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SAI BABA:"LA ENCARNACIÓN DIVINA"

సాయి బాబా: ¨ల ఏణాఱ్ణాఈఓణ్ దివిన¨

miércoles, 12 de noviembre de 2008

LOS MILAGROSOS NIÑOS INICIADOS DE SAI BABA


Del Libro "Las Luces del Hogar " Howard Murphet cap. 20
Ha sido lanzada una fase completamente nueva y fascinante de la tarea de Swami a favor del género humano. Está llevando a nacer en diferentes partes del mundo a los que yo he denominado “los milagrosos niños de Sai”. Se sabe que le dijo a uno de Sus devotos quien ha pasado un largo período junto a Swami en el Ashram, en la India, que habrá trece de estos niños y entiendo que ya hay cinco de ellos encarnados actualmente. Uno de estos cinco se encuentra en Holanda, otro en la India, dos en países sobre los que no estoy seguro y un quinto en Australia. Me asiste la mayor certeza acerca de este último, puesto que he hablado con su madre y he recibido informes de varios de mis amigos íntimos que le han ido a visitar y hasta tengo una foto del pequeñuelo mismo.
La historia de su nacimiento que me fuera relatada por su madre y el relato de sus posteriores manifestaciones milagrosas son de naturaleza tan extraordinaria que le podrán parecer tal vez increíbles a cualquiera que no sea un devoto Sai de larga experiencia y profundo entendimiento, aunque haya muchos testigos irrefutables de ellas. Primero, entonces, el nacimiento. Cuando estaba encinta de seis meses y medio y, ciertamente no esperaba el parto, estaba un día cenando con su marido y, creo, algunos amigos, en un renombrado restaurante. Me contó que, de pronto, tuvo la visión de un grupo de monos frente a ella, que gesticulaban y emitían excitados chillidos, mientras que el que parecía ser el líder se le acercaba y le hablaba en un extraño idioma que no pudo entender. No pudo sacar conclusiones de esta rara visión del grupo de monos. Aunque era devota de Sai, supongo que no había leído acerca del Señor Rama y su ejército de monos comandado por el gran devoto Hanuman, en cambio a mí me parece que el niño en el vientre materno debía tener alguna conexión cercana con el Señor Rama. Como quiera que fuera, al día siguiente la madre fue llevada de urgencia al hospital, ya que parecía inminente el nacimiento de su hijo. Me contó que mientras se desvestía para acostarse en la cama del hospital, vio que salía Vibhuti de su cuerpo, en especial sobre su vientre. De inmediato pensó que debía tener alguna conexión con el niño que llevaba en él. No sintió que ella misma fuera merecedora de tal manifestación, por ende el niño dentro de ella debía ser muy sagrado. Sin embargo, sintió algún temor puesto que llegaría tan prematuramente. El niño nació ese mismo día y era, en verdad, muy pequeñito, ya que no pesó sino un kilo y medio. Le pusieron en una cuna y, como en este hospital en particular se acostumbraba anotar la religión del recién nacido en una etiqueta que se aseguraba a ella, para que los diferentes ministros que visitaban el hospital cada día pudieran impartir bendiciones cualquier niño nacido en su respectiva grey. Esta madre y su marido eran seguidores de Sai Baba, de modo que fue ‘Sai Baba’ lo que se escribió en la etiqueta. Se sintió inmensamente feliz, porque todos los representantes religiosos, incluyendo a un monje budista y los de varias denominaciones cristianas que visitaron el hospital ese día, además de bendecir a los bebés de sus respectivas denominaciones religiosas, pasaron todos a bendecir al pequeño bajo la etiqueta de ‘Sai Baba’. Este primer día de su vida hubo algo más que la sorprendió, cuando al inclinarse sobre él que estaba en la cuna, encontró una cruz de oro sobre su frente. Había aparecido simplemente mientras el bebé dormía, de modo que la tomó y se la puso al cuello a su hijo.
