lunes, 29 de septiembre de 2008

AL LADO, DETRÁS, DELANTE


EL HOMBRE ESTÁ sometido a la aflicción desde el nacimiento hasta la muerte; la alegría, o lo que él llama felicidad, es un intervalo entre dos aflicciones, eso es todo. Estas aflicciones surgen como resultado de tres razones: lo espiritual (adhyatmika), lo divino (adhidaivika) y lo material (adhibhoutika). Los objetos materiales que uno anhela, se esfuerza por adquirir y lamenta haber perdido son todos bhoutika y así, las aflicciones que surgen de ellos son definidas como adhibhoutika. Los sentidos son los instrumentos de cognición; uno ve un objeto por medio de los ojos; sí, pero no a través del ojo material sino con el ojo dirigido por la deidad que preside sobre él, es decir, el Sol. ¡Ustedes no ven en la oscuridad! El Sol les ayuda a ver; sin él están indefensos. Cada sentido y miembro, nervio y célula, articulación y glándula en el cuerpo humano tiene una deidad que lo activa y reside allí. Si estas deidades son hostiles o están descontentas, el cuerpo sufre y viene el dolor. Ésta es la segunda razón para el dolor, lo adhidaivika o espiritual. Después, tenemos al Ser, al testigo tanto de la inercia como de la actividad, la alegría como el dolor, la exaltación como la reflexión. Si ignoran la existencia del testigo, si divorcian su vida diaria de la conciencia de ese asiento de paz, invitan al dolor a que los atormente. Éste es el dolor adhyátmico o espiritual, la cruz que cada hombre lleva por la senda de la vida.
Se puede decir que estas tres son las razones básicas de la aparición y reaparición del hombre sobre la tierra: para desaprender el engaño en que se encuentra y aprender la lección de la sabiduría. Cuando se termina un mantra, el recitador usualmente repite, como habrán notado, Om Shanti Shanti Shanfihi, es decir, tres Shantis. ¿Por qué? ¿Por qué el Om? El Om es la designación del Brahman Universal. La constante repetición del Om y la intensa meditación sobre su significado son recomendadas para los aspirantes que buscan el conocimiento de lo Divino inmanente. Shanti significa paz y la paz es invocada tres veces a fin de aliviar las tres fuentes de aflicción mencionadas, que operan a través del organismo individual, las deidades y la Inteligencia Cósmica.
Hay tres caminos establecidos pa, despertar la conciencia de la inmanencia de lo Divino: la acción (karma), la devoción (bhakti) y el conocimiento (jñana). Estos tres no son distintos ni divergentes; son compuestos y complementarios. Por ejemplo, tienen el conocimiento de que Sai está en todas partes, viendo todas las cosas y conociendo cada actividad suya; son devotos de Swami y están deseosos de que él los guíe y de seguir sus directivas lo mejor que puedan, desean utilizar para el servicio a los demás la destreza y la eficiencia que han ganado, porque ustedes sienten que son parientes de la familia Sai, lo sepan o no. Es realmente muy satisfactorio que ustedes estén haciendo servicio a la gente de varias partes de esta ciudad, alentándola a seguir los nueve mandatos con el fin de profundizar su fe en Dios.
Los bhajans, círculos de estudio, escenificación de dramas, el canto grupa¡ de devotos por las calles en las tempranas horas de la mañana, todas éstas son actividades loables. También las actividades de ayuda de la rama de servicio. Encuentro también que se dedica bastante tiempo al cultivo de¡ talento de los niños por canales fructíferos en las clases de Educación Espiritual; esto seguramente encenderá la llama de¡ anhelo espiritual en ellos y más tarde embellecerá sus vidas con el encanto de la alegría. Hoy en día, el hombre malgasta mucho tiempo precioso en tareas inútiles y hasta dañinas. El esfuerzo que se hace en estas tareas no lleva a ninguna parte, sólo profundiza la desesperanza y hace más densas las tinieblas que ya llenan el corazón. La gente encuentra tiempo para hacer fila durante horas delante de las taquillas del cine o esperando un autobús que los lleve allá. No les sobra tiempo para asistir a una sesión de bhajans o unirse a un grupo de nagarasankirfan. Tienen tiempo para jugar a las cartas y sentarse en la mesa de¡ club, hablando de trivialidades durante horas. Esto es debido a que la gente vive sólo en la superficie o en el fondo de las cosas; son o bien espuma o escorias. Evitan las responsabilidades, la responsabilidad de ser gente, por ejemplo. No hacen una introspección ni piensan calmadamente sobre el fin para el cual están luchando tan frenética y alegremente.
