lunes, 21 de mayo de 2012

ENTREVISTA CON EL SR. NAGANAND

 
Les presentamos ahora una conversación con el Sr. Naganand de Bangalore, un Abogado y Périto mercantil colegiado, y también miembro del Consejo de Administración Central Sri Sathya Sai.

Conversando con él esta el Profesor G. Venkataraman, previo Vice Canciller de la Universidad Sri Sathya Sai.

Prof G.V.
Sairam, Sr. Naganand, y bienvenido a nuestros estudios de grabación. Permíteme que comience con una pregunta que siempre hago. ¿Te importaría contarnos cómo llegaste a Swami, y cuándo? Hubo alguna circunstancia especial que te trajo a Swami, o fue, simplemente, una gravitación natural?

Sr. N.
Regresaré al comienzo de los años 60. Recuerdo que cuando era un joven muchacho, mis padres visitaron una casa en algún lugar cercano a Bangalore. Creo que se trataba de una celebración que había sido organizada por el Dr. A. Padmanabhan. Pero no estoy muy seguro si era en su casa. Y en aquel programa, en aquella reunión espiritual, se había reunido una pequeña multitud de unas tal vez 40 o 50 personas. Swami habló durante sólo unos momentos. Pero recuerdo claramente cuando se dirigió a mí, me dijo, ¨Hola, ¿cómo estás?” Y después le habló a mi padre, y le dijo, “Es tu hijo...”

Prof G.V.
¡Cómo si no lo supiera!

Sr. N.
Tengo un hermano mayor, que aquel día no estaba conmigo, y Swami también preguntó por él. Este fue mi primer encuentro con El. Después de ello, recuerdo haber visto a Swami varias veces en la residencia de Ganga Shetty, también en Bangalore, y en cada una de estas ocasiones Swami preguntaba por mí. Yo lo sentía cómo una especie de vínculo entre nosotros.

Tengo una memoria muy vívida de una celebración en concreto. Por aquel entonces yo ya me había convertido en Abogado, y eran los primeros años en mi carrera profesional. Esta celebración tuvo lugar en la casa ancestral de uno de sus devotos, en ese mismo lugar cerca de Bangalore. Era por la tarde, y todos estaban reunidos en la planta baja de esa casa, en una gran sala. Se suponía que yo había de llegar a las seis de la tarde, pero no pude llegar a esa hora. Mi padre había llegado antes, y estaba sentado directamente a los pies de Swami. Al otro extremo de la sala había una escalera, justo enfrente de dónde Swami estaba sentado, tal vez a unos diez metros...

Prof G.V.
¿Tan grande era la sala?

Sr. N.

Era una sala enorme. Y cuando llegué, subí unos peldaños de esas escaleras, y desde ahí vi que la sala estaba totalmente llena, se desbordaba de gente, y aunque estirara el cuello, apenas si veía a Swami desde ahí.

Prof G.V.
¿Te acuerdas del año que era?

Sr. N.
Era en el año 1981. Y Swami me miró, a través de la sala y pese a toda esa distancia, y vi cómo llamaba a mi padre y le decía “Mira, tu hijo ha llegado, un cliente lo detuvo, por eso se ha retrasado”, y me llamó, a que me acercara y me sentara a Sus Pies...

Pero recuerdo también otro incidente que tuvo lugar antes. Era durante las celebraciones del Cumpleaños de Swami en Noviembre del año 1978. Yo había pasado mis exámenes intermediarios justo entonces, esos exámenes tienen lugar normalmente en la primera semana de Noviembre, y toda la familia habíamos venido a Puttaparthi. Y Swami, en Su inmensa Gracia, nos llamó. En aquellos entonces El todavía residía en el templo viejo, pero nos invitó a Prashanti, al Poornachandra, en la planta baja, y nos dio una entrevista, en la que se habló de muchas cosas.

Prof G.V.
¿No era parte de la entrevista general?

Sr. N.
No, no lo era. Mi padre le había mencionado a Swami que la familia entera había venido, mi tía, mis tíos, todos. Al final de la entrevista, recuerdo que Swami me miró muy firmemente y me dijo, “Eres un estudiante, busca la riqueza del conocimiento, no te conviertas en alguien rico en vicios. Para ello tienes tiempo más que suficiente en los años venideros”.

