viernes, 14 de noviembre de 2008

EL AVATAR SAI BABA Y EL MISTICISMO


HOWARD MURPHET CAP. 19 "Las Luces del Hogar"

Me gustaría bosquejar aquí una interesante comparación entre las enseñanzas y misiones del Avatar Sai Baba, que camina en la tierra hoy en día, y las del misticismo. El misticismo comenzó hace aproximadamente mil años como un poderoso movimiento espiritual que afectó a todas las religiones monoteístas. Cualquier cosa que hubieran enseñado los fundadores de estas religiones, los miembros comunes de la iglesia, la sinagoga, la mezquita o el templo adoraban a un Dios de algún lugar ‘de allá’, de alguna parte más allá del claro cielo azul. Los Místicos que surgieron de entre los miembros de las variadas religiones, encontraron, en cambio, a un Dios dentro de sí mismos, muy adentro, al parecer más cercano que su respiración, más próximo que manos y pies.
Podría ser que los padres del movimiento Místico en cada religión hayan tenido un sentido intuitivo de la divinidad interior; o podría ser que el movimiento haya nacido entre aquellos que habían meditado en profundidad y descubierto la Presencia interna. Como quiera que haya sido, el movimiento creció rápidamente en algunas religiones y lentamente en otras. En la mayoría de ellas no fue bienvenido, en algunas fue condenado como blasfemia el que se trajera al austero y juzgador Dios desde su puro trono muy lejos de la tierra, hacia la intimidad del cuerpo personal de uno, hacia un cuerpo de pecado, como muchos lo consideraban. Esto no era aceptable para un gran número de religiosos ortodoxos, pero pese a esta oposición, el movimiento Místico siguió creciendo y llegó a tener, por último, bastante influencia en cada una de las religiones monoteístas.
Por alguna razón creció con más fuerza y más rápidamente en la religión musulmana y una buena proporción de los seguidores de Alá se convirtieron en Místicos o Sufis, como fueron llamados. También en la religión judía, el Misticismo fue y sigue siendo un movimiento fuerte; se le conoce como la Cábala. No tenía un nombre particular en la religión cristiana, mas los individuos que seguían la senda mística de una cercana unión interior con Dios, a menudo eran llamados Santos. Algunos que respondían a la divina voz dentro de sí mismos, como en el caso de Juana de Arco, eran martirizados y luego canonizados como Santos.
Se daba, además, una amplia diferencia entre el Dios del fanático común como se enseñaba en las instituciones religiosas y el Dios interno del Misticismo. El primero era un Dios juzgador que le otorgaba recompensas celestiales a quienes acataran sus Mandamientos y terribles castigos, a menudo para siempre, a quienes desobedecieran sus leyes; en tanto que el Dios interno de los Místicos parece haber sido un amigo íntimo y amoroso, conduciendo a sus hijos humanos de regreso a su hogar espiritual, por las sendas del amor y del entendimiento en profundidad. Parece extraño que una mayor proporción de las gentes no se sienta atraída hacía el íntimo Dios de los Místicos y no se aleje del tirano juez residente en cielos remotos. Esto tal vez se deba a que para la mayoría no es fácil encontrar a la divinidad interior, y tal vez muchos más lo lograrían si contaran con líderes que los guíen.
Cuando en mis días de estudiante investigaba todas las iglesias de todas las denominaciones posibles para encontrar una que me atrajera más, nunca escuché desde ningún púlpito alguna mención del Dios que reside en el corazón del hombre. En verdad, tuvieron que pasar muchas décadas de mi vida y tuve que viajar por muchos países, antes de encontrar al Uno, vale decir a Sai Baba, quien me revelara el gran secreto, que es el secreto de la vida misma y que es tan simple que debiera dársele a conocer a cada niño.
“Dios está en todas partes – dijo Swami – aunque el lugar más fácil para encontrarlo es dentro de uno mismo”.
Tiempo después, a lo largo de los años que pasé con Él, me hacía recordar frecuentemente, de muchas maneras, a ese Dios interno que es nuestra real identidad. En una oportunidad dijo, “Mi tarea como tu Guru, es la de guiarte hacia tu Guru interno”. Y luego, muchos años más tarde, dijo, “Te he traído hasta tu Guru o Dios interno y no existe ya razón espiritual alguna por la que tengas que venir hasta Mí de nuevo.” Y agregó, como si lo hubiera pensado mejor, “Pero a nivel humano, por supuesto que siempre me gusta verte.” Es así que allí estaba Sai Baba revelándome, muy poco después de haber llegado hasta Él, la realidad del Dios interno descubierta por los Místicos a través de la búsqueda interior, pero que nunca es mencionada ni en las Escuelas Dominicales ni en las Iglesias. Por cierto que a cada niño debiera explicársele esta maravillosa verdad acerca de sí mismo.
