miércoles, 7 de octubre de 2009

DISCURSO DE DASARA 2009


Aum Sri Sai Ram
Divino Discurso
de
BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA
en el Sai Kulwant Hall, Prashanti Nilayam
el 27 de septiembre 2009
en ocasión de Dasara

RESPETEN A SU MADRE – EN PRIMER LUGAR Y ANTE TODO

Hace eones, había oscuridad por todas partes. No había seres humanos ni ninguna otra criatura. Reinaba una profunda tiniebla por doquier. Luego hubo lluvias torrenciales durante años seguidos y, como resultado de este diluvio, se formaron los océanos y surgieron las montañas. Gradualmente, aparecieron las estrellas en el cielo. El sol también brilló y derramó sus rayos sobre la tierra. Los océanos y el cielo se volvieron azules. El color azul es indicativo de la vastedad de los océanos y del cielo. Dios también es vasto; por esto es retratado como azul en apariencia. Gradualmente crecieron sobre la tierra selvas y colinas, insectos y criaturas, pájaros y bestias. Millones de criaturas de diferentes especies como asimismo los seres humanos comenzaron a poblar la tierra.

Una vez, hace varios años, visité Anantapur. Yo era muy joven entonces. Me quedé en el bungalow del Recaudador de Impuestos del Distrito. Este se acercó a Mí y Me pidió, “¡Swami! Hay una cantidad de venados aquí. Por favor llévate dos de ellos y mantenlos en Tu Ashram.” El edificio de Prashanti Nilayam no había sido construido aún. Traje esos dos venados y los mantuve primero en Bangalore. Gradualmente se multiplicaron y llegaron a ser cientos. No había espacio suficiente ahí para sus movimientos. Por lo tanto, fueron trasladados más adelante a Prashanti Nilayam y mantenidos en un parque separado para venados. Así es como la creación de Dios se multiplica día a día.

Está lloviendo afuera. Veo a algunas damas empapándose en la lluvia. Permitan que entren. ¡Los hombres también! Siento que tantos devotos del lado de las damas y de los hombres estén parados en la lluvia para tener el darshan de Swami y escuchar Su discurso. Nadie puede sondear el misterio de las acciones de Dios.

Cuando estudiaba en la escuela secundaria en Kamalapuram, una pequeña ciudad cerca de Kadapa, jefatura de distrito en el actual estado de Andhra Pradesh, Yo era muy joven y pequeño. Cada año se solía celebrar con gran pompa una feria aldeana en un lugar llamado Pushpagiri, ubicado entre Kamalapuram y Kadapa. Un día el maestro de educación física en nuestra escuela nos dijo, “Habrá una gran feria de ganado en Pushpagiri la próxima semana. Muchas personas de todo el distrito y aldeas vecinas vendrán para participar en ella. Debemos enviar voluntarios de nuestra escuela para controlar las multitudes y también hacerles algún servicio.”

El maestro de educación física era también nuestro jefe de tropa de scouts. Insistió en que todos los muchachos de nuestra escuela participaran en el campamento y ayudaran a la gente que visitara la feria. En particular Me dijo, “¡Raju! Tú debes ser el líder de este campamento de scouts.”

Yo protesté diciendo, “¡Señor! Son todos mayores que Yo. ¿Cómo puedo controlar a esos muchachos? No puedo.” Entonces todos los muchachos y maestros apoyaron unánimemente la idea de que Yo fuera el líder del campamento. Al día siguiente, nuestro maestro de educación física llamó a todos los muchachos y nos dio instrucciones en cuanto a vestir camisas y pantalones bombachos bajo la rodilla de color caqui, además de un cinturón de cuero y un silbato. También insistió en que cada uno de nosotros calzara botas y llevara un bastón y una linterna. ¿Cómo podía obtener todas estas cosas? No tenía ni media paisa (céntimo de rupia) en Mi bolsillo.

Dos de Mis compañeros de clase llamados Ramesh y Suresh y Yo solíamos sentarnos en un banco de tres plazas en clase, cada cual a un lado Mío. Ramesh era hijo de un rico funcionario de Impuestos. Tenía Mi misma estatura. Fue con su padre y le pidió, “¡Padre! Me gusta mucho la ropa caqui. Por favor mándame hacer dos pares de camisas y pantalones bombachos.” Sin embargo, no reveló el hecho de que se proponía darle el segundo par a otra persona.
Al día siguiente trajo un par en una bolsa de papel y la puso debajo de Mi escritorio con una pequeña nota. Escribió, “¡Raju! Tú eres mi hermano. Si no te molesta, por favor acepta esta ropa. No me la devuelvas. Si lo haces, me sentiré muy mal y cometeré suicidio.”

