sábado, 22 de octubre de 2011

UNIDAD ES DIVINIDAD


MENSAJE DE BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA PARA EL CONGRESO DE TODAS LAS RELIGIONES

"Unidad es Divinidad. Pureza es Iluminación"

¡Encarnaciones del Espíritu Divino!

El antiguo aforismo "Todos los caminos conducen a Roma" hoy cobra real significado. Por esto mismo es que personas de muchos países se han reunido en esta histórica ciudad. Han venido desde lugares muy alejados, debiendo hacer grandes gastos, no simplemente para hacer nuevas relaciones o disfrutar de algunos días de vacaciones en Roma. Deben tomar conciencia de que han venido aquí para aprender cosas que nunca han oído antes, y tomar inspiración de nuevos ideales acerca de la aventura humana. Si no fuese así estarían olvidando el verdadero propósito por el que están aquí y malgastando vuestro tiempo y dinero. Esta Conferencia ha sido convocada para que ustedes puedan adquirir ideales elevados y sagrados que los ayudarán a superarse. Este Congreso no está relacionado con ninguna religión, nación, raza, casta o individuo. Intenta revelar la Verdad esencial que subyace en todas las Escrituras, y pelear por la paz y el bienestar para todas las personas a través del establecimiento de la Verdad y la Rectitud.
Toda la humanidad pertenece a una religión, la religión del Hombre. Para todos los hombres Dios es el Padre. Como hijos de un solo Dios, todos los hombres son hermanos. Por lo tanto, este Congreso es un encuentro familiar. No es un encuentro de nacionalidades y religiones. Es un encuentro de mentes. No está relacionado con ninguna cultura ni filosofía en particular. Su principal interés es el camino Divino de la vida, que está implícito en las enseñanzas de todas las religiones. Su propósito es ver la Unidad en la Divinidad.
La Verdad básica de todas las religiones, sin tener en cuenta país o raza, es una y la misma. Las ideas filosóficas, las prácticas, pueden cambiar. Pero el objetivo final es uno y el mismo. Todas las religiones proclaman la Unidad de la Divinidad y predican el cultivo del Amor Universal más allá de las creencias, las nacionalidades y las razas. Aquellos que ignoran esta Verdad desarrollan orgullo y ego a través de la religión. Estas personas generan confusión fragmentando ala Divinidad. Confinar y dividir a la Infinita Divinidad en angostos compartimientos, es traicionarla. La base para una vida espiritual es apoyarse en Dios, que es el morador interno, el Espíritu, el Alma. El cuerpo es el hogar del Espíritu.
La vida en sociedad también debe concordar con estos principios espirituales. El hombre basa su vida en la creencia de que sólo el cuerpo es real. Y es para ayudarlo a subsanar este error que se le debe enseñar acerca del Espíritu. La humanidad debe darse cuenta de que tanto el individuo como la sociedad son manifestaciones de la Voluntad Divina y que es la Divinidad quien impregna y se encuentra en todo lo que es el Universo. Cuando el hombre reconoce esta Verdad, puede dejar su ego de lado y llevar una vida de devoción al deber. La sociedad no debe ser un recinto lleno de individualidades egoístas, sino una comunidad de individuos guiados por la Divinidad. La sociedad no es una simple sumatoria de seres humanos. Es el medio a través del cual se lleva a cabo lo Divino. Es un instrumento concebido por la Divinidad para que la humanidad disfrute las bendiciones de Dios. La sociedad tiene una conciencia propia similar a la conciencia individual. La conciencia social envuelve a la conciencia individual. La sociedad influye en las mentes de los individuos para el interés de la sociedad toda, y no para los intereses personales de los individuos.
Existe una creencia general en la cual no habría conexión entre la vida en sociedad y la vida espiritual. Esto es totalmente equivocado. El camino espiritual no sólo es muy útil para mejorar la propia vida en la sociedad sino que es esencial para ese mejoramiento. La Divinidad se encuentra en la sociedad como un todo. Pero esa Divinidad sólo puede ser revelada a través de los individuos.
Con el progreso de la ciencia el hombre creyó que era el dueño del Universo y se fue olvidando de Dios. El hombre, en estos momentos, a pesar de haber llegado ala luna y seguir explorando el Cosmos, si tuviera que considerar todos los misterios aún desconocidos, tendría que aceptar que éstos están más allá de la limitada capacidad de la mente y de la inteligencia. Cuanto más descubra el hombre los secretos y misterios del Universo, más se dará cuenta de que Dios es el creador y originador de todo lo manifestado. Todas las religiones están de acuerdo con esta Verdad. Todo lo que el hombre puede hacer es luchar a través de su limitada inteligencia y conocimiento para comprender la Divinidad, invisible e infinita, y aprender a adorar y reverenciar a Dios.
