sábado, 10 de diciembre de 2011

DIVINO DISCURSO DE NAVIDAD (CON FE EN DIOS SE PUEDE LOGRAR CUALQUIER COSA EN LA VIDA)


CON FE EN DIOS

SE PUEDE LOGRAR CUALQUIER COSA EN LA VIDA

DIVINO DISCURSO

De BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA

el 26 de diciembre de 2007, Prashanti Nilayam


Con ira, el hombre no podrá lograr nada.

Comete errores y acciones pecaminosas.

Es despreciado por todos.

El Amor es Dios y Dios es Amor.

Carente de amor, los seres humanos no pueden existir.

(Poema en telugú)

Es la falta de amor que es responsable por todas las diferencias, argumentos y conflictos en el mundo, especialmente en los tiempos actuales. Algunas personas dicen que el mundo está afligido hoy en día de dolor, pérdidas y dificultades. Yo no estoy de acuerdo con este punto de vista. Yo les digo que estos son sólo ilusiones suyas. De hecho, no hay ninguna intranquilidad o aflicción en este mundo. Yo sólo veo únicamente paz, paz y paz en todas partes. Si hay paz en su corazón podremos presenciar paz en todas partes. La intranquilidad, la aflicción, la ira, etcétera, son la reacción, reflejo y resonancia del estado de nuestro ser interno. Las aflicciones y dificultades, la ira y la intranquilidad son hechos y creaciones nuestra. No son fenómenos naturales del mundo.

Cuando alguien inquiere por su nombre, ustedes dan algún nombre. (Swami en este punto preguntó el nombre de un estudiante sentado delante de Él. El muchacho respondió “Vikas”). De hecho, este no es su nombre verdadero. Similarmente, si inquieren de cada uno y les darán diferentes nombres. Sin embargo, si Dios fuera a mencionar Su nombre, Él diría “Aham Brahmasmi” (“Yo soy Brahmán”). De hecho, todos ustedes deben repetir ese mismo nombre puesto que somos todos Encarnaciones del Divino Ser. Todos nuestros nombres nos son dados por nuestros padres. No nacemos con ningún nombre particular. Aquellos que no pueden realizar esta verdad no pueden llevar una vida feliz.

¡Encarnaciones del Amor!

En realidad, el amor es otro nombre para Brahmán. De hecho, el amor, Âtma, Prema, Aham, o Brahmán – todos estos nombres llevan el mismo significado. No hay nada en este mundo salvo el amor. Pero, desgraciadamente, no somos capaces de comprender lo que es el amor. Consideramos el amor en relación al mundo. Lo consideramos como físico, cuando en realidad no es en absoluto relacionado con el reino físico. En realidad es la verdad. “Ustedes no son una sola persona, sino tres: la que piensan que son, la que otros piensan que son y la que son realmente. Lo que otros piensan es pura imaginación. El Ser dentro de ustedes es la única verdad.

¿Quién es este SER? Es el “Yo”. Este “Yo” es el mismo en todos. Los cristianos adoran la cruz (†). La cruz es un símbolo que exhorta a la gente a librarse del ego. Nadie es diferente de ustedes. Por ende, deben siempre andar con la verdad de que todos son uno solo (I). Aquellos que nacen debido al karma y crecen y perecen al final (a saber, los cuerpos físicos) son todos irreales. Por ende, ustedes son siempre Brahmán, de acuerdo con la declaración védica “Aham Brahmasmi” (“Yo soy Brahmán”). Es sólo cuando se consideren como Brahmán que pueden darse cuenta de esta verdad. Hasta entonces, estarán confinados a los diferentes nombres como Ramanna, Krishnananna y otros que les han sido dados por sus padres para fines de identificación. Seguramente, no vinieron a este mundo con nombre alguno.

Cuando alguien inquiere de los padres acerca del nombre de su niño recién nacido, pueden responder que aún no le ha sido asignado ningún nombre al niño. Es así claro que todos los nombres que nos son dados lo son por alguien y no son innatos; son para fines de identificación de los individuos concernidos. Hay millones y millones de personas que habitan este mundo, pero ninguna parece haberse dado cuenta de la verdad de que son Dios. Desgraciadamente, hoy en día estamos llevando nuestras vidas con nombres que nos son dados por alguien.