Mi política era la de no aceptar nada de nadie. Mi firme sentir era que la amistad entre dos personas no duraba mucho sobre base a una relación de toma y daca. Por lo tanto, devolví las ropas con una nota, “Si tú y yo hemos de continuar siendo buenos amigos, acepta esta ropa de vuelta.” Ramesh estaba literalmente en lágrimas ante Mi insistencia. Aceptó la ropa de vuelta, con mucha renuencia.

Todos los muchachos voluntarios para el servicio de scouts debían salir para Pushpagiri al día siguiente. Era un viaje de 176 Km. de caminata, puesto que no había buses en esa ruta en aquel entonces. Los muchachos contribuyeron cinco rupias cada uno para cubrir los gastos durante el período, pero Yo no tenía dinero, ni siquiera una paisa (céntimo de rupia). Por tanto, ideé un plan. Solía mantener Mis libros siempre limpios y pulcros. En aquellos días, muy pocos muchachos estaban en posición de comprar libros nuevos cuando pasaban a una clase superior. Por tanto, solían comprar libros de texto de segunda mano a un costo menor. Un muchacho pobre se Me acercó para comprar Mis libros de texto. Había entonces un voluminoso compendio hasta para las clases inferiores en temas como Historia, Geografía, Educación Cívica, et cetera. El costo de Mis libros sumaba dieciocho rupias y se veían como nuevos. El muchacho no estaba en posición de pagar esa cantidad. Por lo tanto, le dije, “No te apenes. Sólo págame cinco rupias y llévate los libros.” El muchacho se sintió muy feliz y pagó la cantidad de inmediato.

En aquellos días, los billetes de banco era raros y él pagó la cantidad total en monedas de cambio envueltas en un trozo de tela. Era una tela desgastada la que se rompió, incapaz de soportar el peso de las monedas. Estas se desparramaron por todo el cuarto sonoramente. Al oír el sonido, la dueña de casa llegó y preguntó, “¿Dónde conseguiste ese dinero? ¿Lo robaste de mi cofre?” Empezó a regañarme.

Yo le expliqué, “¡No, madre! Vendí Mis libros a este muchacho, Él Me dio las monedas.” El muchacho pobre presenciando este incidente le dijo, “¡Madre! Yo le di estas monedas a Raju por el costo de los libros que Le compré.” La señora no creyó sus palabras y lo castigó a él también. Ella se llevó todas las monedas y quedé sin siquiera una paisa.

Los muchachos que participaban en el campamento scout eran todos ricos y bien vestidos. Vinieron a Mi casa para llevarme con ellos. En las circunstancias en las que Me encontraba en ese momento, no estaba en posición de ir junto con ellos. Si les decía que sufría de fiebre, traerían un termómetro y me medirían la temperatura. Si les decía que estaba sufriendo de alguna dolencia, me llevarían al doctor y me harían examinar. Por lo tanto, les dije, “Tengo un dolor de estómago. No puedo ir hoy con ustedes."

Los muchachos lo lamentaron y de mala gana se fueron al campamento sin Mí. Esa misma noche salí solo bajo la luz de la luna. Caminé y caminé y llegué a Pushpagiri al amanecer. Estaba muy cansado, habiendo caminado casi 18 Km. seguidos. Tenía hambre y sed. Quería lavarme las manos y la boca y miré alrededor buscando agua. No se veía agua alguna por ahí cerca. Había un tanque de concreto en las inmediaciones en el que se almacenaba agua para bañar a las vacas y los búfalos. El agua estaba muy sucia. Sintiéndome impotente, Me lavé la cara con esa agua sucia y bebí algo de ella para saciar mi sed.

Entonces noté que alguien había dejado un paquete de beedies (cigarrillos rústicos) y una moneda de un anna en el tanque. Los beedies desde luego no Me servían de nada. Por ende los tiré. Tomé la moneda de un anna y la cambié por cuatro monedas más pequeñas (bottu). Cuando regresaba noté a una persona sentada al borde del camino jugando con naipes extendidos sobre una tela, invitando a los pasantes a apostar, gritando, “Bastos, Espadas, Diamantes, etcétera” Me invitó, diciendo, “¡Raju! Tú eres un niño con suerte. ¡Ven, ven! Apuesta alguna cantidad a cualquier carta de Tu elección y yo Te daré el doble de ella si ganas.” Sin duda era una especie de juego de azar, pero Yo estaba desvalido en ese momento. Empecé poniendo una moneda sobre una carta diferente cada vez. Cada vez, ganaba la apuesta y recibía el doble de la cantidad que había puesto. Jugué hasta que obtuve dieciséis annas. Entonces decidí que era suficiente, dejé el juego y regresé con el dinero que ya había ganado.