Examinen esta pregunta, por ejemplo: ¿está el hombre esclavizado por los objetos externos y la atracción que ejercen sobre él, o es algún impulso interno el que lo empuja para atarlo a la aflicción? Voy a darles un ejemplo: en los pueblos hay cazadores profesionales de monos que usan un sistema muy sencillo para ello. Colocan en los huertos y jardines infestados de estos saqueadores una serie de vasijas de cuello estrecho con un puñado de maníes dentro de cada una. El mono se acerca a la vasija, sabe que tiene los deliciosos maníes dentro, mete su larga mano y los agarra en su puño, pero ahora encuentra que no puede sacar su brazo; el cuello es demasiado estrecho para el puño lleno de maníes. Así, se queda sentado indefenso y triste y es fácilmente atrapado ¡Piensa que hay alguien dente de la vasija que agarra su brazo cuando trata de sacarlo! Si sólo abriera el puño y se librara de¡ apego a los maníes, podría escapar. Así también, ustedes son víctimas del deseo y de los apegos que les trae. Están atados por las cadenas que ustedes mismos han fijado a su alrededor. La liberación también está en sus propias manos. Contemplen la incambiable gloria de Dios; luego, el deseo por las transitorias baratijas de la tierra se esfumará y estarán libres.
Pregúntenle a alguien: ¿cómo asegura su vejez? La respuesta será: "Oh, mi hijo está bien colocado"; o "Recibo el interés sobre mis depósitos, tengo una pensión, tengo tierras de las cuales puedo sacar lo que necesito". etcétera; pero nadie responde: "Confío en Dios". Sin fe en Dios, sin la ayuda divina, ¿cómo puede cualquiera de esas cosas socorrerlos durante el tempestuoso viaje por los años en que lá vida declina? La fe en Dios es el firme cimiento sobre el cual deben levantar la esperanza. La fe debe ser estable y fuerte. El sentimiento de que Dios vendrá en su rescate debe ser vívido y vital, motivando y activando todo lo que hacen, hablan o piensan. El servicio hecho a otros con este espíritu será una gran fuente de alegría para ustedes así como para el receptor.
Primero deben dedicarse a una selección inteligente de las actividades; luego deben entrar a la región de la búsqueda del dharma, la búsqueda de las leyes eternas del espíritu que moldea y conforma las ondas de conciencia. Finalmente, penetren en los problemas de la liberación por medio de la búsqueda de Brahman, de la práctica espiritual que los convence de la realidad del Uno y de la irrealidad de la multiplicidad, del mundo aparente, basado en el verdadero Dios.
No hay duda de que los voluntarios, los miembros de la rama de servicio, los líderes de bhajans y los participantes, y todos los que se dedican a las actividades de la Organización Sathya Sai, están en este camino, en diferentes etapas. La mayoría de ustedes están en la primera, la etapa de la búsqueda de la actividad, capacitados para distinguir lo correcto de lo incorrecto en lo que a su actividad respecta. La naturaleza, el individuo y Dios; entre estas tres entidades, el buscador de karma debe considerarlos a los tres, mientras que el buscador del dharma tiene que ver con los dos útimos y el buscador de Dios sólo con el último, es decir, con Dios. Recuerden la última etapa, aun cuando estén en la primera, pues ése es el fin del viaje, la meta.
Si tienen la meta a la vista dondequiera que se encuentren, esto los llenará de alegría genuina. No busquen hacer cosas que les den solamente satisfacción sensorial o temporal. No anhelen hacer lo que les guste, sino aprendan a amar lo que estén haciendo o lo que tienen que hacer. Ésta es la práctica espiritual, cuando ustedes voluntariamente emprenden un trabajo que promueve su verdadero bienestar. Sólo entonces pueden la naturaleza y el ser individual ser eliminados y el Señor único ser establecido en la conciencia. Ahora deben cultivar la actitud de sirvientes del Señor: el trabajo es adoración. En ese espíritu, ofrezcan servicio a los demás, a quienes deben adorar como personificaciones de Dios. Es esta actitud la que da el máximo de satisfacción al corazón desfalleciente.
