jueves, 20 de noviembre de 2008

LA MEDITACION Y EL SENDERO DEL CONOCIMIENTO



1. El Vedanta indica que hay cuatro caminos para cultivar el desapego. Según los textos antiguos se conocen como los senderos del cuerpo físico burdo (salokya); del cuerpo sutil (samipya) y del cuerpo causal (sarupya). Sólo por medio del cultivo del desapego del mundo y obteniendo la Sabiduría pueden alcanzar ustedes el correcto entendimiento de los varios aspectos del cuerpo para finalmente adquirir el sagrado estado supracausal (sayjuya), en donde el Alma brillará como el testigo. La Realidad Sin Forma brillará con una refulgencia sin vestimenta externa. Para poder identificar el aspecto corpóreo con la Realidad Sin Forma, que está libre del cuerpo, se tienen que seguir estos cuatro caminos. Para poder entender el Principio Universal tiene uno que escoger una forma a la cual asirse para poder alcanzar "Lo Sin Forma". Conforme van viendo la Forma con Sabiduría, la Sabiduría y la Forma se van fundiendo gradualmente una en la otra. Es necesario algún apoyo o dirección para pasar de la oscuridad a la Luz, de la mortalidad a la Inmortalidad. Utilizar una forma burda definida como un objeto temporal es una ayuda para pasar del cuerpo sutil al cuerpo causal; entonces será posible lograr el objetivo de la meditación.
2. El Yoga de la Contemplación o Concentración (Dhyana Yoga) y el Yoga del Conocimiento (dñana Yoga) son disciplinas internas; se basan en la disciplina espiritual y en la devoción. Sin ellas, no se podrán lograr, es inútil tratar de alcanzarlas. Un aspirante espiritual que carece de ellas es como un tronco sin vida, inconsciente de su meta. El requisito básico es un Amor (Prema) muy profundo por el Señor. ¿Cómo pueden ganar éste? Conociendo Su Gloria, el esplendor, la naturaleza y las características del Señor, su naturaleza esencial y su forma.
3. Cuando comenzamos la meditación y cuando queremos permanecer en ella debemos adoptar la postura que se llama flor de loto. No solamente eso, sino que también deben evitar sentarse sobre el suelo; háganlo sobre un cojin o sobre un banco de madera, y éste, además, deben cubrirlo con algún pedazo de tela. La razón es que la tierra tiene el poder de conducción y difusión. Cuando estamos sentados en meditación, debido a que por nosotros está pasando una corriente de Fuerza Divina, a causa de la fuerza de atracción de la Tierra, no debe haber perturbación. Por esto es que deben tener un banco o una tarima.
4. La meditación está por encima de los órganos sensoriales y la concentración se subordina a ellos. Hay un pequeño ejemplo de esto. Hay un rosal; en él ustedes tienen hojas, espinas, ramas y flores. En este contexto, la habilidad para distinguir entre las espinas, ramas y flores se puede llamar concentración. Después de ver todas estas cosas, podemos identificar la flor. Una vez que han localizado la flor y se concentran en ella, la pueden arrancar sin tocar las espinas; una vez que la han arrancado, no hay relación entre la flor en una mano y las espinas, hojas y ramas en la otra. La separación de las flores de estas otras partes del árbol se llama contemplación. Toman la flor y se la ofrecen a Dios. Después que la han ofrecido a Dios, el árbol, las ramas, su mano y aun la flor no existen. Este ofrecimiento donde todo ha desaparecido y sólo Dios existe se llama meditación.
5. Mediante la meditación ustedes se sumergen en la idea de la Universalidad y la Omnipotencia de Dios. ¿No está en su experiencia cotidiana que una preocupación mayor absorbe a una más pequeña y los hace olvidarla? Cuando llenan su mente con la idea de Dios, cuando están anhelantes de El, todos los deseos son pequeñeces, las decepciones y hasta los triunfos tienen muy poca importancia; se olvidarán de todo, se sumergirán en el anhelo divino y muy pronto se fundirán en el océano de Bienaventuranza.
