viernes, 19 de febrero de 2010

EL ES MI SWAMI 3º PARTE

“ÉL ES MI SWAMI”

CONVERSACIÓN CON LA SRA. PADMA KASTURI

Parte III



En la anterior publicación teníamos la parte final de la conversación de una hora

entre la Sra. Padma Kasturi (llamada comunmente Padmamma) hija de Sri N. Kasturi,

el biógrafo de Swami, y la Srta. Rajeswari Patel, ex alumna de la Universidad de Sai

y actual miembro de la facultad en el campus de Anantapur,

la que fuera transmitida por Radio Sai hace algunas semanas.

Ahora presentamos la primera parte de la segunda conversación con ella.



Rajeswari Patel (RP) : ¡Om Shri Sai Ram! Bienvenidos a la Radio Sai Global Harmony. Una vez más está con nosotros la Sra. Padmamma para compartir algunas de sus propias experiencias con el Bienamado Bhagavan. Bienvenida a nuestros estudios.

Padma Kasturi (PK) : Gracias, Rajeswari.

RP : La última vez que nos encontramos aquí, después de la entrevista (en que hablaras tan cariñosamente de tu padre) cuando nos íbamos, te pregunté si querías que te acompañara a tu casa – ya que era muy tarde – y tu respuesta aún resuena en mi oído. Dijiste : “¡No! ¡Este es mi Prasanthi Nilayam! Conozco el lugar mejor que tu.”

Sentí un dichoso sentimiento de pertenencia en tu voz. Me dí cuenta que tu vida está tan ligada a Bhagavan y a este lugar. Por lo tanto, me encantaría comenzar esta sesión con una pregunta relativa es ésto. Por favor, cuéntale a nuestros auditores acerca de “tu Prasanthi Nilayam” como lo llamaras. ¿Cómo eran las cosas en esos días? ¿Cuál era la rutina diaria?



Los Días Dorados de Parthi

PK : Era más como un bungalow y no como el Mandir actual. Al frente había un amplio jardín con palmas cocoteras y también mangos. Había casas con techos de tejas a ambos lados y un espacio entre ellas.

En aquellos días, era un gran problema el llegar a Puttaparthi. Para llegar desde Bangalore, teníamos que viajar primero 3 o 4 horas en tren hasta una estación llamada Penukonda. Entonces, viajábamos en bus hasta Bukkapatnam que está a unas 3 o 4 millas de distancia de Puttaparthi. ¡Luego, teníamos que abordar una carreta tirada por búfalos desde allí! Si piensas en la carreta ahora, resulta interesante, pero era realmente duro cuando teníamos que viajar.

RP : Con todo el equipaje y demás...

PK : Sí, pasando por la arena con toda la carga del equipaje...

RP : ¿Tenían que cruzar las arenas calientes?

PK : Sí. Y cada vez que los animales tenían que pasar por las arenas, el carretero nos pedía que bajáramos, ¡porque para los animales resultaba muy pesado cruzar por las arenas con el equipaje y además, pasajeros! Y caminar sobre la arena nos resultaba muy difícil, ¡en especial cuando estaba caliente y nuestros pies se hundían en ellas! Teníamos que caminar levantando los pies para sacarlos de la arena, y las gentes que provenían de la ciudad no estaban habituadas a ésto.

RP : Entonces, ¿cuántas horas de viaje eran desde Bangalore, con todas estas paradillas?

PK : Partíamos desde Bangalore a las 9 de la mañana y solíamos llegar a Puttaparthi hacia las 5 o 6 de la tarde. Y lo mejor de todo, era que Swami estaba allí, esperándonos. Cada vez que llegaba una de las carretas, Él se acercaba a ella para recibirnos.

RP : ¡Oh! ¡De modo que les daba una cálida bienvenida!