Dos gopis iban caminando por las arenas del Yamuna, hablando de Krishna y perdidas en la contemplación de sus hazañas y de su majestad. Una de ellas, Niraja, tuvo de repente una duda. Era un problema metafísico. "Cuando yo practico la identidad con Krishna y siento que soy Krishna, tengo miedo de perder la emoción de estar con Él, de conversar con Él y de escuchar su dulce voz. Anhelo ser distinta de Él y probar el amor y la gloria que Él es". Sarala, su compañera, la consoló diciéndole: "¡No! Tus temores carecen de base, pues Krishna también te está contemplando a ti y a tu pureza. Cuando tú te hayas transformado en Krishna debido a la práctica de la identidad con Él, Krishna se habrá vuelto "tú" como resultado de su anhelo por ti, y así, no hay por qué tener ninguna aprensión o frustración en tu mente". Prakriti es la Tierra, la creación. Piensen siempre en esto. Anhélenla durante mucho tiempo. Languidezcan por la creación y encontrarán que están languideciendo por Radha. De este modo, Radha es el devenir y Krishna el Ser; el deseo del Ser por devenir, el anhelo del devenido por el Ser, ésta es la relación entre Radha y Krishna, que ha sido cantada por buscadores y poetas, calumniada y caricaturizada por críticos ignorantes, apreciada y aprehendida por los aspirantes y analizada y realizada por los sinceros estudiosos del saber espiritual.
Ustedes son la imagen del Alma suprema, la imagen que está reflejada en el cuerpo que es parte de Prakriti, la naturaleza. Su cuerpo es pariente de todos los objetos que los rodean en la naturaleza; es un objeto entre tantos. El espíritu divino original, el espíritu individualizado que es la imagen y el mundo objetivo del cual el cuerpo es una parte, éstas.son las tres entidades llamadas Ishvarajivaprakriti. El éxito en el sadhana es obtenido en el momento en que ustedes son capaces de negar el mundo objetivo como un engaño o de reconocerlo como nada más que el Espíritu supremo mismo. En la aritmética ordinaria, tres menos uno es iguala dos; pero en la aritmética del Alma, tres (Ishvara, jivaprakriti) menos uno (prakrifi) es igual, no a dos sino a uno (Ishvara), pues cuando el espejo de prakriti se va, la imagen (jiva) también desaparece. Cuando el espejo es eliminado, desaparecen dos entidades: él mismo y el reflejo que puede dar. Y entonces ustedes se funden en lo Divino.
El camino del servicio, que han escogido ahora, los llevará gradualmente a la etapa en la cual el espejo puede ser transmutado más allá de la existencia por medio del desapego. Cuando ven a la estatua como a Dios, transmutan y eliminan de la existencia la piedra de la cual está hecha, de la cual está compuesta; la piedra ha sido eliminada cuando ven sólo a Dios en el altar. Purifiquen y limpien la mente de manera que dondequiera que miren, no sólo en el santuario, no sólo en la estatua, sino en todo, en todo momento, encuentren sólo a Dios; entonces la mente se volverá su amiga, su más eficiente instrumento de liberación.
La mente juega infinitas travesuras; por eso se le dice mente de mono. Hay otra caracterización también, no tan popular. Es cuando se le menciona como una serpiente, pues no se mueve recto, sino que sisea por la tierra en un camino zigzagueante. La mente se deleita en torcidas estratagemas e ingeniosos artificios; evita el camino recto de la veracidad y la sinceridad. Por otra parte, la serpiente inyecta veneno y atrapa a los seres vivos que se encuentra en su camino; pero la mente serpiente puede ser encantada hasta llegar a la inocencia. El encantador de serpientes usa su instrumento y cuando sopla la música, la serpiente, fascinada, balancea su capucha; así también, la mente se balancea al unísono con la música que emana de la recitación del Nombre de Dios. La mente proyecta sobre otros sus propios defectos y deficiencias. Es el más mortal efecto que tiene sobre nuestro progreso. Debemos superar esta tendencia dañina.