Y por supuesto, después de esta entrevista continué mis estudios. Y después, a partir de los años 80, hemos podido disfrutar del Amor y la Gracia de Swami en muchas, muchas ocasiones. Recuerdo que Bhagaván en una ocasión vino a nuestra casa en el año 1976 o 77, y después de ello ha vuelto a venir alguna que otra vez. Pero creo que es solamente en los últimos seis o siete años que el Amor de Bhagaván por mi ha aumentado, por así decirlo. Si es que podemos usar esa expresión.

Prof G.V.
Yo diría que el Amor de Bhagaván no cambia. Parece haber aumentado, en tu visión y tal vez en la de otros. Ahora, quisiera regresar a esa celebración del Cumpleaños en el año 1978. ¿Fue ésta tu primera visita a Puttaparthi, o habías venido con antelación?

Sr. N.
Ya había venido anteriormente.

Prof G.V.
¿Qué tal si nos explicaras un poco acerca de Puttaparthi en aquellos días?

Sr. N.
O sí, eso es algo muy interesante. En aquellos días, la carretera estaba en una condición terrible.

Prof G.V.
¿De qué carretera estás hablando?

Sr. N.
De la carretera de Bangalore a Puttaparthi. Solo había una, era la carretera principal y estaba siempre en obras. Así que invariablemente salíamos de casa sobre las tres de la madrugada. Los coches en aquel entonces eran mucho más lentos. Empaquetábamos algo de desayuno, y al salir de la carretera principal, cerca de Kodur, parábamos y desayunábamos antes de que amaneciera, y luego continuábamos el camino.

Prof G.V.
¿A qué hora llegabais a Puttaparthi?

Sr. N.
Solíamos llegar sobre las siete de la mañana…

Prof G.V.
No está mal, de las tres a las siete son cuatro horas. Hoy día todavía tardas cuatro horas - con buenas carreteras y mucho tráfico...

Sr. N.
Llegábamos justo a tiempo para el Darshan de Swami. Enfrente del templo había sólo arena ...

Prof G.V.
Sabes, tenemos una foto que muestra las huellas de Swami sobre la arena, es una foto única. ¡No creo que volvamos a ver ese tipo de escenas! Pero la tenemos en nuestros archivos...

Sr. N.
Recuerdo que en una de esas visitas a Puttaparthi, mi prima, que es médico en los Estados Unidos, en Nueva York, ella y su marido habían venido a la India, y por supuesto, habían oído hablar mucho de Baba. Ella era una gran devota, y tenía un deseo inmenso de verlo. Habían venido a Bangalore para una estancia muy corta, así que ella y su marido nos acompañaron a esta visita al ashram. Y me acuerdo muy vívidamente cómo, al pasar Swami por nuestro lado, el marido de mi prima de un salto se levantó de donde estaba sentado, y se agarró de Swami, de Sus Pies, y no le quería dejar continuar. Le dijo, “¡Baba, has de venir a nuestra casa!”. Swami lo miró y le preguntó, “¿Dónde está tu casa?”. El respondió, “En Nueva York, en los Estados Unidos”. Así que Baba le dijo, “En su momento”. El marido de mi prima dijo, “No, no, no, ¡tienes que decirme cuándo vendrás, sino no te dejaré marchar!” Y Swami lo tuvo que apaciguar, diciéndole “Yo siempre estoy con vosotros”...

Por supuesto, Swami en aquellos días era mucho más accesible. Su Amor era tan hermoso que cualquiera podía acercársele e invariablemente Swami sujetaba tu mano, le podíamos tocar los pies. ¡Creo que estas cosas han cambiado!

Prof G.V.
Si permites que te interrumpa un minuto, yo diría que Swami no parece ser tan accesible físicamente, hoy día, pero estoy convencido de que es accesible en el corazón, pues ¡hay tantas personas que tienen experiencias! Si le necesitas realmente, El está aquí.

Sr. N.
Sin duda alguna.

Prof G.V.
Me estabas contando de Puttaparthi en aquellos días...