PK : Sí, ¡eso hacía que olvidáramos el calor y el viaje! Conseguíamos Su namaskar (tocar Sus pies) de inmediato, y si había niños pequeños en la carreta, Él Mismo los bajaba, y de inmediato íbamos hasta la casa e incluso nos preguntaba, “¿Qué han traído para Mi?” como un niño chico – un familiar – ¿sabes?

RP : ¿Y cómo sabía Swami que iban a llegar? ¿Siempre lo sabía?

PK : Por supuesto que siempre lo sabía. En todo caso, cada vez que llegaba una carreta, Él estaba siempre allí para recibir a los viajeros. De modo que siempre fue una maravillosa experiencia el venir a Puttaparthi.



Una Intimidad más dulce

RP : ¿Cómo era la rutina diaria? Quiero decir, ¿a qué hora comenzaba el darshan, o no había horarios?

PK : Cuando veníamos, no solía haber suprabhatam ni nagarsankeeertan ni nada como eso. Solíamos levantarnos tarde en la mañana y tampoco había tanta gente como para entrevistas. No había filas especiales, y las personas que debían viajar el mismo día, solían sentarse en la veranda.

RP : ¡Hoy en día hay miles de personas, hasta el los días comunes!

PK : Sí. De modo que la gente se sentaba en la veranda y las señoras también se sentaban allí. Swami solía bajar como a las 8 o algo así.

RP : Estás hablando del nuevo Mandir o del viejo?

PK : Del nuevo. Swami bajaba alrededor de las 7:30 u 8:00 hrs. y se paraba cerca de la sala de entrevistas y recibía por orden de llegada en aquellos días.

RP : ¿Entonces, todos conseguían una entrevista?

PK : Casi siempre todos conseguían entrevista. Nosotros nos asegurábamos de tener una entrevista el día que nos íbamos, porque entonces también podíamos tomar el prasadam.

RP : De manera normal, ¿en promedio, cuánta gente solía estar diariamente ahí?

PK : En promedio, unas 200 o 300 personas.

RP : ¿Cada dia?

PK : Sí, cada día.

RP : ¿Y en los festivales?

PK : ¡Oh, en esos días, el hall del Mandir solía estar lleno! Solíamos decir, “¡Cuánta gente! ¡El hall está lleno!” Y hoy en día, ¡el hall está lleno a diario!

RP : Sí, ¡más que lleno! Entonces, ¿no había una rutina como tal?

PK : No, no había rutina. Todos los días, los bhajans terminaban hacia las 11 o 12. Como no había una gran cantidad de gentes, Swami no tenía necesidad de caminar entre ellas. Solía bajar y caminar desde el jardín de un lugar a otro.

RP : ¡De modo que tenían darshan casi todo el tiempo!

PK : Sí. Y podíamos tener namaskaram también – Él solía permitir el namaskaram cada vez que caminaba dando vueltas por el jardín; o también solía venir a casa y sentarse a conversar con nosotros.

RP : ¿Había un jardín entonces?

PK : Un gran jardín con flores y cocoteros, y las mujeres nos ocupábamos de regarlo a diario – era como una rutina. Como en la época no había grifos para el agua ni electricidad, se usaba una lámpara a petróleo para los bhajans dentro del hall.

RP : ¿Había bhajans en la mañana y en la tarde?

PK : Había bhajans en la tarde, entre 6 y 7.

RP : ¿Y en la tarde también había entrevistas?

PK : No, no muchas. Las entrevistas las daba generalmente en la mañana o durante los bhajans – como Le plugiera. No era un rutina planificada como ahora.

RP : ¡Entonces era como el dueño del lugar, literalmente!

PK : Sí. Volviendo a lo de la electricidad y el agua, teníamos que extraer el agua de los pozos – había dos pozos – y las mujeres sacábamos y juntábamos el agua para regar las plantas, entre las 4 y las 6 de la tarde. Las más fuertes sacaban el agua y nosotras, las jóvenes solíamos hacer filas y pasarnos los jarros de agua la una a la otra. Las señoras mayores que no podían acarrear agua, juntaban los jarros vacíos y los guardaban. Esa era una rutina diaria entre las 4 y las 6.

