jueves, 10 de noviembre de 2011

EL CONOCIMIENTO DEL SER


De todos los tipos de conocimiento, el máximo es el conocimiento del Ser (Atma Jñana). Podrán ustedes adquirir conocimiento de las ciencias naturales, de todas las artesanías, de literatura y música, danza y pintura y todo tipo concebible de conocimiento profano, pero ninguno les dará la paz ni la bienaventuranza, a menos que tengan conocimiento del Ser. Los conocimientos mundanos podrán traer consigo fama y prosperidad, pero sólo el conocimiento del Ser puede dar la paz que trasciende el entendimiento.

El conocimiento del Ser es el que revela la unidad en la multiplicidad, lo eterno en lo perecedero. Uno que ha alcanzado el conocimiento del Ser es omnisciente. Las Upanishads dicen: "Quien conoce el Ser no está sujeto al dolor" (Tarati sokam atmavith). Todos los conocimientos mundanos se refieren al mantenimiento de la vida. Cuando se llega al conocimiento del espíritu, que es la base de todo otro conocimiento de las ciencias y las artes, es fácil obtener cualquier otro conocimiento. Cuando ha establecido la comunión con lo Divino, que es la fuente de todo conocimiento, uno tiene acceso a todo tipo de conocimiento. Así pues, todos deben procurar la realización del Ser a través de la pureza de la mente y del corazón.

Los actos de caridad y virtud, las penitencias y ceremonias rituales (uahnas yagas), todos ellos tienen por objeto promover la pureza del corazón. La pureza de la mente se alcanza a través de la asociación con personas nobles y el estudio de los escritos de personas santas. la finalidad de la acción, del cumplimiento del propio deber prescripto, es purificar la conciencia" (Chittasya suddhaye karmah). la pureza de la conciencia lleva a la realización del Ser. El conocimiento del Ser (Atma Jñana) puede alcanzarse solamente con una fe firme. Cultiven la fe en ustedes mismos y la fe en Dios. Este es el secreto de la grandeza. Hoy día, la confianza en sí sólo se manifiesta en cuestiones relacionadas con logros mundanos y objetivos egocéntricos. La fe y la confianza no se ponen de manifiesto en el plano espiritual. Lo Divino no puede experimentarse sin una fe firme. Sin una fe firme, la mera observación formal de unas prácticas espirituales no da resultado.

El requisito primordial es tener una fe incondicional y sin vacilaciones en Dios. La devoción unidireccional promueve la dedicación espiritual (sraddha). El aspirante que tiene dedicación alcanza el conocimiento del Ser. El devoto dedicado no necesita otra cualidad, aparte de una fe profunda. No necesita otro conocimiento, ni título heredado, ni riqueza. Puede pertenecer a cualquier casta o comunidad. Puede ser un niño o incluso un animal, como Gajendra (el Señor de los elefantes). Valmiki, Nanda, Kichela, Dhruva, Gajendra, Sabari, Vidura y Ranuman son ejemplos de devotos que conquistaron la Gracia de Dios con su devoción profunda, sin ninguna otra cualidad especial.

Para realizar la Divinidad no es necesario tener riquezas, oro ni otros emblemas de opulencia. Tampoco son necesarios los conocimientos académicos. Todo lo que se necesita es una devoción exenta de egoísmo. Hoy en día, las personas de mente egoísta e impura tratan de adorar a Dios. Sin pureza de pensamiento, palabra y acción, es imposible experimentar la Divinidad. Dios no puede alcanzarse en la ostentación y el orgullo. El requisito básico es la disolución del egoísmo y del afán de posesión para que uno pueda actuar con espíritu desinteresado. Toda persona tiene derecho a emprender esta búsqueda, independientemente de su sexo, edad, casta o comunidad.

Todos pueden emprender la búsqueda espiritual según su capacidad y aspiraciones. Sin embargo, todos deben observar ciertas normas y obligaciones. Estas son de cuatro tipos, a saber: 1) Naimithika Karmas; 2) Kaamya Karmas; 3) Nishiddha Karmas y 4) Praayaschitta Karmas. Las cuatro son obligatorias para todas las personas.

Naimithika Karmas: Estos son los deberes que deben cumplirse como nimithas o instrumentos. Se refieren al cumplimiento de determinados votos o a la ejecución de ceremonias especiales durante determinados períodos u ocasiones. Las ceremonias realizadas en honor de los nombres entran dentro de esta categoría. En ella se incluyen también las ceremonias propiciatorias efectuadas durante los eclipses. Estas son obligatorias para quienes viven en familia.