Puesto que tenía hambre, compré tres dosas (especie de panqueques de grano con un guiso) con un bottu. En esos días las dosas se podían comprar por un dammidi (1/3 de un bottu). Así es que me las arreglé con dos bottus al día comiendo dosas. Aunque estaba asistiendo normalmente a las actividades de servicio como cualquiera de los otros muchachos, en Mi fuero interno estaba consciente del hecho que apostar era una mala práctica y que no debía haber recurrido a ella. Conocía la historia de Dharmaraja perdiéndolo todo, incluso su esposa, hermanos y reino en la epopeya del Mahabharata.

Al final del campamento de scouts, me quedaba un bottu. Compré algunos dulces, frutas, flores, kum-kum, y algunas pulseras para Mi cuñada. Seshama Raju, el hermano mayor de este cuerpo había ido a un curso de instrucción para maestros y acababa de regresar. Tan pronto como entré a la casa, noté que él estaba tirando líneas en un cuaderno con la ayuda de una regla de madera. Estaba muy enojado, porque su mujer había tenido que ir a buscar agua durante Mi ausencia de tres días, por lo que estaba muy cansada. Cuando le ofrecí los dulces y las frutas que había traído de Pushpagiri, ella las tiró al suelo. Rehusó aceptar siquiera el kum-kum, que es una señal auspiciosa.

Seshama Raju estaba furioso después de este incidente. Tomó la regla en sus manos y me golpeó en el antebrazo, y la regla se rompió en tres pedazos. Mi mano estaba hinchada. No revelé este incidente a nadie. Até Yo mismo un vendaje con una tela húmeda sobre la mano hinchada. Al día siguiente, el hijo de Seshama Raju murió. Le envió un telegrama al padre para que viniera inmediatamente. En aquellos días no había oficina de correos o de telégrafo en Puttaparthi. Los telegramas eran enviados a Bukkapatnam y de ahí un mensajero los solía llevar a Puttaparthi. Pedda Venkama Raju, el padre de este cuerpo, solía ir a Bukkapatnam regularmente para comprar los artículos que se necesitaran en la feria del pueblo. Allí vio este telegrama e inmediatamente se apresuró a ir a Kamalapuram. Habló primero con los miembros de la familia y luego preguntó por qué Mi mano estaba hinchada y vendada.

Traté de explicar el incidente como insignificante y le dije que me había golpeado accidentalmente contra una puerta en la casa y que nada serio había sucedido. Pero entonces intervino la vecina de al lado e informó a Pedda Venkama Raju, “¡Señor! No es un incidente aislado. Su hijo mayor golpea al niño a diario. Nos duele mucho tener que presenciar Su sufrimiento.”

Seshama Raju solía enojarse mucho conmigo, porque su mujer se quejaba de Mí a diario diciendo que no atendía a este o a aquel trabajo, etcétera. Mis tareas diarias en su casa incluían calentar agua para el baño, preparar café temprano en la mañana para Seshama Raju y su mujer, ocuparme de algunos trabajos en la casa y, lo más importante, traer agua potable dos veces, en la mañana y la tarde, desde un canal que estaba a alguna distancia de la casa. Para poder terminar con todas estas tareas y asistir a la escuela de acuerdo al horario, tenía que levantarme muy temprano en la mañana, es decir, alrededor de las 3 de la madrugada.

A pesar de todo este agitado programa, Yo estaba muy feliz pues la gente de la aldea era de muy natural y Me amaba mucho. Solían preguntar afectuosamente a diario por mi bienestar. Gustaban mucho de Mis canciones. Cuando fui a Pushpagiri a participar en el campamento scout, todo este activo programa se detuvo. Aunque los vecinos eran muy considerados conmigo en vista de Mi duro trabajo y buen carácter, la gente en la familia de Seshama Raju no soportó Mi ausencia y el que hubiera interrumpido la rutina diaria. Solían gritarme si cualquier día me retrasaba algo en traer el agua del canal. Desde luego, Yo solía ignorar esos gritos y seguía Mi trabajo como de costumbre, pacientemente.