RP : ¿Sólo las mujeres regaban las plantas?

PK : Sí, y Swami solía caminar a veces por el jardín, y venir a hablarnos y, una vez terminado el riego, Él nos daba frutas a veces o algún otro prasaad – de modo que realmente lo disfrutábamos.

RP : Sabes, la última vez, cuando hablabas de tu padre, dijiste que, lamentablemente no estabas presente cuando Swami iba a tomarle una foto a tu padre; y la fotografía resultó no ser más que una broma que Swami le jugara al Prof. Kasturi. ¿Estuviste alguna otra vez involucrada en un tipo de incidente similar?



Capturando un Momento Eterno

PK : Sí, te lo contaré. Verás, había otra rutina diaria según la cual se nos permitía ir, después de cenar, a Su comedor. Él solía ir hacia el lado este del Mandir para el desayuno, el almuerzo y la cena y una de Sus hermanas Le servía. Durante la estación de floración de los jazmines, solíamos hacer bellas guirnaldas y Él nos dejaba ponérselas.

Un día, alguien había hecho una especialmente bella y a Él le gustó mucho. Dijo, “Me gustaría que alguien Me sacara una fotografía con esta guirnalda puesta.” Y, repentínamente dijo, “¡Ah, tengo una idea! Todas van a ir a regar las plantas de todos modos, entonces, mañana en la mañana, vengan todos a la terraza; nos sentaremos juntos, Yo llevaré la guirnalda, y tomaremos una fotografía.”

¡Todos estábamos entusiasmados! En esos días no había fotos en colores, de modo que fue un problema para elegir qué saris vestir, ya que las fotos iban a ser en blanco y negro. Todas estuvimos listas hacia las 8 de la mañana, e incluso habíamos llevado los jarros, como nos lo dijera Swami.

RP : ¿Para que pudieran poner los jarros frente a ustedes?

PK : Sí. Y quiso que trajéramos una gran vasija de bronce para sentarse Él en ella, en el centro. ¡No quiso una silla! Todas entramos, éramos como 25 personas. Mi hijo mayor que por entonces tenía sólo tres años, iba a regar también con un jarrito pequeño y Swami me pidió que le llevara. De modo que Swami se sentó, con mi hijo frente a Él y nosotros nos paramos a Su alrededor.

RP : ¿Sostenía Él también un jarro?

PK : Uno chico. Luego surgió el problema que no había sino un fotógrafo en Puttaparthi y era un hombre joven. Swami no quiso que algún jovencito viniera y fotografíara a todas estas muchachas, de modo que le pidió a mi padre que viniera y tomara la foto. Mi padre dijo, “¡Swami! ¡Yo no sé como enfocar ni sostener bien la cámara!”

RP : ¿De modo que Swami ni siquiera quería que el joven fotógrafo las mirara a través de la cámara para tomarles una fotografía?

PK : Sí. Luego Swami dijo, “¡No! No te preocupes. Yo te voy a ayudar para enfocar la cámara y te voy a indicar todo. Tu simplemente sostén la cámara; Yo voy a volver y Me sentaré en el recipiente y cuando diga, ‘listo’, ¡tu simplemente presionas el obturador!”

Fue así que se hizo; Swami fue, arregló el enfoque y ajustó todo, luego volvió y se sentó, ¡dijo ‘listo’ y mi padre sacó la foto!

RP : ¿Y entonces qué sucedió?

PK : ¡Fue un desastre! Swami dijo, “Oh, este Kasturi lo echó a perder todo! ¡No salió foto alguna!”

RP : ¡Oh, no!

PK : ¡Todas estábamos desilusionadas! Sin embargo, aunque no coseguimos la foto, la impresión de esa ocasión se grabó en nuestros corazones. Recordamos siempre ese día y nos sentimos muy felices por la oportunidad.