Aun siendo tan pequeño al nacer, el niño era perfectamente sano y creció rápidamente hasta una talla normal. En sus padres se habían unido Oriente y Occidente : la bella y espiritual madre es cingalesa de Sri Lanka, en tanto que el espigado y bien parecido padre proviene de Grecia. A su pequeño niño milagroso lo bautizaron como Alexander Saisha, aunque se le llama Alex, en general. Como tengo una foto del pequeño tomada cuando tenía entre dos y tres años, sé que es un muy bello niño en verdad.
El relato de los milagros que fluyen de él proviene en parte de su madre y es complementado por los amigos míos que le han ido a visitar. Pienso que el Vibhuti debe haberse comenzado a manifestar en su piel desde que era aún un lactante. Sé que el Vibhuti que aparecía en su cara y cabeza no podía ser tan molesto como lo era para el pequeño lactante que sus padres indios llevaron ante Swami hace veinte años atrás. Pude ver como surgía de su piel, tan pronto como su madre terminaba de limpiarlo. Ella y su padre habían venido a Prasanthi Nilayam para suplicarle a Swami que hiciera que la manifestación de la sagrada ceniza fuera menos frecuente. Sobre este caso hablo en mi libro “Sai Baba Avatar”. Diría que el pequeño Alex de Australia no es la reencarnación de un yogi caído, como dijera Swami que era el bebé indio. Alexander Saisha es uno del grupo auspiciado por Sai Baba para encarnar, con un propósito particular acerca del cual diré algo más adelante.
Algún tiempo después de la manifestación de Vibhuti en su piel, comenzó a surgir Amrita, más o menos desde el área del ‘tercer ojo’. Este líquido es llamado a veces ‘el Néctar de los Dioses’. Luego, comenzó a surgir desde la coronilla de su cabeza un aceite sanador, maravillosamente aromático. Este aceite, del cual también se me diera un poco, es reputado de haber curado casos de cáncer. Por cierto, ni el Amrita ni el aceite fluyen contínuamente, algo que el niño difícilmente podría soportar. Lo hacen intermitentemente, en cantidad suficiente como para que los padres puedan guardar porciones de ambos como regalo para algunos afortunados visitantes. Yo mismo he recibido algo del Vibhuti y puedo decir que su sabor no se parece a ningún otro Vibhuti que haya tenido. Es dulce, con algún sabor indefiniblemente agradable.
Otro fenómeno sorprendente manifestado por este pequeño niño australiano que aún no cumple los tres años [en el 2001 – N. de la T.] es la producción de Shiva Lingams. Estos no surgen de su interior ni de un giro de su mano, como lo hacen los manifestados por Sai Baba, sino que aparecen simplemente en la palma de su pequeña manito, mientras duerme en su cama. Puede que esté dormido o despierto cuando aparecen, pero tiene tamaños notables : algunos son más grandes que un huevo de pata, según me cuenta su madre, y están todos hechos de bello cristal de gloriosos colores. Swami mismo, quien a menudo está en la casa, le dice a la madre a quienes debe dar esto sagrados símbolos del Señor Shiva. Realmente es un gran honor recibir uno.