¿Qué es Brahmán? El “Yo”. El Brahmán no nace ni tiene ‘muerte’. Esa es la única verdad; otros eventos vienen y se van. Por ejemplo, Yo he querido crear esta cadena (Swami creó una cadena de oro con Su divina mano.) Esta ha sido creada por Mi voluntad divina. No estaba aquí antes. Así es como todas las cosas y seres en este mundo nacen de la voluntad divina (samkalpa). De modo que el samkalpa o voluntad divina es la causa de toda la creación.

Además, la ilusión o mâyâ también juega su rol. Cuando la mâyâ y la verdad se unen, tiene lugar la creación. Sin la mâyâ no puede haber creación. La mâyâ es como la sombra para un ser humano. Pero esta sombra nos engaña. Al levantarse el sol, nuestra sombra es larga. Al elevarse gradualmente el sol, la sombra cae bajo nuestros pies al mediodía. Así, la sombra crece y disminuye. Por lo tanto no debemos confundir la sombra como nuestra base.

¡Encarnaciones del Amor!

El amor es la principal cualidad de un ser humano. Y la fe es la base para ese amor o ‘l o v e’, en inglés. Si deletreamos la palabra LOVE, es L O V E. La ‘L’ se refiere a ‘Lord’ o Señor. Así, el Amor nace del Señor (Dios). La creación entera es una manifestación del amor de Dios, sea una diminuta hormiga o un poderoso elefante. Todo es creación de Dios. Ni siquiera una brizna de hierba se mueve sin la voluntad divina. La gente que no se da cuenta de esta verdad se deja llevar por su orgullo, su inteligencia y discriminación.

Pero nadie, no importa lo grande que pueda ser, sabe lo que está por delante para él en el futuro.

(Poema en telugú)

¿Cómo llegó esta brizna de hierba a la existencia? ¡No es otra cosa que la Voluntad de Dios! Similarmente, todo ser humano nace únicamente por voluntad divina. No puede haber creación sin Dios. Cuando miran la tierra durante el verano se ve reseca. Pero, con el inicio de la estación de lluvias, la tierra se ve verde por las distintas plantas. ¿De dónde vinieron? De la lluvia. La lluvia vino de las nubes. Las nubes son causadas por el sol. Y el sol mismo se originó de Dios. Así, la creación entera tiene su origen en Dios. No puede haber aire, sol, lluvia o plantas sin Dios.

Aun sabiendo esta verdad, seguimos olvidándonos de Dios. Pero por el otro lado, recordamos todo lo demás. Esto no es correcto. No olviden nunca a Dios. Si olvidan a Dios, es igual que olvidar todo lo demás. Pues Dios es la fuente y causa de todo. Desgraciadamente, hoy en día, estamos olvidando el fundamento, la causa raíz de todo el universo.

Si no hay fundaciones, no puede haber paredes. Si no hay paredes, no puede haber techo. No pueden vivir en una casa que no tiene techo. Por ende, primero y principal, la fundación es muy importante. Basados en la fundación, los pilares se pueden levantar y finalmente se coloca el techo. Basados en esta analogía, la autoconfianza es la fundación, la autosatisfacción es la pared, el autosacrificio es el techo y finalmente, la autorrealización es la vida.

Así, debe haber una fundación para todo. Esto es una verdad fundamental. Pero estamos olvidando esta verdad fundamental.

Jesús fue hijo de José y María. Cuando María lo llevaba en su útero, José y María tuvieron que viajar a Belén para tomar parte en un censo ordenado por el Emperador romano. Tuvieron que viajar todo el camino en un burro. Fue un viaje arduo. Cuando finalmente llegaron a Belén, era de noche. Estaban cansados y no había lugar para ellos para descansar. José buscó y buscó por un lugar de descanso pero no pudo encontrar ninguno. Finalmente fue a un establo y tocó a la puerta. Él explicó al tabernero que María estaba a punto de dar a luz a un niño. El tabernero con renuencia les dio un lugar en un rincón para pasar la noche. Esta misma noche, María dio a luz a un bebé varón. Se arregló un lecho provisional para el recién nacido, con ropas viejas y hojas secas.