El Griham Abbayi (padre de la casa) Me informó esa noche que tenía que salir para hacer sus necesidades. No había luz. Todo estaba oscuro. Llevé una pequeña lámpara de queroseno en una mano y una jarra de agua en la otra y lo acompañé a un lugar aislado. Puse esas cosas en el suelo y traté de regresar, pero él Me tomó la mano y con gran angustia Me dijo, “¡Sathya! ¿Alguna vez Te he golpeado yo en todos estos años? Estás sufriendo tanto a manos de esta gente aquí. Aléjate de esta casa. ¡Ven! Salgamos para nuestra aldea en la mañana.”

Traté de apaciguarlo diciendo, “No es apropiado que Yo deje la casa ahora, especialmente cuando están inmersos en el dolor de la muerte de su hijo. Por favor, ve tú primero. Yo iré después.” Después de lo cual, Griham Abbayi partió a Puttaparthi a regañadientes.

Al llegar a casa, él informó a Griham Ammayi (la madre de la casa) acerca de la situación que reinaba aquí. Ella no pudo contener su angustia y lloró por Mi situación. Le dijo a Griham Abbayi “Sathya es un muchacho muy bueno. Yo nunca lo golpeé. Ahora me entero de que Seshama Raju lo está golpeando regularmente, a través de las palabras de otros. No lo puedo soportar. Nosotros podemos criar a Sathya de alguna forma, hasta vendiendo sal si es necesario. Él no necesita depender de otros para Su educación. Por favor ve y trae a Sathya de vuelta a nuestra casa.” Griham Abbayi trató de explicar su incapacidad, pero ella insistió. Por lo tanto, envió un telegrama, “Madre enferma, ven a Puttaparthi.” Entonces, no tuve otra opción sino la de regresar a Puttaparthi.

Había un comerciante llamado Kotte Subsana en Kamalapuram en aquellos días que solía vender el famoso tónico para niños llamado “Bala Bhaskara”. Él nos dio algún dinero para nuestro viaje a Puttaparthi puesto que ni Yo ni Griham Abbayi teníamos dinero. Llegamos a Anantapur con gran dificultad. Solía vivir en Anantapur la familia de un abogado en que todos eran muy buenas gentes. La familia entera era muy devota de Swami. Nos invitaron a almorzar a su casa.

Tuvimos nuestro almuerzo en su casa y finalmente regresamos a Puttaparthi. Tan pronto como entramos a la casa, Griham Ammayi agarró Mi mano y preguntó, “Todavía está hinchada. ¿Te duele?” Después Me aplicó varios medicamentos caseros incluyendo una pasta de afrecho de arroz sobre la parte afectada y también me puso fomentos con agua caliente. ¡Pobre mujer! Hizo todo lo que pudo para alegrarme. Todo el mundo a Mi alrededor lloraba al ver Mi mano hinchada. Yo les dije, “No se preocupen. Todo ya está curado.”

Desde entonces, decidí quedarme en Puttaparthi, permanentemente. Seshama Raju vino de visita durante las vacaciones. Griham Abbayi y Griham Ammayi le reprendieron seriamente ambos, diciendo, “Tú te llevaste a este muchacho contigo para educarlo, pero lo hiciste pasar por una gran tortura. ¿Qué clase de educación es esta? ¡Vete! ¡Ni siquiera te vamos a dar comida!”

Después de esto, Seshama Raju fue transferido a Uravakonda. Me volvió a llevar con él para que fuera admitido a la escuela secundaria allí. Había buenos maestros allí especialmente el Sr. Tammiraju y otro, llamado H.S. Ramana, que nos enseñaba inglés. Él me quería tanto que solía llevarme a su casa. No solamente estos dos, todos nuestros maestros solían ser muy afectuosos conmigo puesto que era un buen cantante con una voz melodiosa. Un día Me pusieron en el estrado durante una función y me pidieron que cantara una canción. Canté la siguiente canción:

Toma cualquier vegetal de tu gusto, sólo un anna la medida,
Toma berenjenas, son muy sabrosas,
El pozo estaba profundo y era difícil sacar agua.
Así también, la vida en Uravakonda era difícil de olvidar.
(Canción en telugu).

