo todo el tiempo que uno pueda, por poco que uno alcance a vislumbrar entre tantos miles de personas. Es imposible no sentir la irradiación de luz en el alma cuando estamos frente a él.

Después de Leonardo hubo otro orador, un hermano de la Organización de India que con gran energía y claridad, evidentemente provenientes del mismo Sai, no dejó lugar a dudas cuál es el legado, la herencia de Baba: los hospitales, los colegios, la Organización Sai mundial, todas instituciones únicas que fueron hechas por el Avatar y por nadie más, ya que ningún ser humano podía concebir las cosas de tal forma, con tanta perfección, grandeza y sentido. Sus enseñanzas, afirmó, son también la herencia eterna y citó una historia de Confucio en la cual él demuestra que las enseñanzas son aún más importantes que el Maestro.

Finalmente, TODOS los que estaban en el Sai Kulwant y tuvieron la fortaleza y la paciencia para esperar su turno, bañados en el canto constante del Sai Gayatri, pudieron pasar frente al Maha Samadhi, incluso tocar la base de mármol blanco y puro, algunos dejar flores, otros lágrimas y la mayoría amor y agradecimiento.

Por la tarde el Sai Kulwant se llenó nuevamente no solo con miles de devotos sino también con los estudiantes de todos los campus y se destacaban una gran columna en cada lado del hall con los delegados de la conferencia mundial de jóvenes.

Se realizaron dos presentaciones musicales de calidad y excelencia grandiosa, de músicos de fama internacional. La primera de música hindú clásica y bhajans que elevaron la vibración hasta hacer del lugar el cielo mismo y la segunda de cantos sufíes que alababan a Baba, Sai Baba y, como es su tradición, al Dios sin forma. Todo el tiempo me preguntaba mientras disfrutaba de esa “coincidencia” ¿es casualidad que las presentaciones del día se cierren con cantos al Dios Sin Forma?

Luego pasaron los miles de estudiantes, los jóvenes y todos, todos a rendirle homenaje, en fila, uno por uno, al radiante Maha Samadhi. El Maha Samadhi que respira, como dijeron y realmente lo es. El Maha Samadhi que será visitado por millones y millones de personas de aquí en adelante.

Quien quiera verlo como un brillante monumento a la divina memoria de Sathya Sai lo puede hacer. Quien quiera verlo como la tumba más hermosa jamás construida y adorarla como se hace en varias religiones, lo puede hacer. Quien quiera verlo como un altar a la forma de Sathya Sai, el altar más hermoso que existe, estará feliz al conocerlo. Quien quiera verlo como un recordatorio de la trascendencia de la forma que Sathya Sai enseñó, puede beneficiarse mucho de esa meditación. Quien quiera verlo como el Samadhi que respira, como la manifestación concreta de Sai, como la señal de Su legado que se extiende por toda la tierra y por todos los tiempos, siglos y siglos, sin duda está sintiendo su grandeza.

Quien quiera darse cuenta con la mente, el cuerpo y el corazón que Sathya Sai está vivo, que no se ha ido a lugar alguno, que es todas las formas y la no-forma, que es la esencia detrás de todos los Nombres y la esencia de la esencia, siempre presente... quien pueda experimentar esto, está experimentando nada más que la pura verdad.

¡Jey Sai Ram!
Pablo Tristán


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