El hombre, en lugar de tomar conciencia de su naturaleza Divina, se encuentra atrapado en la prisión de sus logros materiales. Más importante que el progreso científico y tecnológico es el mismo hombre dotado de Conciencia Divina.
Al elegir sólo al mundo material como real, el hombre logra prosperidad científica y materialista para la sociedad por un tiempo. Pero si en el proceso aparecen el orgullo, la avaricia y el odio, como generalmente ocurre, la sociedad se destruirá a sí misma. Por el otro lado, si la Divinidad esencial del hombre es descubierta, la humanidad podrá construir una sociedad basada en la unidad y en el Principio Divino del Amor. Este profundo cambio debe comenzar en las mentes de los individuos. Cuando los individuos cambien, la sociedad cambiará. El bienestar de las personas está ligado al bienestar de la sociedad como un todo. La Unidad es el secreto del progreso social, y el servicio a la sociedad es el medio para conseguirlo. Todos deben entregarse a tal servicio con un espíritu de devoción. Aquel que no se dedica a ese servicio es como una máquina oxidada. El preocuparse por el propio bienestar y prosperidad no debe cegarnos frente a las obligaciones sociales y a su destino espiritual. Todas las actividades deben estar llevadas a cabo con la conciencia de acuerdo con la Voluntad Divina.
Puede preguntarse por qué se debe vivir en la sociedad sin preocuparse por el bienestar material. Debe tenerse en cuenta que el bienestar material no es el único objetivo de la vida en sociedad. Una sociedad en la que el individuo sólo se preocupe por el bienestar material nunca podrá conseguir armonía y paz. Aunque parezca que se consigue, dicha armonía no será real porque el fuerte oprimirá al débil. Ni siquiera una distribución igualitaria de las riquezas de la Naturaleza asegurará nada más que una igualdad nominal. ¿Cómo puede una distribución igualitaria de objetos materiales conseguir una igualdad si consideramos los deseos y las habilidades? Los deseos deben ser controlados desarrollando la espiritualidad y alejando la mente de los objetos materiales para que se dirija hacia el Dios instalado en cada corazón. Sólo cuando uno está instalado en el Espíritu es que puede comprender la naturaleza de la sociedad. Hasta ese momento uno estará atrapado en las diferencias de razas, nacionalidad o religión. Todos los apegos y odios que nazcan de estas diferencias son nacidos del egoísmo. Cuando la Verdad del Dios interno es reconocida, aparece la conciencia de que el mundo es una sola familia. Entonces el hombre es impregnado con Amor Divino que se transformará en la fuerza conductora de todas nuestras acciones. El hombre deja la búsqueda de satisfacer sus interminables deseos para instalarse en la búsqueda de Paz. Convirtiendo el amor por los objetos materiales en Amor a Dios, el hombre experimenta la Divinidad. Esta experiencia no está más allá del hombre. Es parte de la naturaleza inherente al hombre. Es el secreto de su humildad y de su Divinidad.
Cualquiera sea la religión que uno profese, debe cultivar el respeto por otras religiones. Aquel que no posee tal actitud de tolerancia y respeto por otras religiones no es un verdadero seguidor de la propia religión. Una persona sin tolerancia religiosa es como una moneda falsificada o una flor sin fragancia. No es suficiente practicar estrictamente la propia religión. El hombre debe ver la unidad esencial de todas las religiones. Sólo en ese momento el hombre podrá experimentar la unidad de la Divinidad. No deben existir coerciones ni compulsiones en la esfera de las religiones. Los temas religiosos deben ser hablados con calma y sin apasionamientos. No alimenten el sentimiento de que alguna religión es mejor que otra. Los conflictos sobre una base religiosa deben ser totalmente eliminados. Dividir a los hombres en el campo de las religiones es un crimen contra la humanidad.
El hombre todavía se imagina que conoce todo sobre la Naturaleza y el Universo. ¿Pero para qué le sirve todo ese conocimiento si aún no se conoce a sí mismo? Sólo cuando se comprenda a sí mismo será capaz de conocer la Verdad acerca del mundo externo. La Realidad Interna del hombre no puede ser conocida explorando el mundo externo. Cuando él torne su visión hacia adentro y tome conciencia de su Divinidad esencial, él adquirirá una mente ecuánime hacia todos los seres. En ese sentimiento de unidad el hombre experimentará la Bienaventuranza que se encuentra más allá de la comprensión.


Roma 30
31 de octubre de 1983

ARCHIVOS DE

¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