Otra asombrosa producción recientemente iniciada por el pequeño niño de milagros, es la de artículos de joyería. Aunque hay algunos medallones entre ellos, la mayor parte son anillos – anillos de oro. Entre treinta y cuarenta de ellos han provenido del pequeño Alex hasta el momento en que escribo esto, o sea mayo de 2001. Algunos de estos anillos llevan piedras preciosas, y todos se ven de primerísimo calidad. “Del tipo que uno encontraría en las mejores joyerías”, observó un amigo mío. A veces, los anillos pueden aparecer en su pequeña mano, parcialmente cubiertos por Vibhuti, o puede que estén tirados junto al niño dormido. A menudo se encuentran pétalos de rosa, esparcidos por algún poder invisible, a cada lado de la pequeña forma sagrada. A veces se encuentran anillos de oro entre los pétalos. ¿Quién recibe estos valiosos y bellos anillos? En una o dos oportunidades, el pequeño mismo le ha pasado uno de ellos a alguna señora de entre las visitas diarias, aunque generalmente, según entiendo, el Señor Sai, a menudo presente en Su forma sutil, le indica a la madre a quien está destinado cada uno de estos anillos. Algunas de las señoras se sienten abrumadas al recibir tan precioso regalo. El lector podrá imaginar muy bien que este pequeño australiano, miembro del equipo de milagros de Swami, recibe muchos visitantes. El hecho es que, aunque no se haga ninguna publicidad salvo la comunicación verbal, hay gentes de toda Australia y muchos extranjeros que vienen a diario a verle. La casa en la que vive es muy pequeña y sólo unas treinta personas pueden entrar para sentarse con comodidad. La generosa y abnegada madre atiende a las personas que llaman por teléfono y anota a treinta para cada día, por seis días cada semana. El domingo es un día de descanso. Las solicitudes han llegado a tal escala que la lista está siempre copada por adelantado hasta por unos nueve meses. Ciertamente que no pueden soportar más de ese número y es por ello que los padres han solicitado no entregar ninguna indicación sobre la ubicación del pequeño o sus nombres en este capítulo.
Estos jóvenes padres no son ricos, de hecho son todo lo contrario, no obstante le sirven comidas, “Prasad”, cada día a sus visitantes. Mi cuidadora, Sita Iyer, junto a dos buenas amigas mías, tuvo la bendición y la alegría de visitar recientemente ese hogar, durante un día en que estaban presentes principalmente amigos de la familia. Describieron la comida recibida como ‘más como un banquete’. En general, la joven madre cocina ella misma, con algo de ayuda de algún miembro de su familia. Una de mis amigas la oyó decir, “Cocino para Swami y Él está a menudo aquí mientras lo hago, para dirigirme. Luego sirvo el ‘prasad’ a los visitantes de mi hijito.” Gracias a una larga experiencia, sé que sólo la mejor comida se sirve en presencia de Swami y que, cuando van a comer amigos de visita, usualmente Él mismo va a la cocina primero y ya sea le ayuda al cocinero o le da consejos. Es así que entiendo que cuando supervisa lo que se prepara para las visitas de Su niño de milagros y cuando tal vez se queda por algún tiempo mientras se sirve, la joven madre considere que nada sino lo mejor es aceptable. No obstante queda en suspenso la interrogante, ¿cómo es que una joven pareja con entradas exiguas provee de comidas tan caras a tantas personas durante seis días por semana? Sé que algunos de mis amigos se acuerdan de los “panes y pescados” con los que Jesús alimentara a una multitud. Yo mismo pienso que algo así debe ser la respuesta. He conocido casos en la India en donde Swami ha multiplicado la comida y recuerdo la asombrosa historia de Jack Hislop, cuando acompañara a Swami en una visita y la anfitriona se mostrara angustiada, porque no tenía alimento suficiente como para servirles a todos; entonces Swami le dijo, “Hislop, ve hasta el auto y trae la comida”. Jack sabía perfectamente que no había comida en el auto, pero obedeció y fue hasta él. Se encontró, parados junto al automóvil de Swami, con dos ángeles que sostenían una bandeja con comestibles entre ellos. Era una bandeja enorme, pero Jack logró llevarla hasta la casa, mostrando aún en su rostro una expresión tal de sorpresa que Swami comentó, “Ya puedes cerrar la boca, Hislop. Siempre están ahí, sólo que tu no los ves.”
Los padres del pequeño Alex no cuentan acerca de cómo se logra este milagro. Este, como tantas otras cosas de las que no hablan, son asuntos privados entre ellos y Swami. De modo que, para su tranquilidad y ciertamente para la del pequeño Alex, sólo puedo decir que viven en algún punto del vasto continente de Australia. Además, nada sé de los otros cuatro niños milagro, salvo que existen. Como son todos patrocinados por Sai, presumo que sus poderes milagrosos deben ser los mismos o similares a los del pequeño Alexander Saisha. Cualquiera puede llegar a saber por vía oral de la ubicación de cualquiera de los niños milagro del equipo de Sai, mas si fuera la del australiano, que por favor recuerde que los padres, que son genuinos devotos de Sai Baba, no aceptarán ninguna donación, ya sea en alimentos, dinero o de otro tipo.