El sabio Paramananda tenía diez discípulos, ¡cada uno un perfecto ejemplo de haraganería y estupidez! En uno de sus viajes, se encontraron ante un río que tuvieron que vadear; en algunos lugares el agua les llegó hasta el cuello, así que cuando lograron llegar a tierra, decidieron averiguar si todos habían llegado a salvo; temían que alguno hubiera sido arrastrado por la fuerte corriente. El miedo y la consecuente confusión incrementaron su natural estupidez. Finalmente, descubrieron que uno de ellos había sido arrastrado, porque siempre que alguno de ellos contaba a los otros formados en fila frente a él, no se contaba a sí mismo y hallaba sólo nueve delante de él. ¡Todos confirmaron la conclusión de que uno de ellos había desaparecido en la corriente! Y así, los diez gemían por el discípulo perdido y estaban tan hundidos en el pesar que el ruido que hicieron atrajo a un campesino. Les preguntó el por qué y le respondieron que de los diez que habían vadeado el río, ¡uno se había ahogado! Pero el campesino vio que había diez hombres frente a él. Ellos desafiaron su veredicto y le demostraron cómo habían contado y verificado que realmente uno se había perdido. El campesino les dijo entonces que cada uno había omitido contarse así mismo. La visión externa estaba equivocada; sólo la visión interna puede revelar la verdad, les aconsejó.
Estamos tratando de descubrir a Dios buscándolo en el universo, pero omitimos investigar su existencia dentro de nosotros como la clave y centro mismo de nuestra existencia. Cuando se descubren a sí mismos su Ser todo el llanto cesa y alcanzan la suprema felicidad. Éste es el verdadero conocimiento de sí mismos.
Lleguen a saber que son una chispa de la llama divina. Muy pronto, ustedes sabrán que los otros también son chispas del mismo fuego. ¿Cómo pueden, entonces, el odio, la ira, la envidia o la codicia sobrevivir a la luz de esta visión?
Ahora están con los pies en los primeros peldaños de la escalera que los llevará a las alturas de la bienaventuranza y de la paz. El ascenso es arduo y lleno de peligros, pero deben soportarlo con firme perseverancia, teniendo siempre a la vista la gloria de la meta. ¡Cuánta agonía debe sufrir la piedra para transformarse en una exquisita y cautivadora estatua! Esta misma silla fue un bloque de madera informe; fue aserrado, cortado, torneado y pulido y sufrió toda esta tortura para que pudiera servirnos y derivar felicidad de ese servicio.
Los santos Jayadeva, Tukaram, Kabir, Gauranga, Ramakrishna, Ramadas, tuvieron todos que pasar por grandes trabajos y tragedias para poder ver a Dios y fundirse en él. Se han ganado nichos permanentes en el templo de la memoria humana. Tomen el caso de Pundarika. Tenía tan inquebrantable fe en la orden védica de reverenciar a la madre y al padre como a Dios, que rehusó servir al Señor Krishna cuando éste apareció delante de él para derramar su gracia, pues en ese momento estaba ocupado en masajear los pies de sus padres. No quiso interrumpir este servicio ni por una fracción de segundo para tocar los pies del Señor.
Su gurú, Tukaram, entró en ese momento y lo reprendió por ser tan obstinado en la observancia de la regla védica. "Mi Dios está justo aquí ahora, delante de mí, pidiéndome que le masajee los pies, ¡que ese Dios que ha venido espere hasta que estos dioses hayan sido honrados! Ese Dios acaba de aparecer, pero éstos han estado conm¡go desde mi nacimiento y yo los reconozco como divinos". El servicio que rendía a sus padres complació tanto a Krishna que se quedó y todavía está en Pandharpur.
Antes de experimentar la divinidad en cada ser del universo y en cada célula y átomo, tienen que experimentarla en ustedes mismos. Cada acto, palabra y pensamiento deben estar llenos de esa conciencia. Hubo una vez un millonario agobiado por dos dolores: uno en el estómago y otro en la cabeza. Fue examinado por toda una galaxia de médicos eminentes, consumió cargas enteras de medicinas y recibió cientos de inyecciones, pero los dolores persistían aun más fuertes. Finalmente, un monje llegó, le habló bondadosamente y le dijo que el problema estaba ¡en su ojo! "Haz que el ojo esté bien y entonces la cabeza y el estómago se comportarán suavemente. Para mejorar el ojo, concéntrate en un solo color. Te sugiero el verde. No dejes que tu ojo se fije en el amarillo, el rojo o en ningún otro color.