El bebé fue llamado Jesús. Él crecía feliz bajo el amoroso cuidado de la Madre María. Cuando ya era muchacho, José y María tuvieron que viajar a Jerusalén para participar en un festival. Jesús se mezcló con las gentes y no pudo ser rastreado a pesar de una intensiva búsqueda. Los padres se preocuparon. Finalmente, Jesús regresó con sus padres.

Cuando se le preguntó dónde había ido, él respondió que él había ido a escuchar el discurso de un sacerdote en un templo cercano. El sacerdote le había enseñado, “Tú solo eres la verdad; recuerda esto”.

Contemplando constantemente sobre esta enseñanza, Jesús después anduvo errando solo por mucho tiempo y luego llegó cerca de un río, donde estaba sentados algunos barqueros. El primero de ellos visto por Jesús fue Pedro. Jesús le preguntó, “¿Cuál es tu nombre?” Él respondió, “Mi nombre es Pedro. Él es mi padre” (apuntando a un hombre mayor sentado cerca). El viejo estaba haciendo redes para pescar. Jesús hizo amistad con Pedro. Pedro se quejó con Jesús. “Fuimos en busca de peces durante todo el día ayer pero no pudimos encontrar a ninguno”.

Jesús respondió, “Vayan a tal y tal lugar. Encontrarán peces en abundancia”. Sólo Jesús acompañó a los pescadores en este ejercicio. Como lo había dicho Jesús, pudieron atrapar bastante pescados. Los pescadores se preguntaron, “¡Cuán grande es Jesús! El lo sabe todo.”

A partir de entonces, trataron a Jesús como su preceptor. Aunque era joven en edad y forma, era suficientemente viejo en sabiduría. Por lo tanto, todos ellos seguían meticulosamente sus palabras. La comunidad entera de pescadores allí trataban a Jesús como su Maestro, con gran reverencia. Aun los grandes Maestros parecen ser personas ordinarias en primera instancia. Al irse gradualmente revelando, la gente se da cuenta de su verdadera naturaleza y se agolpan alrededor de ellos en grandes números. Este fue el caso con Jesús.

Los pescadores se volvieron ricos con la abundancia de pescados con la ayuda y guía de Jesús. Al volverse ricos, los celos crecieron entre los otros. Competían entre si buscando su ayuda y guía. Algunas personas, sin embargo, se volvieron celosas de la popularidad de Jesús y lo consideraban su enemigo. Reportaron al jefe de sacerdotes que Jesús no tenía ningunos poderes milagrosos y que él estaba engañando a la gente. Jesús fue convocado y cuestionado, “¿Cómo fue que adquiriste estos poderes?” Jesús respondió, “Todo es la voluntad divina”.

Jesús se movía con sus discípulos predicando su doctrina de amor y principios morales. A Jesús se le preguntó, “¿Quién eres tú?” Él respondió, “Yo soy Jesús”.

Molestos con la actitud y las enseñanzas de Jesús, se dictó una sentencia de muerte en su contra. Él tenía que ser crucificado. El gobernador, una persona de buen corazón, sin embargo, no quería que Jesús recibiera la sentencia de muerte. Él lamentó que Jesús, siendo un hombre grande y noble, fuera crucificado por ninguna culpa suya. Él le dijo a Jesús, “Tú eres un hombre grande. Esta gente de duro corazón está tratando de matarte sin razón.” Jesús respondió, “Estoy feliz que por lo menos tú te hayas dado cuenta de que yo soy una buena persona.”

Finalmente, en el momento de su crucifixión, su madre María se acercó y empezó a derramar lágrimas. Jesús la consoló diciendo, “¿Por qué lloras, madre? El cuerpo es como una burbuja de agua. Déjales hacer lo que desean con este cuerpo. Tú piensas que están tratando de matar. No tengo muerte. Nadie puede matarme.”

María respondió, “¿No eres el hijo de este cuerpo?”

