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lunes, 28 de julio de 2008

MÁXIMAS DE SAI BABA



El estudio y meditación de sus Máximas hará que abarquemos una nueva dimensión espiritual:

1. Prema (el Amor) debe considerarse como el aliento mismo de la vida.

2. Más que todas las otras formas de prema, el principal esfuerzo del hombre debe ser fijar su amor en el señor.

3. Ese amor dirigido a Dios debe ser bhakti (la devoción); esa es la prueba fundamental: la adquisición de bhakti.

4. Los que buscan la bienaventuranza del atma (del alma, la chispa de Dios en nosotros) no deben ir en pos de los goces que producen los objetos de los sentidos.

5. Sathya (la verdad) debe tratarse como a la dadora de vida, como a la respiración misma.

6. Así como un cuerpo que no tiene aliento es inútil y empieza a pudrirse y heder en poco tiempo, de manera semejante la vida sin la verdad es inútil y se convierte en la morada maloliente de la disputa y la pesadumbre.

7. Cree que no hay nada más grande que la verdad, nada más precioso, nada más dulce y nada más duradero.

8. La verdad es el Dios omniprotector. No hay un guardián más poderoso que la verdad.

9. El señor, que es sathyaswarupa (la personificación de la verdad), concede su darshan (bendición de estar ante la presencia del Señor) a los de discurso verídico y corazón amoroso.

10. Ten bondad ilimitada para todos los seres; ten también el espíritu de auto sacrificio.

11. También debes poseer control de los sentidos, carácter sereno y desapego.

12. Mantente siempre alerta contra los cuatro pecados que la lengua propende a cometer: la falsedad, el hablar mal de los demás, la difamación y la charla excesiva. Es mejor esforzarse por controlar estas tendencias.

13. Trata de impedir los cinco pecados que comete el cuerpo: el matar, el adulterio, el robo, el beber intoxicantes y el comer carne. Será una gran ayuda para la vida mas elevada el que también se mantenga a estos pecados tan alejados como sea posible.

14. Uno siempre debe ser cauto con los ocho pecados que la mente perpetra: el deseo vehemente, la ira, la codicia, el apego, la impaciencia, el odio, el egoísmo, el orgullo. El deber primario del hombre es mantener todas éstas cosas a una distancia conveniente.

15. La mente del hombre corre con rapidez persiguiendo acciones erróneas. Sin dejarla que se apresure así, recuerda el nombre del señor en ese momento o intenta hacer una obra buena. Los que hagan así sin duda llegarán a ser aptos para recibir la gracia del señor.

16. Primero abandona la tendencia a sentirte impaciente por la prosperidad de otros y a desear perjudicarlos. Se feliz de que otros sean felices. Simpatiza con los que están en situación adversa y haz votos por su prosperidad. Ese es el camino para cultivar el amor de Dios.

17. Paciencia es toda la fuerza que el hombre necesita.

18. Los que deseen vivir en alegría deben estar siempre haciendo el bien.

19. Es fácil vencer la ira con el amor, el apego con el razonamiento, la falsedad con la verdad, los malos pensamientos con los buenos y la codicia con la caridad.

20. Ninguna réplica debe darse a las palabras de los malvados. Mantente a gran distancia de ellos; eso es por tu bien. Rompe toda relación con esa gente.

21. Busca la compañía de los hombres buenos, aun con sacrificio de tu honor y vida. Pero ruega a Dios que te bendiga con el discernimiento que se necesita para distinguir entre los hombres buenos y los malos. Para ese discernimiento usa también el intelecto que se te ha otorgado.

22. Los que conquistan estados y ganan fama en el mundo son saludados como héroes, no cabe duda; pero los que han conquistado los sentidos son héroes que deben ser aclamados como conquistadores de lo universal.

23. Cualesquiera de los actos que un hombre bueno o malo lleve a cabo, las consecuencias de ellos irán detrás de él y nunca dejarán de perseguirlo (karma).

24. La codicia sólo produce tristeza; el contento es lo mejor. No hay felicidad mayor que el contento.

25. La tendencia de maquinar agravios debe arrancarse de raíz y tirarla. Si se le deja subsistir minará la vida misma.

26. Soporta con fortaleza tanto las pérdidas como el pesar; trata de hacer planes para lograr alegría y ganancia.

27. Guarda silencio cuando te invada la ira o recuerda el nombre del señor. No recuerdes cosas que aumentarán más tu ira. Eso te hará un daño incalculable.