6. Los años de vida del hombre se gastan en futilidades. El cumple su cometido de vivir los años que se le asignan, pero, ¡qué poco valioso es este logro!: no merece ninguna atención o aprecio. Persiguen cualquier quimera, cualquier deseo, cualquier pensamiento y están satisfechos porque han "vivido". Pero esta complacencia está completamente fuera de lugar. Cuando se hacen cuentas y se calcula el débito y el crédito, ¿cuál es la ganancia? Ustedes sólo han vagado de aquí para allá, pero han abandonado su hogar; observan las estrellas en el espacio, pero tienen su cielo interno inexplorado. Ven las faltas de los demás y hablan mal de ellos, pero no se preocupan por observar sus propios pensamientos, actos y emociones para juzgar si son buenos o malos. Las faltas que ven en otros no son más que proyecciones de las suyas propias. La bondad que ven en otros es su propia bondad. Sólo mediante la meditación podrán ustedes cultivar una visión correcta y la prueba para escuchar el bien, pensar el bien y hacer buenas acciones.
7. No dediquen toda su energía a los deseos de su cuerpo, que se va acabando cada minuto y camina con rapidez hacia la tumba. La vida es una feria de tres días; es como una flor que se marchita en el crepúsculo. La vejez, en donde se ha perdido todo el encanto y cuando tienen que depender de otros para todo, pronto estará sobre ustedes. Prepárense para la muerte, tengan lo necesario para recibirla alegremente, con callada resignación a la Voluntad del Señor. Esto no lo pueden adquirir en un abrir y cerrar de ojos, cuando quieran, sino que es el resultado de largos años de práctica. Vean la mano de Dios en todo lo que suceda; así no se regocijarán ni tendrán pena. Entonces su vida será una continua adoración o meditación.
8. Las Escrituras de Yoga declaran que se tienen que utilizar ciertas posturas para eliminar los eternamente crecientes círculos de agitación mental y para purificar la mente. También para adquirir una fe inconmovible, para establecer la Sabiduría y despertar el poder o energía latente en el hombre.
9. Hay muchos tipos de control de la respiración (pranayama), pero como en el mundo actual la mayoría son imposibles de practicar, sólo se adoptan aquellos que ayudan en la meditación. Ellos son sistemas simplificados de control de la respiración.
Como los metales que se purifican al fuego en un crisol, la escoria del karma se elimina por medio del control de la respiración, y así la mente se libera de impurezas. También se logra la purificación de la inteligencia por medio de la bondad y la virtud. Así, tanto la mente como el cuerpo se purifican.
Hay dos formas de practicar el control de la respiración: utilizando un mantra o sin él. Sin mantra sólo se logra, en el mejor de los casos, la transformación del cuerpo, pero con el mantra también se transforma la mente.
¿Cómo debemos practicarlo?
Se inhala el aire por dos segundos, se retiene el aire aspirado durante cuatro segundos y se exhala el aire durante ocho, en este orden. El control de la respiración se debe practicar cuidadosamente durante tres meses; después se puede aumentar al doble la duración de cada momento. Después de seis meses de práctica constante, disminuyen las actividades de los sentidos. Si se practica con fe y sentimiento, el control de la respiración calmará las agitaciones de la mente; si no se recita un mantra, se volverá sólo un ejercicio corporal, mejorando sólo la salud física. Hay otras condiciones que deben cumplirse estrictamente, como castidad, comer sólo alimentos puros, vivir en soledad y hablar con moderación.
10. El Yoga del Conocimiento (Jñana Yoga) es la práctica espiritual más provechosa. Sólo en la Sabiduría más elevada, encuentran su realización todos los Sastras o Códigos Morales. La práctica de la meditación es justamente la contemplación de la encarnación de la Sabiduría, que es nuestra Verdadera naturaleza. Todo está en ustedes, ustedes están en todo. Tienen que fijar esta convicción en su conciencia por medio del análisis, el discernimiento y la exploración intelectual. Tienen que aislar y eliminar de su conciencia las impresiones de los sentidos, de la mente, la inteligencia, etc.; ésta.s no tienen nada que ver con el Alma, que es su verdadero ser. El Alma no es afectada por ningún objeto o sujeto. Aun si los sentidos, la mente, la inteligencia, etc., están inactivos, esa inactividad no afectará al Alma. El secreto de la Sabiduría consiste en conocer el Alma como realmente es, inalterable y libre.