Jesús respondió, “¡Desde luego! Esto relacionado contigo al nivel físico, como tu hijo. Pero, ‘Yo soy Yo’ solamente, Ustedes son todos como hijos para mí. Todos son Encarnaciones de la Divinidad.” Así es como Jesús alcanzó el más alto nivel de espiritualidad, habiendo pasado por todas las pruebas. Jesús no era meramente una forma humana. Él era la Encarnación del Divino Ser, en verdad. Pero, algunas personas no pudieron darse cuenta de Su Divinidad, como sucede hasta ahora. Aun ahora algunas personas tienen fe en la Divinidad mientras que otras no. Algunos exaltan a la Divinidad, mientras que otros la critican. Todo depende de su fe. Si consideran que una piedra es Dios, automáticamente se vuelve Dios.

Jesús sufrió varias pruebas y tribulaciones durante su vida. Él se volvió el Salvador y Mesías de los pobres y abandonados. Él les ayudó de muchas maneras. Una vez, cuando él estaba cruzando el desierto, una mujer pobre se le acercó, mendigando comida. Él le dio pan diciendo, “Toma esto”. Cuando alguien preguntó de donde venía el pan, Él respondió que era la voluntad divina.

No hay nada más grande que la voluntad divina. Todo es la voluntad de Dios. El principal deber de un ser humano es tomar conciencia de la Voluntad de Dios y someterse a esa Voluntad divina. Aquellos que desarrollan fe en la Voluntad de Dios están protegidos, mientras que otros no. Por ende, la fe es la base para todo.

La gente de hoy está ciega, habiendo perdido sus dos ojos de fe. La fe es la base de toda la creación. Donde hay fe y amor, todo lo demás será añadido a tal persona. Por ende, primero y principal, deben desarrollar fe. Algunas personas tienen fe, pero carecen de amor. La fe carente de amor no sirve de nada. El amor y la fe deben estar juntas como polos magnéticos mutuamente atractivos.

¡Encarnaciones del Amor!

Primero y principal, desarrollen fe. No puede haber vida sin fe. A veces, la fe es también llamada ‘Ser’. Sin ‘Ser’ no pueden ayudar a otros. Sólo cuando hay fe es que pueden lograr cualquier cosa en la vida. Aun ahora, hay personas que han progresado en la vida con firme fe en Jesús.

Algunas personas desarrollan fe cuando sus deseos son cumplidos. Si sus deseos no son cumplidos, pierden la fe. Este tipo de actitud no es bueno. Mantengan su fe firme, sin importar si sus deseos son cumplidos o no. Preserven su fe con cuidado. La fe puede hacer maravillas. Pueden hacer que una persona ciega vea, o una muda hable. No duden en absoluto del poder de la fe.

Algunos incidentes que suceden en este mundo pueden sacudir su fe en Dios. Pero si se aferran firmemente a su fe, pueden enfrentar cualquier situación con valor.

Aun ahora, algunas personas consideran a este cuerpo (refiriéndose a Sí mismo) como un hombre ordinario. Si esto fuera así, ¿cómo podrían realizarse todas estas sobrehumanas tareas? No, no. Es un error pensar esto. ‘Este’ cuerpo puede parecer ser una mera entidad física para ustedes. Es debido a su propia visión; no la Mía. Hay algo malo en su percepción. Es un error de su propia visión, no la Mía. Por ende, corrijan su visión, desarrollen la percepción correcta. Si están bien, Yo estaré bien (fuerte aplauso). Ustedes están todos en Mí. Esta es la verdad fundamental. Yo hago que se hagan algunas cosas, haciendo de ustedes Mis instrumentos. Pues Yo requiero algunos instrumentos para llevar a cabo Mi Misión. Por ende, Yo los estoy moldeando como esos instrumentos (fuerte aplauso). Al impartir educación, conocimiento y sabiduría, Yo los estos desarrollando a todos como Mis instrumentos. Por ende, ¡Qué todos ustedes lleven vidas con propósito con firme fe en Dios!