RP : ¡Es una hermosa experiencia! Es más bien divertida, aunque también educativa. ¿Qué tipo de mensaje crees que Swami estaba entregando? Porque, aparentemente Bhagavan no ha cambiado sus puntos de vista en cuanto a la protección de las mujeres de las miradas de los hombres; y así esa fue una hermosa lección.



Cenas a la Luz de la Luna

PK : Sí.

RP : ¿Oí decir que tuvieron varias oportunidades de tener cenas a la luz de la luna con Bhagavan?

PK : Si.

RP : ¡Por favor, cuéntanos acerca de eso!

PK : A Swami le gustaban muchos las cenas a la luz de la luna. Cada vez que había luna llena, le decía a todos, “¡Oh, vamos simplemente y cenemos al aire libre en la terraza del Mandir!”

RP : ¡Ah, en la terraza del Mandir! ¿Y qué hay de las arenas del Chitravati? ¿Llevaba a la gente allá también?

PK : No. Estas cenas se llevaban a cabo usualmente sólo en la terraza.

RP : Ah, está bien. Sólo cenas en la terraza.

PK : Sí. Cada familia solia preparar su propia cena y las llevábamos al piso de arriba. A veces, Swami les indicaba a algunos que prepararan mayor cantidad – algunas entradas o postres.

RP : ¿Cuáles eran los platillos favoritos de Swami?

PK : Oh, algunos wadas o bhajis.

RP : ¿Eso le gustaba?

PK : Si. De manera que esas personas los preparaban en cantidad mayor. En esos días éramos apenas unas 25 a 30 familias, y solíamos sentarnos en grupos. Swami era el que servía estos preparados especiales a todos. O traía Su plato y también Le servíamos la especialidad que hubiéramos traído. Él solía sentarse en el centro y nosotros formábamos un círculo entorno a Él.

En esos días no había grabadoras o reproductores de cintas, pero Swami tenía un viejo gramófono y Le gustaba poner discos de antiguas canciones Telegu.

RP : Vaya, de modo que tenían música de fondo – ¡como una fiesta! ¿Qué canciones eran? ¿Recuerdas alguna?

PK : No, lo lamento. Eran canciones de dramas.

RP : ¿Eran mitológicas?

PK : Sí, mitológicas. Una vez terminada la cena, le hacíamos el aarathi a Swami. Una vez pidió un plato vacío. Alguien Le pasó uno de plata. Él simplemente le dió un golpe por abajo, ¡y todo el plato quedó lleno de vibhuti!

RP : ¡Mi Dios! ¿Y lo repartió entre ustedes?

PK : Si, nos lo dio todo. ¡Y disfrutamos de la oportunidad! Creo que participé unos dos o tres veces de esas cenas a la luz de la luna – ¡todas fueron memorables!

RP : ¡Y con música de fondo! ¡Debe haber sido grato! ¿Y qué de días como los de Ekadashi? ¿Estuviste con Bhagavan cuando creara amrita y todo eso?

PK : Sí. Estuve muchas veces con Él – por lo menos 3 o 4 veces. Hubo un Vaikuntha Ekadashi. Fue en 1957 – recuerdo el año, porque Swami celebró el cumpleaños de los 60 años de mi padre en el Mandir. Y, debido a que mi padre naciera el día de Navidad, era diciembre y Ekadashi cae también hacia fines de ese mes. Swami nos llevaba a todos hasta el río y decía; “¡Vamos a tener una cena a la luz de la luna junto al Chitravati!” No era muy común, pero a veces lo hacíamos. Todos preparábamos la comida y la llevábamos allá, y Swami cantaba bhajans.

RP : ¿Y se llevaba al lámpara a petróleo?

PK : Sí. La llevábamos, porque para la hora en que regresábamos, estaba oscuro. Por eso llevábamos linternas también, ¡ya que los caminos no eran como lo que son hoy!