Sr. N.
Solíamos tener un gran problema en encontrar acomodación aquí. Era muy difícil de obtener, así que no solíamos quedarnos a pasar la noche.

Prof G.V.
¿Y en el pueblo?

Sr. N.
En el pueblo apenas había nada, aparte de unos pocos edificios. La estación de autobús era probablemente el único sitio donde encontrarías a algunas personas pasando el rato...

Prof G.V.
¿Y no había tiendas?

Sr. N.
En absoluto. No había dónde comprar fruta, ni agua - en el ashram había un par de grifos a los que íbamos, me acuerdo, y solíamos beber de ahí con nuestras manos. No había cantinas ¡No había pizzas! No había tiendas...

Prof G.V.
Sabes, quería que nos contaras algo específicamente de esos tiempos, porque muchos de nuestros oyentes han venido a Swami en los últimos años, y dan tantas cosas por hechas, no saben cómo eran las circunstancias 30 o 40 años atrás, y cómo la gente venía a pesar de todo.

Me acuerdo de alguien llamado Arnold Schuman, que vino en el año 1968, y escribió acerca de Puttaparthi de la siguiente manera. Dijo, “A 160 Km. de Bangalore y a 10 minutos de la Edad de Piedra …” .

Esta era su descripción, así es cómo comenzaba. Por eso quiero que personas que han tenido esta experiencia la describan, de manera que los oyentes se hagan una idea de las dificultades con las que se encontraban los devotos que iban a ver a Swami en aquellos tiempos.

Sr. N.
Pero incluso con esa escasez de acomodación, la gente que estaba en Puttaparthi eran personas muy, muy hermosas, debido al amor y al afecto de Swami. Recuerdo a Kutumba Rao, que solía recibir personalmente a cada visitante que venía a ver a Swami, y se preocupaba de si la gente estaba bien, si se habían traído algo de comer. Swami le había dicho que se ocupara de ello, de los que venían, de qué iban a comer, dónde iban a descansar, especialmente cuando había familias con niños. Estaba siempre pendiente de si necesitabas algo, o algún lugar dónde descansar...

Prof G.V.
He oído a personas que me han contado que había muchos árboles frente al templo, todo era muy diferente en aquellos días. La gente venía, y simplemente se aparcaba ahí y preparaban algo y comían allí mismo…

Sr. N.
Si, recuerdo que había gente que hacía eso. Recuerdo que había una especie de pequeña carpa o refugio que se construía, y si no encontraban acomodación, pasaban la noche allí mismo. Y durante la mayor parte del año, el tiempo en Puttaparthi era insoportablemente caluroso, exceptuando tal vez el mes de Diciembre. El resto del año podías cómodamente vivir al aire libre. El único problema que teníamos eran los baños, y para ello nos las arreglábamos de alguna manera...

Prof G.V.
Pasemos ahora a algo igualmente interesante: Experiencias. E historias similares, en dónde has experimentado la Proximidad con lo Divino, y el Poder extraordinario de lo Divino. ¿Querrías compartir algunas de éstas experiencias con nosotros?

Sr. N.
Me acuerdo de varios incidentes….

Prof G.V.
¡Cuánto más, mejor!

Sr. N.
Contaré varias anécdotas que han tenido lugar en diferentes momentos a lo largo de muchos años. La verdad es que Swami es el Morador Interno de todos los seres vivos. Está en nuestro interior, es omnisciente y muestra Su omnisciencia ocasionalmente, durante unos instantes, pero nosotros como seres humanos mortales no somos capaces de reconocer su inmensa Personalidad…

Prof G.V.
Exceptuando los muy sensibles, y éstos son muy pocos…

Sr. N.
Si. Es muy raro que percibas la Naturaleza de Bhagaván solo con verle. Son muy pocas las personas que inmediatamente llegan a la conclusión de que es el Ser Supremo. Son muy escasas las personas así...

Prof G.V.
Incluso aquellos que lo perciben intuitivamente, a menudo dejan pasar ese sentimiento, porque, sabes, ¡El actúa de manera tan humana! Parece que se olvida de cosas, o que tropieza. Así que nos olvidamos de que es Supremo. ¡Es muy buen actor!