Es así que veo al Sai Avatar como a un Super-Místico y me pregunto cuál sería la diferencia entre un Avatar y un Místico – sus enseñanzas, ¿son diferentes o son las mismas? Sus misiones en la tierra, ¿son diferentes o son las mismas? Considerando en primer término su misión en la tierra, veo que la del Avatar de hoy, como las de todos los anteriores, es más vasta, más extensa que la de un místico. Sai Baba, el Sai Avatar cuenta con el carisma necesario para atraer a inmensas multitudes desde todas partes del mundo y con enseñanzas como para transformar la conciencia de millones. Ha dicho que él es el Avatar de las masas, en tanto que alguien como Aurobindo es el Avatar de los individuos. A diferencia de Aurobindo, las enseñanzas de Sai Baba se expresan en un lenguaje simple que no requiere de contorsiones filosóficas de la mente para que se aprecien y se entiendan.
Para todas las personas de percepción espiritual profunda, los signos en el mundo de hoy no son los de la ruina y la destrucción como pudieran parecer superficialmente, sino que corresponden a los de un gran cambio. Un cambio que podría ser descrito como la muerte del viejo mundo, o la muerte del viejo orden mundial, y el nacimiento de algo totalmente nuevo, estupendo, maravilloso, de hecho algo que ha sido denominado como la Edad de Oro. El actual Avatar ha dicho, y yo se lo he oído decir a menudo, que la Edad de Oro nacerá antes de que abandone Su cuerpo actual en el año 2021. Otros grandes trabajadores en lo que Sir George Trevelyan denominara “el Campo de Fuerza de la Luz” están actuando para esta nueva era y saben que no está muy lejana.
Ningún Místico, sea Cristiano, Sufi, o Judío llegó al mundo con una tan magna misión como esta. El objetivo del Místico, cualquiera sea el siglo en el que haya nacido, era el enseñar a tantas personas y el cambiar las vidas de tantas personas como le fuera posible durante su período de vida. Mas él pensaba en términos de individuos, tal vez cientos o hasta quizás, miles de individuos, pero su misión no era la de elevar el nivel de la conciencia de todo el género humano en unas cuantas décadas.
Uno de ellos que a mi entender se cuenta entre los más grandes, me refiero a Rumi de la orden del Misticismo Sufi debe haber llevado a muchos hasta la luz a través de las Danzas Derviches que comenzara en Turquía, de sus poéticas enseñanzas y su enorme influencia en el mundo del arte, mas sus ambiciones fueron insuficientes como para que la conciencia mundial pudiera dar un salto quántico hacia arriba. De modo que, aun siendo diferentes las misiones de los Avatares y de los Místicos, sus enseñanzas son muy parecidas en general. Las diferencias son pocas, mayormente es cosa de grados y pueden referirse a sus misiones.
Aunque a lo largo de los años he leído algunos escritos de los Místicos, particularmente de los Sufis y de algunos Santos Cristianos, aquellos a quien he estudiado más ampliamente es un Místico cristiano moderno llamado Joel Goldsmith. Aunque se le clasificaría como cristiano siendo que Jesucristo era el maestro al que seguía, era judío de nacimiento y vivió en nuestro tiempo aproximadamente entre 1890 y 1964. En lo que podría parecer una coincidencia – aunque creo que cuando se está en la senda espiritual no hay nada que pueda tildarse de coincidencia – la mayoría de sus libros así como gran parte de sus enseñanzas en cintas de audio, estuvieron repentinamente a disposición de amigos Sai míos. Estudiamos los libros y las grabaciones juntos. Lo más notable acerca de ello es la manera en que encajan en las enseñanzas avatáricas. Aunque expresadas con otras palabras, lenguaje y estilo, representan un excelente suplemento para lo que Swami ha enseñado acerca de la relación entre hombre y Dios y, aunque entregan una razón diferente para la gran ilusión de la separación, enseñan las verdades del Adwaitha o la unicidad esencial, bajo el velo de la ilusión, de todo el género humano. La única diferencia entre las enseñanzas del Místico y del Avatar que he podido notar, se refiere al asunto de la oración o de las comunicaciones verbales del hombre con Dios.
El Místico –Goldsmith– sigue de cerca su entendimiento de las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento, que dice cosas como, “Así que, buscad primero el Reino de Dios y su justicia; y todas las demás cosas se os darán por añadidura.” Su Maestro Jesús también dice en otros lugares que el Reino de Dios está dentro de tí y que Dios Mismo está dentro de tí y que en la oración debiéramos pedir, dice, por mayor entendimiento e iluminación y por ayuda para llevar una vida espiritual de compasión, perdón etc. Si lo hacemos, señala Joel Goldsmith, no hay necesidad de rogarle a Dios por ninguna ventaja material, como un mejor empleo, un salario más alto o ninguna otra cosa de naturaleza mundana, porque Dios ha dicho a través de Jesús, que todas esas cosas le serán dadas a uno, si uno se concentra en emplear la oración para el progreso de su evolución espiritual. Sai Baba por Su lado, anima a Sus devotos a pedir todo lo que deseen, sea material o espiritual. Dice que Él les dará a las personas lo que quieran si no les perjudica, con el objeto que, con el tiempo, pidan aquellas cosas que Él quiere darles. Esas cosas, por supuesto, son los tesoros espirituales. Es así que los devotos de Sai le piden muy contentos a Dios las cosas materiales que les puedan ayudar en sus vidas diarias. Muchos incluso piden cosas simples, como un lugar para estacionar su coche y creen que Swami les ayuda.