Amrita para Todos

PK : Después de cantar bhajans y de exponer algún tema formal – no un discurso – Swami contaría alguna historia o alguien plantearía alguna pregunta, y así pasábamos el tiempo. Luego le pedía a mi padre que

Le pasara un vaso – que mi padre siempre llevaba consigo, porque a veces Swami pedía beber agua. De modo que cuando Swami pidió Su vaso de plata, mi padre creyó que tenía sed y comenzó a verter agua en él. “¡No, dame el vaso vacío!” Papá se Lo pasó y Swami simplemente lo sostuvo cerca de Su boca y ¡entonces escuchamos un sonido como burbujeante!

RP : ¿Como de borbotones?

PK : Sí.

RP : ¿Extrajo amrita de Su boca?

PK : ¡Sí! ¡Esa fue la primera vez que pude ver algo así, y nunca más oí tampoco de nada parecido! De inmediato se esparció una exquisita fragancia por todo el lugar.

RP : Sabemos que extrae el Linga de Su boca, ¡pero esto es algo realmente único!

PK : Solía sacar algunas cosas desde el vaso de plata o a veces extraía un objeto como una caracola desde la arena y desde ahí vertía amritha. Mas esta vez la sacó desde Su boca. Y le preguntó a mi padre, “¿Te has dado cuenta de lo que hay en Mi estómago? ¡Hay una amritha-kalasha (bodega de néctar)!”

RP : ¿Eso dijo?

PK : ¡Sí!

RP : ¡De modo que hay un recipiente de amritha en Su estómago!

PK : Si y pienso que todos fuimos muy afortunados de recibir este amritha real de Él. ¡Un real amritha-kalasha!

RP : ¡Y nada menos que de Maha-Vishnu! ¡Un día muy auspicioso!

PK : Si. Y nos dió a todos. Nunca nos daba amritha en nuestras manos. ¡La vertía Él Mismo con una cucharilla en nuestras bocas! ¡Teníamos que abrir bien la boca frente a Swami!

RP : ¡La daba Él Mismo...! Qué maravilla. Ahora, ¿tienes otros recuerdos de esos primeros días?



Reanimación de los Antiguos Templos

PK : Sí. Guardo algunos. En 1954, para Shivarathri, Swami creó 9 shivalingas y todos emergieron de Su boca; eran pequeños, y le dió uno a mi abuela y ella lo veneraba y le hacía el abhishekam (baño ritual).

RP : ¿Lo tienes tú ahora?

PK : Sí, lo tengo yo.

RP : ¿También le haces el abhishekam?

PK : Si, le rindo culto a diario y hago el abhishekam.

RP : ¡Es el legado que guardas!

PK : Tal vez sabes que cuando Swami fue a Badrinath, sacó el Lingam que había en el santuario y que había sido instalado por Shankaracharya, y ese Lingam fue adorado con hojas de bilva de oro que Swami creó.

RP : Si, eso lo leímos en Sathyam Sivam Sundaram.

PK : También, cuando Swami viajó a Somanath, creó flores de oro y las dejó caer sobre el Lingam de allá. ¿Tal vez también lo leiste en el Sathyam Sivam Sundaram.

RP : Si.

PK : Allí, Swami distribuyó las hojas de bilva y las flores de oro entre los devotos que Le habían seguido hasta allá. Mi padre fue uno de los afortunados beneficiados – y yo tengo ambas, una hoja de bilva y una flor de oro.

RP : ¿Y qué has hecho con ellas, dónde las has guardado?

PK : Las guardo en mi santuario, en mi hogar. Las prendí sobre algunas fotos en él. Ah, en aquellos días, Swami solía masticar paan (una especie de pasta digestiva india envuelta en hojas de betel) y para Su 60º Cumpleaños, cuando se le presentó a los devotos el ‘techo a los deseos’, para dar el ejemplo, Swami abandonó ese hábito.