28. Desde éste momento evita los malos hábitos. No difieras ni pospongas; no contribuyen con la menor alegría.

29. Trata tanto como sea posible dentro de tus recursos, de satisfacer las necesidades de los pobres, que son en realidad (los pobres de Dios). Comparte con ellos cualquier alimento que tengas y hazlos felices al menos esa vez.

30. Cualquier cosa que consideres que los demás no te deben hacer debes evitar hacerla a otros.

31. Por las faltas y pecados cometidos en la ignorancia, arrepiéntete con sinceridad; trata de no repetirlos. Ruega a Dios que te bendiga con la fuerza y el valor que son necesarios para perseverar en el sendero de la rectitud.

32. No cedas a la cobardía; no abandones la ananda (bienaventuranza)

33. No permitas que se te acerque nada que destruya tu anhelo y entusiasmo por Dios. La falta de anhelo causará la ruina de la fuerza del hombre.

34. No te envanezcas cuando la gente te alabe y no te abatas cuando te censure.

35. Si tus amigos se odian mutuamente y empiezan a querellar, no intentes enardecerlos y hacer que se odien mas uno al otro; por el contrario, con amor y simpatía trata de restaurar su amistad anterior.

36. En lugar de buscar las faltas de los demás, busca las tuyas, arráncalas de raíz y tíralas. Descubrir una falta tuya es mejor que encontrar decenas de cientos de faltas en los demás.

37. Aún cuando no puedas hacer o no hagas ningún acto bueno, no concibas ni lleves a cabo ningún acto malo.

38. Aunque las personas aleguen lo que quieran de las faltas que tu sabes que están en ti, no te duelas de ello; en cuanto a las faltas que están en ti, trata de corregirlas tu mismo, antes que otros te la señalen. No albergues ira o venganza contra las personas que señalan tus errores; no repliques indicando los errores de esas mismas personas, sino muéstrales tu gratitud. Tratar de descubrir sus errores es una gran equivocación tuya. Es conveniente que conozcas tus faltas; pero es inconveniente que conozcas las faltas de otros.

39. Siempre que te hayas ganado un pequeño descanso, no lo pases hablando innecesariamente; utilízalo en meditar en Dios o en prestar servicio a los demás.

40. Sólo el bhakta (devoto) entiende al señor; sólo el señor entiende al bhakta. Los demás no pueden entenderlos. Así pues, no discutas con los que no tienen bhakti (devoción) las cosas referentes al señor. Por causa de esas discusiones tu devoción disminuirá.

41. Si alguien habla de cualquier tema y lo has entendido erróneamente no pienses en otras nociones equivocadas que apoyen esa posición; capta solo lo bueno y lo dulce en lo que el dice. Hay que apreciar como deseable el significado verdadero, no el significado erróneo o los significados contradictorios que no aclaran nada en absoluto y sólo causarán estorbos para la ananda (bienaventuranza).

42. Si deseas cultivar la concentración en una sola idea, cuando estés en una multitud no disperses tu vista a los cuatro vientos y sobre todas las cosas: ve únicamente el camino frente a ti tan sólo lo suficiente para evitarte accidentes. La concentración en una sola idea se hará mas firme si uno camina sin quitar su atención del camino, evitando los peligros y no poniendo cuidado en los demás.

43. Abandona todas las dudas respecto al gurú y a Dios. Si tus deseos mundanos no se realizan, no culpes de eso a tu devoción; no hay relación alguna entre esos deseos y la devoción a Dios. Estos deseos mundanos tienen que ser abandonados algún día; los sentimientos de bhakti tienen que ser adquiridos un día u otro. Siéntete firmemente convencido de esto.

44. Si tu dhyanam (meditación) o japam (recitación del nombre de Dios) no progresan de manera apropiada, o si los deseos que has abrigado no llegan a dar fruto, no te desalientes con respecto a Dios; eso te desalentaría aún más y perderías las paz, poca o mucha, que pudieras haber ganado. Durante la dhyanam y la japam no debes estar desanimado, desesperado o desalentado. Cuando esos sentimientos vienen piensa que se deben a las faltas en tu sadhana (trabajo espiritual) y esfuérzate por hacerlo correctamente.

45. Sólo si en tu conducta diaria y en todas tus acciones te comportas y actúas auténticamente de esta manera y según estas líneas, puedes alcanzar el principio divino con mucha facilidad. Por eso adhiérete a estas máximas con firmeza.

La lección de un maestro es siempre muy dura pero está siempre llena de amor, y es una situación iluminada de grandeza…

Del libro "La encarnación divina". cap II

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