El millonario reunió a un grupo de pintores y compró barriles de pintura de color verde y les ordenó que pintaran todos los objetos sobre los que pudiera caer su vista. Así como el Astagraha (fenómeno astronómico en que ocho cuerpos celestiales se colocan en una sola línea), que algunas personas supersticiosas consideran como una calamidad cuyos perniciosos efectos deben ser evitados por medio de ritos de exorcismo, se convierte en una magnífica cosecha para los sacerdotes que realizan los ritos, la enfermedad del millonario resultó una buena cosecha para los pintores. Cuando el monje volvió a verlo, unos diez días después, los pintores corrieron hacia él con un bote de pintura verde, pues el swami iba vestido de rojo. Les preguntó la razón y recibió la respuesta de que su patrón no podía arriesgarse a poner su vista sobre otro color que no fuera el verde, a riesgo de que sus dolores volvieran. El monje reprendió al enfermo diciéndole que su monumental estupidez lo había llevado a gastar cientos de rupias. "Si hubieras comprado nada más unos anteojos de color verde, que acaso costaran cuatro rupias, habrías salvado todos estos árboles y paredes y estos abanicos y muebles y no habrías gastado gran parte de tu fortuna. ¡No puedes pintar el mundo de verde!"
Cambien su visión y el mundo parecerá de acuerdo con ella; hagan que el ojo se llene de lo Divino y verán a todos como Dios. Es tonto tratar de arreglar al mundo; moldéense a ustedes mismos como personificaciones de la paz, el amor y la reverencia: entonces verán a todos como el amor, la compasión y la humildad. Su trabajo como miembros de la rama de servicio y como ayudantes voluntarios debe corregir su visión, clarificar sus ojos, permitirles ver a Dios en cada uno; entonces, esa conciencia transmutará cada palabra, pensamiento y obra suya en una bendición.
Limpien el corazón escuchando los discursos espíritu es, buscando la compañía y la amistad de los justos, de los sencillos, los sinceros, los buscadores y cultivando la bondad de carácter y la dulzura de ánimo; llenen su corazón con las dulces y fragantes aguas del amor: entonces cada acto suyo, cada palabra suya (que son como el agua sacada del tanque por los grifos: la lengua, la mano, el cerebro...) será dulce y fragante. Si el agua del tanque está contaminada, ¿cómo puede la palabra ser de ayuda, el pensamiento beneficioso o la acción loable?
¡Encarnaciones de lo Divino!: todos estos días, ustedes realizaron los deberes voluntariamente asumidos con el espíritu correcto y verdadera sinceridad: estoy muy complacido con ustedes. Pueden acercarse más a lo Divino si continúan moldeando sus vidas bajo este patrón aun después de que pase la urgencia. Están dando un buen ejemplo a los voluntarios Sai de otras partes del país. Claro está, algo surge de vez en cuando, aun en su trabajo, que no está totalmente de acuerdo con lo mejor, alguna reserva, algún giro de habla o acción, que habría sido mejor que no sucediera. Pero esto es totalmente natural y puede ser corregido con algo de cuidadosa vigilancia.
Sé que están sirviendo con tanto entusiasmo y alegría porque es el trabajo y el servicio de Swami al cual se están dedicando. De hecho, el "Dharmakshetra" es suyo, su propia casa. Y sus corazones son mi casa. Swami salvaguardará la pureza de sus corazones que son su hogar. Ahora que están llevando esta parte de su misión tan satisfactoriamente, Swami los bendecirá con su presencia, alrededor, al lado, detrás y delante de ustedes. Vendré de nuevo aquí durante este año, pues aprecio el trabajo que ustedes y todos los demás relacionados con el "Dharmakshetra" están llevando a cabo.
Mientras tanto, recuerden tres cosas siempre: Continúen el servicio, dondequiera que se encuentren. Busquen oportunidades de ayudar a otros. No pierdan nunca la oportunidad de usar sus destrezas y entusiasmo para aliviar el dolor, la aflicción o la miseria. Además, no omitan ni descuiden o pospongan su propio sadhana espiritual, el estudio, la repetición del Nombre, la meditación, los bhajans, namasankirtan y otras disciplinas similares. Por encima de todo, tengan fe en que Swami está con ustedes, en todo momento y en todo lugar.

SAI BABA
"Dharmakshetra",
Bombay 27 V 70

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