sábado, 17 de diciembre de 2011

EL SERVICIO COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL

"El servicio al hombre es servicio a Dios"
Sathya Sai Baba

Los tratados de espiritualidad y los grandes Maestros que encarnaron en la Tierra señalaron tres senderos para el desarrollo de la conciencia espiritual del ser humano y el logro de la meta suprema: la Autorrealización.

Uno es el camino del Servicio o Karma Yoga, el otro el Devocional o Bhakti Yoga, y el tercero el del conocimiento, o Jnana Yoga.

Cada ser humano de acuerdo a su estado de conciencia, personalidad y etapa de vida, opta por uno de estos caminos y lo practica con mayor intensidad que los otros.

El servicio como camino de desarrollo espiritual tiene ciertas características que lo diferencian del servicio que realizan organizaciones caritativas y de solidaridad. Es muy importante comprender estas cualidades para que los actos de servicio den sus frutos en el ámbito espiritual.

El primer paso para transformar el acto de servicio en una disciplina espiritual es dedicar la acción a Dios y reconocer que es Él quien nos dio la oportunidad, la capacidad, los medios y la voluntad de servir.

El segundo requisito es desapegarse de los resultados, no esperar ningún fruto. Así el servicio se transforma en una ofrenda que nos purifica a nosotros y a quien lo recibe.

Sathya Sai Baba dice que dar es espiritual y recibir es mundano, que Dios sólo sabe dar y el hombre sólo sabe recibir. Por lo tanto, uno de los pasos para que el hombre se dé cuenta de su naturaleza divina es aprender a dar.

En las siguientes citas de Sathya Sai podemos ver la esencia de lo que transforma un acto de servicio en una disciplina espiritual.


“El servicio en todas sus formas, en todo el mundo, es principalmente una disciplina espiritual y una limpieza mental”.

“Cada acto de servicio es un paso hacia el objetivo primordial de la Liberación”.


 “El servicio al hombre es servicio a Dios. El hombre no es simplemente un ser humano, es una encarnación de la Divinidad. Todos los actos de servicio ofrecidos a otros deben tomarse como un servicio realizado a Dios”.


“Cuando le ofrecen leche a un niño hambriento, o una manta a un hermano que tiembla de frío en la calle, ustedes están simplemente entregando un regalo de Dios en las manos de otro repositorio del principio divino”.


 “No importa tanto el acto de servicio en sí, sino el motivo que lo impulsa”.


“Sirvan porque están impulsados por el amor. Cuando triunfen reconozcan que el éxito se debe a la Gracia de Dios, quien los impulsó a realizar el servicio”.


“Sin la inspiración dada por esa actitud, el impulso se secaría y se desvirtuaría a una actitud de orgullo y pompa”.


“No sirvan para recibir recompensa o reconocimiento, o ganar la gratitud de la persona que recibe el servicio, o para demostrar su superioridad en habilidades, riqueza, status, o autoridad”.


“El servicio debe ser ofrecido en forma desinteresada. El servicio se convierte así en espiritualidad”.


 “Ninguna alegría puede equipararse a la alegría de servir a los demás”.

“Sin la voluntad de Dios, ni una brizna de hierba se mueve en el viento. Llenen cada momento con gratitud al dador y al recipiente de todos los regalos.”

“El propósito de la vida es crecer en el amor, expandir ese amor, y fundirse con Dios que es amor, y la mejor manera de lograrlo es a través del servicio. No hay disciplina como el servicio para la erradicación del ego”.

 “Simplemente piensen por un momento: ¿están ustedes sirviendo a Dios? ¿O Dios los está sirviendo a ustedes?”

“Dios sirve, y les permite a ustedes pensar que ustedes han servido”.

 “Toda persona educada debe comprometerse en el servicio desinteresado a la sociedad, con humildad y un corazón puro”.

“¿Cual es el propósito de ser un ser humano? No es para vivir una existencia animal. El hombre existe para el servicio. Cada ser humano debe devolverle a la sociedad a través del servicio lo que ha recibido de esta”.

“Deben ofrecer servicio a los necesitados, los abandonados y los sufrientes. Cuando los sirvan deben tener en mente que están sirviendo a Dios mismo en esa forma particular”.