Sr. N.
Si. Es algo que he visto en muchas ocasiones. Aún recuerdo una situación así que tuvo lugar hace muchos años. Swami nos llamó a una entrevista, mi mujer y su hermana también estaban presentes. Estábamos sentados a los pies de Swami y después de los comentarios iniciales, la hermana de mi mujer de repente interrumpió a Swami y le dijo, “Swami, tengo un problema, dicen que mi marido tiene un problema de corazón”. Swami pareció no haber oído nada. Entonces, ella se quedó callada durantes unos minutos, y luego dijo, “Swami, dicen que también yo tengo un problema de corazón”.

En el momento mismo en que ella dijo esto, instantáneamente Swami dijo, “¿Qué problema de corazón? No hay ningún problema con tu corazón, vas a estar bien y vas a tener una vida muy larga.” Esto lo dijo de inmediato, fue una respuesta instantánea. El hecho de que Swami hubiese ignorado la primera pregunta no parecía tener sentido.

Después, cuando estaba reflexionando acerca de ello, sentí que era algo muy extraño. La misma persona hace dos preguntas, una de ellas es simplemente ignorada, y la otra es respondida. Tenía que tener algún significado. Solamente con el paso del tiempo me di cuenta de que poco después de la entrevista, su marido falleció.

Esto es Bhagaván, que es omnisciente. Era su manera de mostrar Su omnisciencia. Porque obviamente no se puede esperar que Swami dijera, directamente, “Sus días están contados...” Eso no es lo que se supone que debe hacer. Nosotros, como seres humanos mortales, se supone que no debemos saber cuando será el último día de nuestra vida, y esta es una de esas ocasiones en que sientes con certeza Su omnisciencia.

Prof G.V.
¿En qué año sucedió esto?

Sr. N.
Fue durante los años 80. Hay otro incidente que recuerdo, esto sucedió el año pasado, en el 2001.

En esta ocasión le mencioné a Bhagaván que estaba planeando un viaje a Rusia. En el momento en que se lo dije, Swami me dijo con mucho entusiasmo “Bien, es un muy buen lugar al que ir, ahí hay muchos de mis devotos, has de ir a verlos, experimentar su devoción, ver sus centros, y luego regresar”. Y después, durante casi dos semanas, cada día, cuando Swami daba Darshan se me acercaba y me decía “¿Rusia? ¿Cuándo vas a Rusia?” Continuó jugueteando conmigo de esta manera. Finalmente llegó el día previo a mi marcha y Swami me dijo, “¿Mañana? ¿A qué hora sales?” Le mencioné que probablemente me marcharía por la tarde, y que a la mañana siguiente todavía iría al Darshan. Y a la mañana siguiente, Swami en su inmensa Gracia nos dio una entrevista a la familia entera, nos bendijo, nos dijo que tuviéramos cuidado, nos dio muestras de Su afecto y nos despidió. Y entonces, estábamos saliendo del ashram, cuando un voluntario detuvo nuestro coche.

Prof G.V.
¿Esto sucedió en el ashram `Brindavan´, en Bangalore?

Sr. N.
Si. El voluntario me dijo, “Señor, hay un paquete que he de colocar en su coche.” Yo estaba sorprendido y le dije, “¿Para quién es? ¿Estás seguro de que es para mí?” Y él me respondió, “Si, estoy bien seguro, son las instrucciones que he recibido”. Le dije que no estaba esperando ningún paquete, y me dijo, “Señor, puede que usted no sepa nada acerca de ello, pero estas son mis instrucciones, así que por favor permítame que lo coloque en su coche.” Así que abrí el portaequipajes, y el lo colocó dentro. Y nos fuimos. Una vez fuera del ashram, ya no pude aguantar la curiosidad, así que detuve el coche justo después de cruzar el paso a nivel del tren. Abrí el paquete y encontré una enorme caja con dulces, dulces indios, empaquetados en un lindo papel de celofán, creo que debían pesar unos 20 Kg.

Prof G.V.
20 Kg. de dulces - ¡Eso es mucho!