Todos los maestros alabaron la canción y me felicitaron. Luego, Me pidieron que cantara la oración diaria en la asamblea de la escuela. Así que canté:

Momento a momento, tu toque de clarín resuena –
Oyendo tus magnánimas palabras,
Los hindúes, budistas, jainos, parsis, musulmanes y cristianos
Vienen a tu trono desde el este y el oeste,
Haciendo una guirnalda de amor.
¡Salve a Tí el que unifica a toda la humanidad!
¡Salve a Tí que controlas el destino de Bharat!
¡Salve a Tí! ¡Salve a Tí!

Esa era nuestra canción que Yo solía cantar diariamente en la asamblea de la escuela. Los maestros de nuestra escuela solían pararse a cada lado Mío durante la asamblea y derramaban lágrimas de alegría al oír Mi melodioso canto. Solía tener una muy buena voz.

Un día, anuncié a la gente a Mí alrededor que era tiempo para Mí de dejar la escuela así como la casa y de iniciar Mi misión para aliviar el sufrimiento de la humanidad. Antes, fue así como revelé Mi verdadera naturaleza:

Sepan que Yo soy Sai, en verdad.
Desechen sus relaciones mundanas.
Abandonen sus esfuerzos por restringirme.
El apego mundano ya no puede atarme.
Nadie, no importa lo grande, puede retenerme.
(Poema en telugu)

Todo el mundo lloraba, incapaz de soportar la separación de Mí. El director de nuestra escuela, Lakshmipathi, declaró un feriado por el día. Todos, incluyendo maestros, estudiantes y público, se sintieron muy tristes ante Mi decisión de dejarlos.

Al día siguiente, le pidieron a un muchacho musulmán que subiera al estrado para cantar la oración. Él también era buen cantante con una voz melodiosa. Pero en cuando se paró en el estrado se emocionó mucho y lloró incontrolablemente, incapaz de soportar la separación de Mí. Se sentó expresando su incapacidad para cantar la oración. El diario cantar fue discontinuado a partir de entonces. En su lugar, el director de la escuela solía decir algunas palabras y concluir.

Desde entonces, dejé el estudio. En el momento que dejé los estudios, estaba solamente en la tercera etapa (octavo grado), pero la gente a Mi alrededor solía asombrarse antes Mi erudición pensando que había obtenido uno u otro grado. Solía escribir poesías y Me mantenía separado de la gente. Entonces guardaba silencio. Aun cuando estaba en la casa, mantenía el mismo perfil. Solía comer y volvía a salir y a sentarme en las arenas del Chitravathi. Hay una colina junto al del río a la que Yo solía subir y sentarme en silencio.

Varias personas, incluyendo los niños de las aldeas circundantes y también de Uravakonda solían visitar este “Sai Baba”. Subbamma solía cocinar y servirles comida. Se sentía muy feliz con su servicio, pensando que le estaba sirviendo a los compañeros de clase de Swami. Desde entonces, la cantidad de personas que visitan a Swami se ha incrementado a saltos y a brincos.

Una vez el Maharaja de Mysore, Jayachamaraja Wodayar, vino en su auto. La carretera sólo llegaba hasta Penukonda. Por lo tanto, él viajó en una carreta de bueyes desde Penukonda hasta Karnatanagepalli y de allí a Puttaparthi, a pie. Él me rogaba, “¡Swami! ¿Por qué estás causándote tanto problema residiendo en Puttaparthi? Por favor, ven a Mysore. Ordenaré que se construya una gran mansión para Ti.” Yo le dije, “Un árbol debe crecer en el mismo lugar donde nació. Si es sacado y trasplantado a otro lugar, no crecerá. Este árbol debe también crecer en el mismo lugar en donde naciera.” El Maharaja era un gran devoto. El solía visitar el Templo de Chamundeswari a diario en la mañana y en la tarde y cantar una canción especialmente compuesta en alabanza a la Diosa Chamundeswari.

El Maharaja de Mysore visitó Puttaparthi de nuevo en otra ocasión. Para ese tiempo, una carretera adecuada para autos había sido construida de Penukonda a Bukkapatnam. Él le telefoneó al Gobernador de Andhra Pradesh diciendo, “¿Por qué no construyes una buena carretera para llegar a Puttaparthi? ¡Se desperdicia tantísimo dinero en toda clase de programas! Por favor, haz inmediatamente los arreglos para construir una buena carretera hasta Puttaparthi."

