sábado, 9 de enero de 2010

EL MENSAJE QUE TRAIGO



La realidad de ustedes es el Ser, una ola del Ser Superior. El único objeto de esta existencia es visualizar dicha realidad, dicho Ser, esa relación entre la ola y el mar.
Todas las otras actividades son triviales; ustedes las comparten con los pájaros y las bestias; pero, éste es el único privilegio del hombre. El ha pasado por todos los niveles de animalidad, ha trepado por todos los peldaños en la escalera de la evolución, para heredar este elevado destino. Si el hombre desperdicia todos sus años entre el nacimiento y la muerte para buscar alimento y protección, confort y placer, como lo hacen los animales, se estará condenando a sí mismo.
El hombre ha recibido dos dones especiales: la facultad de razonar y la facultad de análisis y síntesis. Utilicen estos dones para descubrir su propia Verdad, que es la Verdad de todos los demás y de todo lo demás. Todos los países nacen y son alimentados por esta Tierra; a todos los entibia el mismo sol; todos los "cuerpos" son inspirados por el mismo Principio Divino; todos son impulsados por el mismo motivador interno. Los Vedas son los primeros testimonios de la victoria del hombre sobre sí mismo, su descubrimiento de la Unidad subyacente en toda la Creación y el pulsátil contacto con la Verdad que unifica. Ellos declaran: Dios es la Realidad Interna de todos los seres, Dios abarca todo esto, todo esto es Dios.
El Principio Divino que está en cada uno es como la corriente eléctrica que ilumina' lámparas de distintos colores y de distintas intensidades. El mismo Dios brilla en y a través de cada uno, cualquiera sea el credo, color, tribu o región. La misma corriente anima y activa todas las lámparas: La Divinidad anima y activa todo. Aquellos que ven una diferencia están engañados, confundidos por el prejuicio, el egoísmo, el odio o la malicia. El Amor ve todo como una Familia Divina.
¿Cómo se expresa este Principio del Ser en el hombre? Como Amor. El Amor es la naturaleza básica del hombre que lo sostiene; fortalece su resolución de marchar hacia adelante. Sin Amor, el hombre está ciego; el mundo, para él, será una selva oscura y temible. El Amor es la luz que guía los pasos del hombre en la oscuridad. Los Vedas establecen cuatro objetivos para el hombre, mejor dicho, dos pares de objetivos: Moralidad Riqueza, es decir, ganar mediante medios morales el dinero necesario para vivir y Deseo Liberación, el logro de la Liberación desde la doble experiencia del dolor y el placer y el deseo de obtener, nada más y nada menos, que ese tesoro supremo que es la Liberación. Todos estos objetivos se logran mediante la práctica del Amor regulada por la Verdad, la Rectitud y la Ecuanimidad. Los Vedas enseñan que el hombre debe ganar la riqueza a través del sendero de la Rectitud y eso se ha dejado de tener en cuenta; de todas maneras, ¡la riqueza no es para ser acumulada! Los Vedas enseñan que el hombre deberá tener sólo un anhelo, el de la Liberación. Tampoco se respeta esto. El hombre se está ahogando en el remolino del deseo; la satisfacción de este deseo no puede nunca apagar su sed más profunda. ¿Cómo puede un prisionero tener algún otro deseo que no sea el de la Liberación? La ansiedad general, el miedo y la inquietud que es evidente en todo el mundo, son la consecuencia de este camino equivocado.
El cuerpo humano, apto para habilidades y capaz de grandes aventuras, es un regalo de Dios para cada uno de ustedes. Se lo debe utilizar como un bote, sobre el cual ustedes puedan cruzar este agitado mar de cambios que existe entre el nacimiento y la muerte, la esclavitud y la Liberación. Despierten a esta obligación primordial, mientras sus facultades físicas y mentales están agudamente activas; despierten mientras su poder de discriminación está claro y bien definido. No pospongan la partida del bote, ya que pronto puede dejar de ser útil. Puede estar agobiado por la enfermedad, por lo tanto, toda la atención de ustedes deberá ser puesta en su cuidado. ¡Piensen en la alegría incomparable que surgirá dentro de ustedes cuando se aproximen a la costa de la Liberación! Naveguen a salvo sobre las embravecidas aguas del cambio; sean espectadores, no ansíen el fruto de la acción, dejen la consecuencia de todos sus buenos actos a la Voluntad de Dios. El es el que ejecuta; ustedes son sólo el instrumento. Persigan fines más nobles; tengan elevados ideales. Los placeres sensoriales no tienen valor, son triviales. Los sabios han descubierto las disciplinas que pueden mantenerlos impasibles frente a la derrota o la victoria, la pérdida o la ganancia. Apréndanlas, practíquenlas; vivan en una imperturbable Paz.