Sr. N.
Era una caja enorme. Y Swami sabía que yo iba a viajar, y todo nuestro equipaje estaba listo y empaquetado. Así que comencé a pensar, ¿Porqué no me lo ha dado Swami a mí directamente? ¿Y qué es lo que se supone que debo hacer? Se suponía que no íbamos a estar en la India, la familia entera se iba de viaje. Finalmente dije, “Bien, vamos a hacer lo siguiente. Vamos a regresar a casa, sacar una maleta más, poner todos estos dulces en esa maleta, y vamos a llevárnosla con nosotros.”

Así que eso es lo que finalmente hicimos. En vez de ir directos al aeropuerto, regresamos a casa otra vez, sacamos una bolsa, empaquetamos los dulces y luego volamos a Rusia. En Rusia yo tenía el número de teléfono de una persona a la que contactar en Moscú. En el momento en que aterrizamos, después del check in en el hotel, traté de llamar a ese número, pero la persona que respondió al teléfono sólo hablaba ruso, y yo no sabía una sola palabra de ruso. Habíamos contratado un tour con guía para unos días más tarde, pero durante los tres primeros días de nuestro viaje a Moscú estábamos solos. Durante esos tres o cuatro primeros días, traté incesantemente de contactar a alguien en ese numero de teléfono, pero todos mis esfuerzos fallaron. Y al cuarto día, cuando tuvo lugar nuestro pequeño tour turístico por la ciudad, le dije a la persona que nos hacía de guía, “Tengo un problema, ¿tal vez me pudieras ayudar?”, y ella muy amablemente accedió a hacer la llamada por mí. Y el minuto mismo en que llamó, ¡le respondió alguien hablando en inglés! Así que por fin pude concertar un encuentro con ellos, y me vinieron a recoger al hotel. Y entonces se me ocurrió la idea que igual aquellos dulces eran para estas personas.

Prof G.V.
¿Eran personas del centro Sai de Moscú?

Sr. N.
Si, eran gente del centro Sai. Hay una señora que vive en Moscú, que está casada con un americano. Más tarde me explicó que había venido a Prashanti y Swami aquí llevó a cabo la ceremonia de su matrimonio. El seleccionó a esta persona de los Estados Unidos, en la cumbre de la Guerra Fría, y los casó. El estaba de visita temporal en Rusia, y con gran dificultad consiguió obtener un estatus de residente permanente de ahí. Y por supuesto están felizmente casados, tienen cuatro hijos. Me llevaron a su casa.

Así que llevé conmigo la mitad de estos dulces, y al entrar en su casa, dije, “He venido directamente de Brindavan, de hecho, el día mismo en que viajaba venía directo de allá. Traigo estas fotografías para vosotros, y también vibhuti (ceniza sagrada) que Bhagaván me dio, y estos dulces...” En el momento en que dije “dulces” y les di el paquete, les cambió la expresión, y todos se pusieron a sonreír cómo si estuvieran en la Gloria. Esto me pareció algo extraño, y les pregunté, “¿Qué sucede? ¿Porqué esta reacción?”

Entonces se miraron los unos a los otros, y esta anfitriona mía me dijo que exactamente el día en que yo salía de Bangalore, ellos habían decidido ir a visitar un orfanato de allí a una semana, y tuvieron un encuentro de oración donde le rogaron a Swami que iban a comenzar una buena labor, iban a ir a un orfanato y necesitaban recolectar dulces, algo de ropa y algunos regalos. Así que cuando recibieron estos dulces, me dijeron, “Estábamos seguros de que Swami nos enviaría estos dulces de una manera u otra antes de la visita al orfanato”. Recuerdo que el día que me dijeron esto era un jueves, y la visita al orfanato estaba planeada para el sábado. Añadieron, “Ves, Swami ha respondido a nuestras oraciones, mandándonos estos dulces a través tuyo.”