El Gobernador dio las consiguientes instrucciones al gobierno y después de una dilatada correspondencia, un ingeniero en jefe llamado Tiruvannai Iyengar fue finalmente enviado para ejecutar un estudio topográfico del proyecto. Fue planeado construir una carretera de desvío que llegara directo al Mandir, sin tocar el Camino Chitravati. El Maharaja de Mysore ofreció encargarse de todo el costo del proyecto. Antes de empezar el trabajo, el Ingeniero Jefe estudió el área viajando en una carreta de bueyes. Encontró que el río rodeaba la aldea por tres lados y que sólo el cuarto lado estaba disponible para construir una carretera. Se quedó tres a cuatro días aquí y llegó al Mandir por ese camino en carreta de bueyes. Confirmó esa ruta y envió finalmente las órdenes para construir un camino asfaltado por esa ruta, perforando una gran abertura en una colina que bloqueaba la vía.

Finalmente, estuvo lista una carretera directa para llegar al Mandir en Puttaparthi, sin tocar el Río Chitravathi. Una vez terminada la carretera, una cantidad de personas, incluyendo Rajas y Maharajas con sus familias empezaron a visitar Puttaparthi. Notables entre ellos eran los Rajas de Bobbili y de Venkatagiri. Solían traer tiendas y alojar en esas tiendas. Poco a poco, la cantidad de personas que visitaban Puttaparthi aumentaba a saltos y brincos. La gente de las aldeas alrededor de Puttaparthi solían discutir con ellas diciendo, “¿No deberíamos tener la oportunidad de tener el darshan, sparshan y sambhashan – la visión, la conversación y la compañía – de Swami? ¿Es que Él es sólo para Rajas y Maharajas?” Yo solía apaciguarles diciendo que todos eran Mis devotos y que yo no hago distinción alguna entre ricos y pobres.

Más adelante, los Rajas de Bobbili, Trivandrum y el hermano menor del Raja de Trivandrum, quien era un director de cine, agregaron varias comodidades aquí como construir casas para los devotos visitantes. El anterior Primer Ministro de Andhra Pradesh, el ya fallecido Dr. Bezwada Gopala Reddy, construyó un hospital en Puttaparthi. A pesar de su ocupado programa como Ministro, él solía hacer visitas regulares a Puttaparthi. Continuó así hasta que exhalar su último aliento. Él solía asistir a cada función que se llevaba a cabo en Prashanti Nilayam. A su debido tiempo, millones de devotos de toda la India y de todas partes del mundo empezaron a venir a Prashanti Nilayam.

De hecho, Yo no daba discursos acerca de alguna forma particular de Dios. La Divinidad es una sola por cualquier nombre y forma que la gente se refiera a ella. La meta es una y el amor es uno. Los nombres y formas pueden ser diferentes. Algunos pueden referirse a la Divinidad como “ATMA”, otros como “AUM”. No obstante, ambos son lo mismo. Los nombres de Rama, Krishna, Govinda, Narayana, etc., pueden ser diferentes, pero Dios es uno solo. Pueden contemplar en cualquier nombre, pero Dios es uno solo.
Los Upanishads exhortan, “Reverencien a su madre, su padre, preceptor y huésped como Dios” (Matru Devo Bhava, Pitru Devo Bhava, Acharya Devo Bhava, Atithi Devo Bhava). En primer lugar y ante todo, respeten a su madre. ¡Ella es muy importante!

La tolerancia es la verdadera belleza en esta sagrada tierra de Bharat.
El nectarino sentimiento en este país es el sentimiento de amor por la propia madre.
(Poema en telugu)

Aun si la madre y el hijo van a un tribunal en una disputa por una propiedad, la madre le dirá al abogado, “él es mi hijo”, y el hijo dirá, “ella es mi madre". Por lo tanto, es perdurable la relación entre una persona y sus padres. Aun después que el cuerpo físico cesa de existir, existe la relación materna. Una madre es una madre. Por lo tanto, no puede haber un sentimiento más grande, respetable y dulce que el de la maternidad.

Muchas personas Me escriben cartas dirigiéndose a Mí como “Madre Sai”. Se refieren a Mí como su venerada madre. También Yo me dirijo a todos ustedes como “hijos”.


Fuente: www.sssbpt.org
Traducción: Arlette Meyer
Revisión Final: Herta Pfeifer

Blogalaxia Tags:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jaya Sri Sathya sai baba.
Muchas graciaspor este hermoso y entusiasrta espacio de cnsej y de conocimiento, una bella labor.
Gracias JAYA Bhagavan.

ARCHIVOS DE

¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