Es posible que esta mayor latitud concedida por Sai Baba se deba a que llama a las gentes hacia Él en etapas más tempranas de su desarrollo espiritual, más temprano en su trayecto espiritual hacia el hogar que quienes se sientan atraídos hacia las enseñanzas de Goldsmith. Las gentes habrán de estar preparadas, dice Swami, antes de que las llame hacia Él, mas puede que estén preparadas a un nivel anterior que aquel en que lo estarían para las enseñanzas del Místico. De modo que, por analogía, gozarían de los privilegios de un jardín infantil o una escuela primaria más fáciles. Además, al concederles las bagatelas materiales que desean, establece con mayor firmeza su amor por el Avatar viviente, asentando sus pies con mayor firmeza en la senda espiritual. Resulta interesante que yo descubriera, cuando mucho más tarde me dijo que Él estaba ahora en mi corazón y que las visitas físicas ya no eran necesarias, que las cosas materiales como anillos y relojes y las muchas otras baratijas, actúan ciertamente como una especie de talismán para ayudarle al aspirante a llegar hasta su Dios interno.
Hablando del canto védico del Gayathri Mantra he escuchado a Swami alabarlo porque contiene sólo una rogativa y ella es la petición por Luz espiritual. A medida que nuestros pasos avanzan por el camino al hogar, nuestras peticiones a Dios se volverán automáticamente solicitudes espirituales y dejarán de ser de naturaleza mundana.
Los otros tipos de comunicación entre hombre y Dios, las que generalmente llamamos meditación o contemplación, Joel Goldsmith enseña que debieran realizarse al menos dos veces al día, por un período de un cuarto de hora o más cada vez, y luego, a lo largo del día, cada vez que sea posible y aunque no sea sino por un minuto o algo más. Esto, en cierto sentido, es como la práctica del ‘recibir’ en el Subud, por el Maestro Pak Subuh, quien decía que debíamos empeñarnos en recibir el espíritu y la gracia de Dios mientras estuviéramos ocupados en nuestras tareas diarias, especialmente al cocinar o preparar los alimentos. Tales bendiciones divinas, decía, serían saboreadas por quienes ingirieran los alimentos.
Joel, como Swami, dio instrucciones específicas en cuanto a diferentes formas de meditación y decía que cada estudiante descubriría, a su debido tiempo, la mejor forma y la técnica más fructífera y apropiada para sí mismo. Estas enseñanzas realmente no difieren en esencia de las del Sai Avatar, salvo que éste tal vez adapte las instrucciones del tipo, manera y períodos de meditación a las necesidades del individuo, aunque anima a todos Sus devotos a intercalar comunicaciones con Dios en sus vidas diarias, como la repetición del nombre divino, tranquilos momentos de meditación y dulces intercambio con la divinidad. Cualquier cosa que pueda ser acomodada entre las tareas mundanas necesarias en la vida de uno, ayuda a incrementar la fuerza de nuestra vida divina a lo largo del camino de regreso al hogar.
Resulta interesante notar que este moderno Místico estadounidense pone tanto énfasis en el amor o prema para el desarrollo de la vida divina como el que pone el Sai Avatar. Joel es más severo que Swami en su condenación del amor humano como demasiado teñido de egoísmo o del elemento de interés propio, como para equipararlo a la desinteresada pureza del amor divino. El hombre no habrá de sentirse satisfecho con nada menos que el logro de este amor puro y desinteresado. Swami, mientras dice, en principio, lo mismo, es algo más tolerante y comprensivo frente a ciertas clases de amor humano. El amor de madre o, más correctamente, el amor parental, es lo más cercano al puro amor de Dios y, en algunos casos en que un padre está preparado para sacrificar su propia vida por la del hijo, el amor alcanza su más alto nivel. Como dijo Swami cuando estuvo en la tierra como Jesús el Cristo, “Ningún hombre muestra un amor mayor que el de entregar su vida por un amigo”. Y ha habido ejemplos entre exploradores del mundo, entre guerreros en el campo de batalla y entre miembros de una familia, en quienes el amor ha sido tan grande que han dado voluntariamente sus vidas por salvar las de otros. Aquí, el mayor de todos los valores humanos alcanza su cenit en el puro Prema Divino.
En verdad, entibia el corazón llegar a saber, a través del estudio y la experiencia, que la maravillosa misión del Avatar del mundo está siendo apoyada, aunque sea de manera humilde y relativamente modesta, por los Místicos del mundo tanto del presente como del pasado.
Me gustaría terminar este capítulo confesando que yo, personalmente, he encontrado una inmensa alegría en la realización de que el Misticismo le está entregando un apoyo incondicional a la tarea del Sai Avatar, así como debemos empeñarnos por hacerlo también nosotros los trabajadores en la divina senda humana.

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