Piensan que la educación y los grados académicos les han ayudado a surgir en la vida. Este punto de vista no es en absoluto correcto. ¿Cuántas personas educadas hay en este mundo? ¿O de qué uso son para el mundo? De hecho, el mundo no recibe ningún beneficio de la clase educada. Más daño que bien es hecho al mundo por tales personas. Más que la educación, la vida espiritual es lo que protege a una persona de todas maneras. Si carecen de visión espiritual, toda su educación y grados académicos son mero desperdicio. Su valor es cero. Por ende, llenen su vidas de devoción a Dios y desarrollen la visión de, ”Yo no soy este cuerpo. Es una vestidura asumida por mí. Dios está dentro de ella y está conduciendo mi vida.”

Dios está “en ustedes, con ustedes, alrededor de ustedes, encima de ustedes, debajo de ustedes”. (fuerte aplauso). Desarrollen plena fe en la Divinidad. Entonces pueden lograr cualquier cosa en la vida.

¡Amados Estudiantes!

A ustedes les gustan las frutas plenamente maduradas. Pero las frutas deben contener dulce jugo. Sin ese dulce jugo, no puede ser una fruta. Todos deben tener el dulce jugo del amor. Si no hay este dulce jugo, la gente sólo morderá la fruta y la tirará. Por ende, llenen sus corazones con el dulce jugo del amor.

Sean cuales sean el nombre y la forma, desarrollen fe en Dios. Dios tiene varios nombres, pero Dios es solamente uno. Los ornamentos pueden ser muchos, pero el oro es uno. No deben perder de vista el oro. Sin el ojo, no pueden hacer ornamentos. Desarrollen fe como su calidad primordial, sin importar si les trae los resultados deseados o no. Añadan amor a esa fe. “Yo soy ustedes y ustedes son Yo; ustedes y Yo somos uno” (Fuerte aplauso).

“El Uno quiso volverse los muchos” (Ekoham Bahushyam). Quienquiera que concientice esa unicidad, logra bienaventuranza total. Cada estudiante debe desarrollar fe en Dios. Estoy seguro que los estudiantes se han unido a esta institución no meramente para adquirir una educación y grados académicos. Han venido aquí para aprender las enseñanzas de Swami. Si siguen las enseñanzas con firme fe en Swami, alcanzarán el éxito en todas sus empresas. Deben tener fe en las enseñanzas de Swami, amarlas, adorarlas, y seguirlas. (Bhagavan cantó el bhajan, “Hari Bhajana Bina Shukha Shanti Nahin …” y continuó su discurso.)

Cuando cantan bhajans, experimentarán paz y felicidad. Por ende, recuerden constantemente el nombre de Dios (namasmarana) en su corazón. Pueden no poder hacer la repetición del nombre (japa), la meditación (dhyana), o yoga, pero sí hagan la recordación o namasmarana. No hay camino más fácil que el namasmarana para estar en comunión con Dios. Los niños, adultos y mayores – todos, pueden hacer namasmarana. Por ende, continúen haciéndolo durante toda su vida.

Pueden estudiar y adquirir grados, pero también canten bhajans.

No consideren a Jesús como un mortal ordinario. Vean a Dios en Él. A menudo se refieren a alguien y dicen “Él es un hombre” o “Ella es una mujer”. No. No. Esta no es la manera correcta de identificarlos. Así sean hombres o mujeres, “Todos son uno; sean iguales para todos”.

El Señor Krishna, en el Bhagavad Gita, declaró “El Âtma eterno en todos los seres es una parte de Mi Ser” (Mamaivamsho Jîvaloke Jîvabhuta Sanatanaha). Ustedes son todos partes de Mí. Ustedes y Yo somos uno. No son diferentes de Mí. Estoy en ustedes, con ustedes, encima de ustedes, debajo de ustedes y alrededor de ustedes. Entonces desarrollen ese espíritu de unicidad y lleven su vida. Espero haber sido claro. El momento en que vayan a sus lugares, no piensen que Swami está allí mientras estoy aquí. Desarrollen siempre el sentimiento “Él está conmigo, en mí, alrededor de mí, encima de mí y debajo de mí”. Todos son uno. (Fuerte aplauso.)

Fuente: www.sssbpt.org

Traducción: Arlette Meyer

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¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