Cada uno de sus actos, hasta el más insignificante, lo deben llevar a cabo con este conocimiento; esa conciencia del Alma los guiará tanto en el mundo externo como en su sendero interno. Esto no obstruirá la acción, sino la llenará de sentido y de propósito, desarrollará la fe y una vida moral, llevará al hombre al reino de la Liberación por el camino de la renunciación al fruto de la acción, sin renunciar a la acción.
La Sabiduría es el camino directo para el logro de la Liberación; por eso se ha declarado que es incomparablemente sagrada.
11. La meditación significa la práctica espiritual por la cual el aspirante medita en Dios, y de ese modo unifica los tres elementos: el objeto de la meditación, el proceso de meditar y el propio meditador. La combinación y la unidad de estos tres es la meditación.
12. Desháganse del deseo por el gozo de los sentidos, que es como la satisfacción que se obtiene cuando se rasca un eczema: sólo agrava el malestar, no se puede curar cediendo a la tentación de rascarse, cuanto más se rasca mayor es la necesidad por seguir, hasta que les sangra. De manera que desistan de los vanos deseos y concéntrense en tos asuntos espirituales o, por lo menos, vayan por el mundo con la conciencia constante de que es una trampa, un pantano al cual los puede precipitar su apego y su deseo.
13. La ira y el odio se pueden usar para proteger al aspirante espiritual del mal que le acecha. Enójensé con todo aquello que los obstaculiza y sientan aversión por los hábitos que los embrutecen. Cultiven la Sabiduría y visualicen al Señor en todas las cosas y en todas las actividades. Eso hará valiosa la vida humana. No busquen faltas en los demás, porque todos son manifestaciones del Señor a quien ustedes anhelan alcanzar. Son sus propias faltas las que ven ustedes en los demás.
14. El ego desaparece cuando uno adquiere la Sabiduría, como la cola del renacuajo. Debe caerse sola, no cortarse, porque el pobre renacuajo moriría; así es que no se preocupen por el ego, desarrollen la Sabiduría, el discernimiento, conozcan la efímera naturaleza del mundo objetivo y entonces la cola ya no será evidente.
15. El hombre adquiere la dulzura de la Sabiduría manteniéndose en buenas compañías, o bien permaneciendo en soledad consigo mismo, sumido en meditación, por ejemplo. Pero la dulzura no se puede inyectar desde afuera por ningún medio; debe crecer desde adentro, es una transformación de la naturaleza interna que se gana luchando contra los enemigos internos.
16. Si alegan ustedes que no tienen tiempo para emplearlo en la repetición del Nombre y la meditación, Yo les contesto que es sólo la pereza la que los hace argüir así. ¿Cómo puede cualquier otra ocupación de menor importancia reclamar el tiempo que legítimamente pertenece a las tareas para las que el hombre ha nacido? Levántense diariamente como si despertaran de la muerte, y digan: "Ahora nazco, hazme pronunciar sólo palabras buenas y dulces, comportarme calmada y consoladoramente hacia todos, derramar felicidad en todos mediante mis acciones y tener ideales que beneficien a todos; que este día sea meritorio por dedicarlo a Tu servicio". Oren así sentados en su cama, antes de empezar las labores del día, y recuerden esta oración durante todo el día. Por la noche, antes de retirarse a descansa , siéntense y analicen rápidamente sus experiencias del día, vean si han causado alguna pena o dolor con alguna palabra o un hecho. Después oren: "Ahora estoy muriendo y cayendo en Tu regazo, perdóname mis errores, llévame bajo Tu amorosa protección". Después de todo, el sueño es una muerte corta y la muerte un largo sueño.
Acostúmbrense a despertar cuando empiezan las auspiciosas primeras horas de la madrugada, o sea, entre las 3.00 y las 5.00. Al principio podrán necesitar un reloj despertador, pero muy pronto la necesidad por meditar los hará levantarse. No se bañen antes de meditar, porque el baño estimulará sus sentidos y se sentirán llenos de impulsos en diferentes direcciones. Su regularidad, sinceridad y perseverancia se verán recompensadas con el éxito.
17. Desháganse de la falsa idea de que la meditación (dhyana) y la repetición del Nombre (japa) pueden esperar y practicarse en los últimos años de la vida. Este momento es el más apropiado para todos. Ningún momento es demasiado pronto.