Solamente después comencé a reflexionar. Cómo Swami te motiva internamente sin decirte ni una sola palabra. ¡No me dijo nada de todo esto! Lo más fácil habría sido decir, “¿Vas a Rusia? Bien, les voy a enviar algo. Por favor, llévalo y dáselo a tal y tal persona, ésta es la dirección.” El asunto habría concluido ahí. Pero no mencionó ni una sola palabra, ni un susurro, nada. Y entonces puso en mi mente esa idea. Yo podría, de la misma manera, haber decidido, “Y quién va a cargar con esta bolsa de 20 Kg. en el viaje? Mejor le doy los dulces a alguien de por aquí, o los distribuyo en Bangalore”.

Prof G.V.
¡Espero que no tuvieras que pagar extra por exceso de equipaje!

Sr. N.
No, no, nada de ello. Éramos cinco, y apenas llevábamos equipaje, no tuvimos ningún problema. Así que El puso ese pensamiento en mi mente, y yo me llevé los dulces conmigo en el viaje, ¡y todo ello obviamente es una respuesta a la oración de alguien al otro lado del globo!

Bien, es algo muy aparente que es así como Bhagaván funciona. El conoce tus oraciones. Estés donde estés, si Le rezas, tus oraciones son siempre oídas...

Prof G.V.
Por supuesto. Hay muchas historias similares…

Sr. N.
¡Si, un gran número de ellas! Se me ocurre otro incidente. Esto sucedió en el año 2002, cuando nos fuimos de vacaciones a la China. Mi hija mayor no podía unirse a nuestro viaje. Así que cuando estábamos planeando el viaje, mi mujer dudaba mucho en venir y dejarla aquí sola, y que los demás, mis otras dos hijas, ella y yo, nos fuéramos de vacaciones. Y cuando le mencioné a Swami que estaba planeando un viaje a la China, en ese mismo Darshan Swami se acercó a mi mujer y le dijo, “Tu marido está planeando un viaje a la China, ve con él”, era cómo si Swami se le anticipara, y cuando ella iba a decirle que no quería venir con nosotros porque no quería dejar sola a nuestra hija mayor, Swami añadió, “¡No va a suceder nada, tu hija está aquí, yo estoy aquí en Brindavan, yo la cuidaré, no tienes porqué preocuparte!” Eso es lo que le dijo. Y otra gran duda que teníamos era que el cumpleaños de nuestra hija mayor era el 15 de Mayo y nosotros estaríamos en pleno viaje. Así que mi mujer dijo, “Pero, Swami, su cumpleaños es el 15 de Mayo”. Y El respondió, “¿Su cumpleaños? No te preocupes, dile que venga al Darshan, y yo la bendeciré”. Así que esto es lo que sucedió, y una vez más, Swami nos bendijo con Su amor y afecto usuales.

Nos fuimos de viaje, y el 15 de Mayo estábamos en Beijing. Hicimos el check in en nuestro hotel, y mi mujer estaba tan cansada que decidió no salir a la calle con nosotros. Mis otras dos hijas y yo salimos del hotel a dar un paseo, y vimos una tienda llamada “La Tienda de la Amistad”. Es una cadena de tiendas muy grande ahí. Así que entramos, y al entrar alguien se nos acercó y dijo, “Vayan al tercer piso, ahí encontrarán algo para comprar”. Fuimos directos al tercer piso, y empezamos a mirar a ver qué es lo que era lo que pensaban que debíamos comprar ahí. Había un gran número de objetos, y al caminar entre ellos, llegamos a un mostrador en el que había una inmensa variedad de pinturas, artesanías de madera, esculturas y demás. Yo me los miré, y de repente dije, “¡Mira, Swami está aquí!” En el medio mismo de todos los objetos había una gran placa, bellamente tallada en piedra negra, con la imagen de Swami. Miré a mi alrededor. Todas las demás placas tenían el precio puesto, pero ésta no.

Así que busqué a alguien, y cuando encontré a una empleada que hablaba inglés, le pregunté, “¿Qué es esto?”. De inmediato me respondió, “¿No lo sabe? Es un hombre de  Dios o una Encarnación Divina, es muy conocido y vive en la India. ¿Es usted Indio?, ¿Conoce la India?”