Los padres y los maestros deben entrenar seriamente, sobre estas bases, las mentes de los jóvenes, tanto en los hogares como en las escuelas. Por supuesto, ellos deben capacitarse para este trabajo mediante la firme y constante práctica de la meditación y la repetición del Nombre de Dios. En cada hogar, se debe fijar diariamente un cierto tiempo por la mañana, así también como por la tarde, para la lectura de libros espirituales y la repetición de los Nombres de Dios. Padres e hijos se unirán así, al cantar la Gloria de Dios. De hecho, todo el tiempo debe ser consagrado a Dios; por lo tanto, como primer paso, unos pocos minutos pueden ser diariamente dedicados a la adoración de Su Gloria o a apreciar las profundidades de la misma. Gradualmente, cuando la dulzura del hábito los aliente, le dedicarán más y más tiempo y se sentirán cada vez más contentos. El propósito de "vivir" es lograr "vivir en Dios"; cada uno tiene derecho a esta consagración y consumación. Ustedes son la Verdad; no pierdan la fe; no se consideren poco importantes. Ustedes son Divinos, aunque a menudo se deslicen de lo humano a lo animal o aún más bajo.
Cultiven el Amor; compartan ese Amor con todos. ¿Cómo pueden dar a una persona menos y a otra más, si ambas son iguales a ustedes? Si olvidan la Divinidad básica, brota el odio y la envidia levanta su cabeza. Vean al Ser en todo, así el Amor se manifestará y la Paz descenderá como el rocío. Ustedes son encarnaciones de Amor. Han estado sentados aquí durante horas, al aire libre, tolerando grandes incomodidades, esperándome, ansiosos de escucharme y verme. Yo les estoy hablando desde este estrado, sólo para satisfacer ese fervor. Cuando Yo percibo el Amor de ustedes, siento que debo compartirlo y permitirles compartir Mi Amor; ésta es la mejor de todas las comunicaciones y de todas las comuniones.
Las palabras son, por lo tanto, innecesarias.
Yo he venido para encender la Lámpara del Amor en sus corazones, para cuidar que ésta alumbre días tras día, cada vez con más brillo. No he venido a hablar en nombre de ninguna Rectitud particular, tal como la Rectitud hindú. No he venido en ninguna misión de publicidad para una secta o credo o causa; tampoco he venido a reunir seguidores de una doctrina. No tengo ningún plan para atraer discípulos o devotos a Mi congregación o a cualquier otra. Yo he venido a contarles sobre esta Fe unitaria Universal, este Principio del Ser Interior, este Sendero de Amor, esta Rectitud de Amor, este Deber de Amor, esta Obligación de Amor.
Todas las religiones enseñan una disciplina básica: extirpar de la mente el defecto del egoísmo y dejar de correr tras las pequeñas alegrías. Cada religión le enseña al hombre a llenar su ser con la Gloria de Dios y a expulsar la mezquindad de la soberbia. Lo instruye sobre los métodos de desapego y discernimiento, para que pueda aspirar a lo más elevado y obtener la Liberación. Confíen en que todos los corazones están motivados por el Uno y Unico Dios, que todas las religiones glorifican al Uno y Unico Dios, que todos los Nombres en todas las lenguas y todas las Formas que el hombre pueda concebir, designan al Uno y Unico Dios; Su adoración se hace mejor por medio del Amor. Cultiven esa actitud de Unidad entre los hombres de todos los credos, países y continentes. Este es el Mensaje de Amor que Yo les traigo. Este es el Mensaje que deseo que lleven al corazón.
Alimenten al Amor, vivan en Amor, expandan Amor; éste es el ejercicio espiritual que les dará el máximo beneficio. Cuando repitan el Nombre de Dios, recuerden simultáneamente Su Majestuosidad, Su Compasión, Su Gloria, Su Esplendor, Su Presencia, y el Amor crecerá dentro de ustedes, sus raíces serán más y más profundas, sus ramas se expandirán más y más, dando fresca protección al amigo y al enemigo, a nativos y a extranjeros. Dios tiene un millón de Nombres.
Sabios y santos lo han visto en millones de Formas; lo han visto con los ojos cerrados y con los ojos abiertos. Lo han alabado en todas las lenguas y dialectos humanos; sin embargo, Su Gloria no se ha agotado. Elijan cualquiera de sus Nombres, cualquier Nombre que les guste; elijan cualquiera de Sus Formas. Cada día, cuando se despierten por el llamado del sol resplandeciente, repitan el Nombre, mediten en la Forma; tengan el Nombre y la Forma como su compañero, guía y guardián mientras trabajan afanosamente. Cuando se retiren por la noche, ofrezcan un agradecido homenaje a Dios en esa Forma y con ese Nombre por haber estado con ustedes, alrededor de ustedes, al lado de ustedes, ante ustedes y detrás de ustedes, durante todo el día. Si adoptan esta disciplina no pueden vacilar ni fallar.
Debo darles un consejo más. Esfuércense siempre por promover la alegría y la felicidad de sus compatriotas en este continente; compartan su alegría y su felicidad. A India se la llama Bharat porque la gente de este país tiene un gran apego a Bha (Bhagavan, es decir, Dios). Están dedicados a Dios y, por lo tanto, a todos los hijos de Dios. Tienen temor al pecado; están ansiosos por obtener la Sabiduría.
Resuelvan continuar con la búsqueda de su propia realidad. Resuelvan vivir en la inspiración del constante recuerdo de Dios. Cultiven el Amor y compartan el Amor con todos. Los bendigo para que logren triunfar en este esfuerzo y obtengan gran alegría del mismo.

Nairobi (Kenia Africa del Este),
4/7/1968


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¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