RP : ¡Cierto! Él solía masticar paan, mas es evidente que cuando se planteó la idea del ‘techo a los deseos’ y se sugirió su implantación en todas las familias de devotos, Él también quiso sentar un ejemplo y abandonó la costumbre.

PK : Sí. Y entonces le regaló la cajita en que guardaba el paan a mi padre. Le dijo, “¡Ya no Me sirve, porque he sellado el deseo por el paan!”

RP : Swami siempre ha sido así, primero sienta un ejemplo y luego quiere que los demás Le imiten.

PK : Si. Mi padre la usaba para guardar vibhuti y yo soy la afortunada que la tiene ahora.

RP : ¡Vaya, también guardas eso!

PK : Si.

RP : ¿Tienes también una pequeña fotografía?

PK : Si, creó una para mí en 1954, cuando tenía algunos problemas en mi vida. Dijo, “Te voy a dar esta foto y cada vez que te sientas angustiada o desesperada, dale rienda suelta a tus penas frente a ella, y Yo te daré consuelo y paz.”

RP : ¿Y también la guardas?

PK : Si.



El Creador muestra al Eslabón Perdido

RP : ¡Eso es grandioso! ¿Qué otra cosa tienes que tal vez le haya dado a tu padre y que guardes ahora?

PK : Mira, hemos oído que Swami ha creado anillos, medallas, vibhuti etc., mas, una vez, ¡creó un monito! No

un mono real, sino un mono de piedra para mi padre. ¿Te gustaría saber de eso?

RP : ¡Si! Por favor, cuéntalo ya que es muy inusual. ¿Con ocasión de qué fue?

PK : Parece que un buen dia se produjo algún debate acerca de la evolución del hombre – la teoría de Darwin – entre Swami y algunos devotos presentes, y como mi padre era Profesor de Antropología, sintió gran interés.

RP : ¡Vaya! ¿También enseñaba antropología? ¡Y yo que pensaba que era solamente historia!

PK : También estaba en antropología. La estudiaba y, por ende, estaba interesado.

RP : ¿Era un experto entonces?

PK : Si. Comenzó a decirle a Swami, “Swami, ¡sé de Antropología y de la evolución del hombre y todo eso!” y agregó, “Swami, los monos viven en el suelo. Son tan cercanos al hombre en la evolución.”

RP : Son los ancestros del hombre.

PK : Sí, los más próximos. Entonces Swami dijo, “¡No! Había una especie de monos que vivía en los árboles, mas no tenían cola; ellos fueron los parientes más cercanos del hombre.”

RP : OK

PK : Papá arguyó entonces, “¡No, Swami! Eso no puede ser, porque los monos que viven en los árboles necesitan una cola para saltar y equilibrarse sobre las ramas.”

RP : Luego, ¿hubo una discusión entre ellos?

PK : Swami dijo entonces, “¡No, no!” y para convencerlo, creó un mono de piedra – tenía como diez centímetos de tamaño y no tenía cola. Y se lo mostró, “¿Ves? ¡Era de este tipo!” ¡Papá estaba muy asombrado! Nunca lo había sabido. El mono tenía bellos ojos brillantes y sostenía una fruta en la mano.

RP : ¿De qué color era?

PK : Era una piedra de color café, no oscuro sino beige – como color bizcocho. Estaba en posición sedente, con la fruta en su mano, sin cola... mas sus ojos eran muy expresivos.

RP : ¿Está contigo ahora?

PK : No. Papá pensó que era mejor si se guardaba en un museo como para que la gente pudiera verlo. En casa, habrían sido sólo nuestras visitas los que podían haberlo visto. De modo que creo que está en el Museo de la Universidad.

Tengo también recuerdos de cartas que Swami me escribiera.



[continuará...]



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Publicado por el Equipo de Heart2Heart

Traducido por Herta Pfeifer

Santiago, agosto de 2007


Gentileza de:

BIBLIOTECA SAI BABA AVATAR

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