Veamos ahora, brevemente, lo que Swami puede haber tenido in mente al iniciar esta nueva e inesperada fase en Su misión. Hasta donde sé, Swami no le ha hablado a nadie acerca de ninguna razón especial que pueda haber tenido, de modo que únicamente puedo entregar aquí mi propia opinión. He declarado en varios sitios en mis escritos que Swami ha dicho, de hecho lo dijo tan anticipadamente como 1960, que la Edad de Oro va a comenzar antes que Él abandone Su cuerpo, lo que hará en el 2021. De modo que espero que cada devoto Sai bien informado tenga conciencia de que este será el punto culminante de Su misión para el género humano. Es una misión mucho mayor que la que cualquier Avatar haya intentado antes, mas, como le oyera decir a Sir George Trevelyan desde una tribuna Sai en Roma (III Conferencia Internacional de la Organización Sai – N. de la T.), “Los Avatares no fracasan, no está en la naturaleza del Avatar el fracasar en Su misión”, o palabras en este sentido. Si leyéramos los escritos sagrados con algo de intuición, sabríamos que los Avatares precedentes no han fracasado en lo substantivo de sus misiones para el género humano en la Tierra. Por ende, tengo inmensa confianza en que este Avatar viviente tampoco fracasará en la Suya.
Sin duda, muchos de mis lectores pueden haber oído hablar de la gran campaña de propaganda en contra de Sai Baba que fuera lanzada en tiempos recientes. Las fuerzas oscuras o las que actúan en dirección contraria, obviamente estaban apuntando a arruinar, de una vez por todas, la misión del Avatar. Mas, ¿pudieron arruinarla? Los fuertes vientos que aventaron la paja y dejaron atrás el grano, deben haber ayudado a Su misión más que obstaculizarla. Tal vez Él decidió que estos vientos aventaran la paja, es decir aquellos de poca fe y menor entendimiento, en las palabras del antiguo himno, ‘aquellos que nunca Le amaron bien y aquellos que perdieron el amor que sentían’. ¡Qué valor tendría esa paja aventada en la constitución de la ‘masa crítica’ que Sai Baba debe crear en el corto período de años que tiene a Su disposición! Si la Era de Oro ha de tener su comienzo, como Él lo ha declarado, en los pocos años que quedan entre ahora y el 2021, ¿cuál será la función de la ‘masa crítica’, como la denomina la ciencia?
Una buena analogía familiar la representa la pequeña cantidad de fermento o levadura que se requiere para hacer subir la plana masa de una hogaza hasta la altura del molde del panadero. Del mismo modo, el nivel actual de la conciencia del género humano puede ser elevado por un salto quántico hasta el nivel requerido por la Edad de Oro, gracias al poder de la ‘masa crítica’. ¿De qué deberá consistir esta ‘masa crítica’, tanto en cantidad como en calidad? Nada sabemos de la cantidad en números, mas no cabe duda que Dios sí lo sabe. Puede que, tal vez, tengamos alguna idea respecto a su calidad, acerca de su contenido; ciertamente debe tratarse del trigo puro sin ninguna mezcla de paja. Deben ser aquellos devotos de Dios que posean un profundo entendimiento, una fe firme, aquellos que están empeñados con todo el poder de su voluntad en vivir según los altísimos valores de la verdad y el Amor Divino. En breve, aquellos devotos que se encuentran decididamente encaminados en el viaje de vuelta al hogar.
De modo que bien pudiera ser, pienso, que este equipo de trece niños milagro esté destinado a ser un arma poderosa para la constitución de la masa crítica y, de este modo, para ayudar a producir el más grande de todos los milagros. Vale decir, el hacer leudar la grandiosa hogaza de la conciencia humana y, con ello, hacer surgir ese nuevo mundo de paz, de contento y de alegría que todos estamos anhelando. Esto es, al menos, mi opinión y mi gran esperanza.

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