“Si quieren purificar la mente que ahora está velada por la suciedad de las experiencias de muchos nacimientos anteriores, lleven adelante el servicio desinteresado con sinceridad”.

“Solo a través de la autoindagación y el servicio puede el hombre transformar la naturaleza animal en él”.

“La primera lección en el servicio tiene que ser aprendida en el círculo familiar mismo. Padre, madre, hermanos y hermanas, en ese limitado grupo que está muy unido, uno debe comprometerse en el servicio amoroso y prepararse para el más amplio servicio que lo espera fuera del hogar”.

“El carácter de cada miembro individual determina la paz y prosperidad de toda la familia. El carácter de cada familia es el factor básico que determina la felicidad y alegria del poblado o la comunidad. Y el progreso de la Nación está basado en la fortaleza y felicidad de las comunidades que son sus componentes.
Por lo tanto para el bienestar del país y del mundo entero, el espíritu de servicio, un entusiasmo vital, una imaginación constructiva y una motivación pura son todas urgentemente necesarias”.

“Ayuda siempre, nunca hagas daño”.


Cualidad Sai del servicio

 “Las manos que ayudan son más sagradas  

que los labios que oran.” Sai Baba




Con cualidad Sai de servicio nos referimos al conjunto de características que hacen especial al acto de servir y lo vuelven una práctica espiritual. 


La primera y más importante es tener una actitud amorosa al realizar cualquier acto de ayuda al prójimo. El servicio es amor en acción.
La segunda es reconocer que no somos los hacedores sino simples instrumentos de la voluntad divina que mora en todos los seres. Saber que es Dios quien nos da la oportunidad, la capacidad, la disposición, y los medios para servir.
La tercera, el reconocimiento de que el receptor del servicio es también una forma Divina.

 

¿Cuáles son las disposiciones interiores para realizar servicio? 
 Sathya Sai Baba dice que para que el acto de dar se transforme en sadhana (práctica que lleva a la realización del Ser) es importante tener en cuenta la forma en que se realiza:

Dar con reverencia, al reconocer el principio divino que habita en el otro, y que es el mismo que está en nuestro interior.
Dar con modestia. Este es otro concepto de Sai, dar como si fuéramos amigos del que recibe. Cuando sirvo a alguien, lo hago sintiendo que soy su amigo, le doy con el corazón.
Dar sin esperar nada a cambio, dar sin ostentación. La ostentación en el dar corrompe el acto.
Dar con humildad, dice Sathya Sai, no solamente con modestia. Hay una diferencia muy grande entre modestia y humildad. Modestia es una actitud interior de recato, de dar con la mayor delicadeza posible. Humildad es un sentimiento mucho más profundo. No es una actitud auto impuesta, fingida. Es lo que naturalmente sucede cuando uno reconoce sus errores y pequeñez ante la majestad de Dios, quien verdaderamente nos da la posibilidad de tener y de servir.
Servir con compasión: ¿Qué es la compasión? Etimológicamente significa compartir la pasión. Es la capacidad de “sentir con”, de tener empatía con el dolor o la necesidad ajena, como esa angustia que solamente se erradica cuando uno hace algo para suprimir el sufrimiento del otro.

 

¿Qué es el servicio espiritual?


No es lo mismo que servicio mundano. El servicio espiritual parte del reconocimiento del Advaita, que en sánscrito significa Unidad. “Todo es Uno” no es lo mismo que decir “todos somos uno”, porque esto implicaría que hay muchos, y en realidad no hay más que uno. Entonces cuando hay uno solo, ¿quién sirve a quién? yo me sirvo, no hay otro. Si se asimila este concepto de un único Yo, del Uno universal devenido en muchos, entonces desaparece el sentimiento del otro a quien se sirve.
Esto es fácil de entender cuando uno se cura a sí mismo. Me lastimo el brazo y con el otro me lo curo. Pero el brazo lastimado no se da vuelta y le dice al otro: “¡gracias por curarme!”, ni tampoco el que curó espera reconocimiento. Es ridículo que uno se cure a sí mismo y luego se auto-agradezca, porque cuando uno se cura todo su ser está contento de que está curado. Este entendimiento es fundamental para realizar servicio. Entonces, el sentir que no le damos a un otro es la principal cualidad espiritual del servicio.
El Atma (alma universal, el Uno devenido muchos) reconoce en esa otra persona el mismo principio: El Atma que está en mí, está en ti. En India la gente se saluda diciendo “Namasté”, que significa “El Dios que está en mí saluda al Dios que está en ti”. O hace Namaskar: “Me inclino ante el Dios que está en ti”. Ese reconocimiento de Dios en el otro se refleja en el saludo del hindú.
Sri Sankara, un gran maestro de la India del siglo VIII DC, lo sintetizó de esta manera:


Sólo Dios está en ti, en mí, en cada uno.
Carente de sentido es tu odio
y la impaciencia que muestras.
Viéndote en todos,
ponle fin a la diversidad.

Entonces el servicio espiritual es el servicio átmico que se realiza viendo el Atma en el otro. Este reconocimiento del mismo principio en todo y en todos también hace desaparecer la condescendencia.
El concepto de identificación es importante, pero no solo referido al Atma o Conciencia pura. También es fundamental poder identificarse con el dolor físico o mental del otro, ponerse su lugar. Si vemos a una persona enferma, paralítica, o a un chico abandonado, la práctica es imaginarse lo que debe ser vivir esas circunstancias; haber nacido sin amor, abandonado, solo. El dolor que implica, la soledad que implica, pensar en el ambiente en que fue criado, en sus circunstancias, en todo lo que no puede conocer.
Entonces, el servicio espiritual no es un acto superficial hecho para cumplir con un mandato imaginario, como realizar una buena acción tantas horas por día o por semana para que Dios o la sociedad nos aprecien. Es mucho más profundo: “Sirvan porque están impulsados por el amor”, dice Sathya Sai Baba.


Cualidad sátvica del servicio (bondad, equilibrio, pureza)


Es el servicio realizado con equilibrio y discernimiento. Se ayuda cuando hace falta, en la medida justa. Por ejemplo, para la persona que se muere de hambre, el primer plato tiene una ganancia marginal, dice Sathya Sai Baba, del 100%. El segundo del 50%, el tercero del 25% y al quinto plato lo vomita.
El servicio sátvico no se hace por conveniencia, sino a quien realmente lo necesita, y se le da lo que necesita. Es un servicio de necesidad. Por ejemplo, en un país de clima tropical no vamos a repartir frazadas.
La cantidad también depende de nuestra propia capacidad. Si nosotros al ayudar nos esforzamos más de lo que podemos, nos hacemos daño.
Tampoco es recomendable servir a quien no lo necesita por condescendencia o pleitesía. Es como preguntar “qué te puedo dar” a una persona rica y poderosa. Esto no es servicio, es un acto equivocado que no rinde frutos. Más que liberar, ata.
Entonces el servicio es sátvico cuando se realiza en el momento correcto, en la medida justa, y teniendo en cuenta la necesidad del prójimo. Asimismo, dedicar la acción a Dios y desapegarse del resultado, es otra de las cualidades necesarias para tener éxito en toda práctica espiritual.
Primero hay que ver qué necesita el otro; si está enfermo, si tiene hambre, frío, falta de amor. Cuál es la necesidad aquí y ahora, en qué medida la puedo satisfacer, con qué urgencia. Después, reconocer que el otro soy yo, que estoy yo ahí, que es una forma mía. Desde este reconocimiento aparece la verdadera compasión. Entonces, antes de hacer servicio es recomendable dedicar un momento de reflexión sobre este punto y decirse: "me voy a servir a mí mismo", para realizar cada acto con esa pureza de intención.
Este trabajo de reconocimiento del otro como igual en esencia, trascendiendo las diferencias cuerpo-mente, es la práctica espiritual más elevada. 


En síntesis, el servicio se vuelve una práctica espiritual cuando es realizado de este modo:
 

1) Con reverencia
2) Como un amigo
3) Con modestia
4) Con humildad
5) Sin esperar nada a cambio
6) Sin apegarse a los resultados
7) Sin ostentación
8) Con alegría
9) Con compasión
10) Con sinceridad
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Si el acto de servicio se realiza con una actitud amorosa y humilde, el que recibe reconocerá la mano de Dios detrás de la humana. Esto lo ayudará más que todos los objetos materiales que pueda tomar.

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