miércoles, 26 de febrero de 2014

SEAN FELICES CUANDO SE LES PONE A PRUEBA (DISCURSO DE MAHASHIVARATRI DEL 18/2/1966)


 Sean felices cuando se les pone a prueba
18 de Febrero de 1966
Prashanti Nilayam
Shivaratri
Bharat significa la tierra donde hay apego (rathi) por Dios (Bha o Bhagavan); y así, todos los días, todas las montañas, todos los ríos, son sagrados para las personas nacidas aquí. El Ganges es sagrado desde su fuente hasta su desembocadura en el mar, pero además, hay ciertos lugares asociados con algún hecho sagrado, un sabio, un visionario o un templo, que son tratados con especial reverencia; lugares tales son Rishikesh, Benares, Prayag, Haridvar, etc. Así también, entre los días del año hay algunos que son considerados más santos, durante los cuales los aspirantes hacen un esfuerzo especial para acercarse a Dios por medio de algún culto, repetición del Nombre o meditación especial.
Shivaratri es un día así.
Para ustedes que están reunidos aquí, es un día que atesorarán en su memoria para toda la vida. El reunirse con peregrinos y aspirantes como ustedes es una buena fortuna que llega muy raras veces. Cada uno de ustedes es un templo, con el Señor instalado en su corazón, sépanlo o no. En el Purusha Sukta el Señor es descripto con “mil cabezas”; no significa que tiene sólo mil cabezas, ni una más ni una menos; significa que “las mil cabezas” que están ahora delante de mí tienen un solo corazón, que da vida y energía a todas, y ese corazón es el Señor. Nadie está separado de su vecino; todos están unidos por una sola sangre vital que fluye a través de innumerables cuerpos. Ésa es la valiosa enseñanza del Sanathana Dharma que necesita el mundo. Y este precioso mensaje es el que los hijos de Bharat han olvidado, desgraciadamente.
El Señor ha provisto al hombre de un cuerpo del cual cada miembro y cada órgano es merecedor de reverente atención.
Cada uno debe ser usado para su gloria. El oído debe alegrarse cuando tiene la oportunidad de escuchar las maravillosas historias de Dios. La lengua debe alegrarse cuando lo alaba. De otra forma, la lengua del hombre sería tan inútil como la de las ranas que croan día y noche en la ribera de la ciénaga. Krishna le respondió a Duryodhana, cuando éste dijo que no le tenía miedo ni a Dios ni al hombre, que era en verdad muy digno de compasión. Los animales temen, pero las fieras aterran. El hombre no debe ser uno ni otro. No debe aterrorizar ni ser aterrorizado; no debe ser cobarde ni fanfarrón y agresivo. Si es cobarde, es un animal; si es agresivo, es un ogro.
Es debido a que sienten el impulso de usar el cuerpo con el cual han sido dotados para este alto propósito que están aquí en Prashanti Nilayam. El parentesco entre ustedes y de todos ustedes conmigo carece de edad o época; es eterno. No está basado en relaciones mundanas; está basado en las aspiraciones del corazón.
Es el lazo de la Morada de la Paz Suprema.
El cuerpo humano les ha sido dado para un gran propósito: el de realizar al Señor interno. Si tienen un auto totalmente equipado y en buenas condiciones de operación, ¿lo mantendrán en la cochera?
El auto es primordialmente para salir de viaje; súbanse en él y échenlo a andar. Sólo entonces merece la pena tenerlo. Es lo mismo con el cuerpo. Avancen hacia la meta. Aprendan cómo usar las facultades del cuerpo, los sentidos, el intelecto y la mente para lograr la meta y emprendan el camino.
A Brihaspati, el maestro de los dioses, un día le preguntó su hijo si él no tenía ningún medio para liberarse del recurrente dolor del nacimiento y la muerte. Contestó que sí lo tenía, sólo que debía ganárselo y practicarlo por sí mismo. Muchos comienzan con una debilitante falta de fe: ¿tendré éxito? ¿Podré tener éxito?
¿Cuánto tiempo tendré que pasar en esta tarea? La verdad, la rectitud y el amor, si son puestos en práctica, darán la fuerza necesaria para ganar la paz que viene de la liberación. Entonces, el hijo le preguntó qué tenía que hacer; el padre le dijo que sólo el renunciamiento a todos los apegos podía otorgarle la liberación.
Estaba muy contento de tener un hijo que buscara estas cosas elevadas de la vida. Era muy diferente de los padres de hoy, que invitan a sus hijos a jugar a las cartas con ellos y a desperdiciar las preciosas horas en juegos triviales. Si una pregunta tal la hiciera un hijo hoy en día, el padre concluiría que el hijo se ha vuelto loco y sería presa de toda clase de absurdos temores y empezaría a pensar en remedios desesperados. Ésa es la tragedia de nuestro país.
El hijo se fue lejos del hogar y después de ocho años de prácticas ascéticas, regresó con una victoria sobre el hambre y la sed. El padre lo puso a prueba. Las pruebas deben ser bien recibidas, pues sólo ellas pueden dar confianza. Cuando clavan un clavo en la pared, tratan de moverlo un poquito para averiguar si está bien firme. Las pruebas son necesarias en todo y más aún en el campo espiritual, donde el éxito es a menudo engañoso y de poca duración. El hijo admitió que no había ganado paz mental y fortaleza inquebrantable; el padre le dijo que debía adquirir renunciamiento a todos los apegos. El hijo volvió a irse a la selva y pasó allí un año completo, sin importarle si había sombra o sol, calor o frío. Cuando regresó, el padre todavía no estaba contento, pues el hijo no había desterrado todavía de sí un apego fundamental, el apego al “yo”. Todavía estaba atrapado en la red de “yo” y “lo mío”. Una vez que el ego ha sido suprimido, entonces, en ese mismo momento ocurren dos consecuencias: la liberación del dolor y la adquisición de la felicidad.
Para lograr esta gran consumación, deben dar un paso tras otro. Las buenas acciones tales como el culto, la repetición del Nombre, la meditación, el cumplimiento de votos, etc., son algunos de estos “pasos”; los buenos pensamientos, como las oraciones por obtener un mayor discernimiento y más oportunidades para servir a los demás, también ayudan. Lentamente, con paso firme, limpien la mente, agudicen el intelecto, purifiquen los sentidos, y gánense la gracia. Han venido aquí motivados por el amor; cultiven ese amor, muévanse con ese amor. Traten a los viejos y a los enfermos que están aquí con especial cuidado; denles la preferencia de estar a la sombra del Auditorio, y aquellos de ustedes que son jóvenes y fuertes, cédanles su lugar. Observen las reglas disciplinarias que han sido establecidas para ustedes y aprovechen y benefíciense del Lingodbhavan  esta noche.
Prashanti Nilayam, Shivaratri



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