Kaamya Karmas: Estos se refieren a los rituales (karmas) ejecutados a fin de lograr objetivos específicos, tales como: lluvias estacionales, crecimiento de los cultivos, alivio del hambre, felicidad en el hogar, paz en la sociedad o llegar al cielo. Todos los actos ejecutados para asegurar la felicidad aquí y en el más allá son Kaamya Karmas. Todas las oraciones ofrecidas por el bien de la propia familia o del mundo entran dentro de esta categoría. Cuando se ofrecen con un corazón puro, se manifiesta la Gracia Divina.

Nishiddha Karmas: Estos se refieren a los actos de los que es necesario abstenerse. Por ejemplo, el aspirante espiritual debe observar determinadas normas relativas a los alimentos. Debe abstenerse completamente de alimentos rajásicos como las bebidas alcohólicas y la carne. la naturaleza de los alimentos determina la naturaleza de los propios pensamientos, sentimientos y acciones. Para que la propia conducta sea correcta y apropiada, uno debe observar atentamente la disciplina relativa ala dieta. A fin de tener pensamientos puros, uno debe ingerir alimentos sátvicos (equilibrados y puros). La dieta debe ser moderada y saludable. Evitar los alimentos insalubres e impuros es como limpiar un campo de malas hierbas para que los cultivos puedan crecer bien. los tabúes relativos a los alimentos deben observarse estrictamente para que la propia vida pueda limpiarse de impurezas.

Praayaschitta Karmas: Estos karmas deben realizarse exclusivamente como expiación de faltas cometidas con o sin conocimiento. Los sabios de la antigüedad prescribieron estas prácticas como resultado de sus experiencias y de los beneficios y consuelo que recibieron a través de las mismas.

Tras haber experimentado las diferentes prácticas, indicaron aquellas que resultaban más eficaces y necesarias. Entre éstas figuran las peregrinaciones a templos sagrados y los baños en ríos sagrados. "El ver lugares sagrados destruye los pecados; el conversar con los santos disuelve las inquietudes." (Darsanam paapanaasanam. Sambhaashanam sankata naasanam.) Los hombres deberían hacer periódicamente peregrinaciones a lugares sacros para alcanzar la paz mental y purificar el corazón. Tales viajes deberían hacerse con una mente pura y una devoción genuina, sin buscar recompensa alguna. Algunas personas proponen tratos muy curiosos al Señor. Hacer ofertas triviales a la Divinidad para asegurarse abundantes beneficios constituye una caricatura de la devoción. Hay algo muy precioso en cada uno: el corazón, y éste es el que debería ofrecerse al Señor.

De pie en medio del Ganges, del Krishna o del Godavari, algunos ofrecen el agua a Kesava, a Krishna o a Narayana, como si ofrecieran al Señor algo que les perteneciera. la misma idea de ofrecer algo es equivocada. Cuando uno cultiva la pureza de corazón, el Señor se ocupará de todo como una madre que atiende todas las necesidades de su bebé.

El conocimiento del Ser es la toma de conciencia de la unidad que contiene en sí a la diversidad. Esta es la significación de las conocidas afirmaciones de las Upanishads como "Todo está empapado por lo Divino" (Isaawasyam idam sarvam) o "El Señor habita en todos los seres" (Iswaras sarvabhoothaanam). Muchos aceptan verbalmente estas afirmaciones e incluso las predican pero, en la práctica, promueven divisiones y diferencias. Algunos llegan al extremo de traicionar a Dios. Pero, en realidad, no traicionan a Dios sino a sí mismos porque no son fieles a su verdadero Ser.

Los sacrificios (yajnas y yagas) se ejecutan para invocar la bendición de lo Divino en favor de la paz y el bienestar en el Universo. Cuando lo Divino responde con su Gracia, queda asegurado el bienestar de todos. Los yajnas también tienen otro significado. El ofrecer a Dios lo que El ha dado al hombre es un deber básico del aspirante espiritual. la ofrenda no debe considerarse como un sacrificio de algo sino como un acto de amor y gratitud que trae consigo regocijo.

El individuo debería cultivar la amplitud de miras y prestar servicio a la sociedad considerando a ésta como una manifestación de lo Divino. la paz en el mundo depende de la paz entre los individuos. El individuo, la comunidad y el mundo están íntimamente relacionados. El individuo tiene que descubrir en sí mismo el secreto de la paz y la alegría. Esta alegría debe irradiarse a la comunidad en la cual vive. De la comunidad, debe extenderse al mundo.

"No abrigues animadversión hacia ninguna criatura" (Adveshtaa sarvabhoothaanaam), declara el Gita. Este debería ser el principio rector de todos. Los sabios han diseñado los yagas y yajnas para promover este sentimiento de camaradería universal.





Auditoría Purnachandra,

6/10/86

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¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