18. Hay dos caminos para llegar al éxito: oración y meditación. Con la oración ustedes suplican a los pies del Señor; la meditación induce al Señor a venir a ustedes y los inspira a elevarse hasta El, a unirse con El, no a ponerlos en un nivel más bajo que El. La meditación es el camino que libera de la esclavitud, aunque también con la oración ustedes obtienen el mismo fruto. La meditación requiere concentración después de controlar las necesidades de los sentidos. Tienen ustedes que visualizar internamente la forma que han escogido contemplar o si prefieren meditar en una llama, debe ser una llama firme y recta. Imagínenla extendiéndose hacia todas partes, haciéndose más y más grande, envolviendo todo y creciendo en ustedes hasta que ya no hay nada, excepto la luz. En la gloria de esa grandiosa luz que envuelve todo, desaparecerá toda aversión y envidia que son consecuencia maligna de la oscuridad. Sepan que la misma luz está en todos. Aun aquel al que consideran su mayor enemigo tiene la misma luz en lo más recóndito de su corazón.
19. La práctica de la meditación requiere regularidad en el horario; apéguense a un mismo horario todos los días. Si por alguna razón, digamos un viaje, no pueden mantener el horario de práctica, a esa hora recuerden, en ese momento, a Prashanti Nilayam (la Morada de la Paz Suprema), recuerden la emoción de meditar allí, a esa hora, y llénense de santidad. Eso les dará tanto gozo como la verdadera meditación en Prashanti Nilayam (lugar donde vive Sai Baba).
20. Al principio dediquen unos minutos al día a meditar; después seguramente alargarán ese período, al experimentar esa gran paz que proporciona la meditación. Procuren que sea antes del amanecer porque el cuerpo estará renovado por el sueño, y las actividades del día, que provocarán distracción de la energía física y mental, todavía no tienen impacto sobre los sentidos. Utilicen una lámpara con una pequeña y brillante llama recta, que no parpadee, o una vela. La llama no disminuye en su brillantez aunque con la misma se enciendan otras; por eso es el símbolo más apropiado del Eterno Absoluto. Siéntense en flor de loto o en cualquier otra posición cómoda, fijen la vista en la llama, luego, cerrando sus ojos, traten de sentirla dentro de ustedes, entre sus cejas. De ahí háganla descender hasta el loto de su corazón, iluminando el camino. Cuando entre en su corazón, en el centro de su pecho, imaginen que los pétalos del capullo de loto se abren uno por uno, inundando cada pensamiento y sentimiento, cada emoción e impulso, y disipando la oscuridad.
Ahora no hay lugar para que se refugie la oscuridad, tiene que desaparecer en presencia de la llama. Imaginen que la luz se vuelve más grande, más brillante, y que invade sus miembros, que ya no podrán ocuparse de actividades perversas y sombrías. Se han convertido en instrumentos de luz, es decir, de amor, y ustedes están conscientes de ello. La luz llega a la lengua y se desvanecen la calumnia, la falsedad, los alardes, el rencor. Llega ahora a los ojos y a los oídos. Todos los oscuros deseos que los infestan e infectan son destruidos por la brillante luz de la Sabiduría y la Virtud. No hay más puerilidades; no hay más veneno para el oído. Dejen que su mente se llene de luz, todos los pensamientos perversos desaparecerán, porque ellos sólo habitan en la oscuridad. Imaginen la luz en ustedes más y más intensamente y así brillará. Dejen que brille a su alrededor, envolviéndolos en la luz del amor; dejen que irradie de ustedes en círculos cada vez más grandes, envolviendo a todos sus familiares, a quienes aman, a sus amigos y compañeros y hasta a los extraños, los rivales, a toda la humanidad, a todos los seres vivos, a toda la Creación.
Hagan esto diariamente, sin descanso, porque cuanto más lo disfruten más profunda y sistemáticamente lo harán. Llegará el día, con seguridad, en que ya no podrán deleitarse con pensamientos malignos u oscuros, no podrán concebir planes siniestros ni desearán tomar alimentos o bebidas tóxicas, no tratarán más con cosas denigrantes ni sufrirán más daños o injurias ni cometerán más infamias. Estarán entonces en el Reino de lo Divino, de la Paz, más allá de las palabras.


Sai Baba
OM SAI RAM

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