Le dije, “Si, soy de la India, y conozco muy bien a esta Persona, es por eso que se lo pregunto. Dígame, ¿Hay muchos devotos suyos aquí, hay mucha gente que lo conoce?” Me dijo, “Si, hay muchos en la China que Lo conocen, que han tenido experiencias con El, que han recibido Sus bendiciones, y hay muchos que están esperando la oportunidad de ir a verlo.” Eso es lo que me dijo. Le pregunté, “Todos los demás objetos tienen un precio puesto, ¿Tiene precio éste también, lo podría comprar si quisiera?”, y me dijo, “Espere un momento, no creo que esté en venta, pero lo voy a preguntar”. Se fue a consultar a un supervisor, y cuando regresó me dijo que si lo quería me lo venderían. Discutimos los detalles del precio, llegamos a un acuerdo, lo pagué y me lo llevé.

Y esto sucedió el día del Cumpleaños de nuestra hija, que se había quedado en la India. Cuando regresamos al hotel, le dije a mi mujer, “¿Sabes lo que acaba de suceder? Swami prometió que estaría con nosotros, que te cuidaría, y que bendeciría a nuestra hija. Realmente nos ha bendecido en el día de hoy. Mira lo que encontré en la tienda” y se lo mostré. Saltó de la cama y me dijo, “¡No me lo creo! ¿De verdad? ¿O me estás tomando el pelo? ¿Lo has traído de algún otro lugar?” Le dije que no, y le expliqué lo que había sucedido. Así que cuando Swami te da Su palabra, siempre la cumple. No hay duda de ello, El siempre sabe dónde estás, cómo estás... ¡Tienes una “conexión satélite” con El!

Prof G.V.
Una conexión de corazón a corazón. Tenías una historia maravillosa de aquel sastre de San Petersburgo, ¿cierto? ¿Porqué no nos la cuentas?

Sr. N.
Cierto, eso fue muy, muy interesante. La última etapa de nuestro viaje a Rusia fue en San Petersburgo. Fuimos en barco de Moscú a San Petersburgo, ahí atracamos en el muelle y nos quedamos unos días. Yo tenía el mismo problema con el idioma, y aunque tenía un número de teléfono, no lograba contactarme. Finalmente, cuando acabo nuestro crucero, le pregunté al director del crucero si podía permitir a alguno de sus empleados a que viniera conmigo e hiciera una llamada a tal y tal persona. El fue tan amable y nos envió a una mujer que hacía de guía, hicimos la llamada y ella dio la dirección de donde nuestro barco estaba anclado.

De inmediato, al día siguiente muy temprano en la mañana, nos tocaron a la puerta y al abrir nos encontramos con una señora, una de las que Swami creo que llama las mellizas rusas. Son dos mellizas, que vienen a ver a Swami y a recibir Sus bendiciones. Vino y conversamos durante un rato. Con ella había venido otra persona más, un hombre que estaba muy quieto, no decía nada. Simplemente lo escuchaba todo, y cuando esta señora estaba a punto de marcharse, le pregunté que quién era este hombre. Ella me dijo, “Es un sastre, y también es devoto de Swami.”

La señora se fue, pues tenía que acudir a una reunión. Yo traté de establecer una conversación con él, pero él no hablaba inglés Así que buscamos un intérprete, y entonces comenzamos a hablar. Estábamos en nuestra cabina el sastre, el intérprete y nosotros, mi familia y yo. Le pregunté que cómo conoció a Swami, si había tenido alguna experiencia, si había ido a Puttaparthi y había tenido el Darshan de Swami.

Entonces comenzó a contarnos su historia. Dijo que había pasado por un tiempo de condiciones muy penosas, era un sastre pobre, y todo esto había sucedido en una época en que las cosas estaban muy difíciles en Rusia. Parece ser que un día, cuando viajaba en el metro, alguien vino y le puso un libro en sus manos, y este libro tenía en la tapa la foto de Swami. El lo miró un momento, y pensó, escépticamente, “Es algún Hombre de Dios o así. Ahora es cuando toda esta clase de gente viene. Pero cuando tenemos algún problema, no hay nadie que nos ayude”. Y no le prestó más atención.

Al cabo de una semana alguien más le dio otra revista así, y comenzó a leerla. Y cuando comenzó a leer, se enteró de muchas de las cosas que están sucediendo en el ashram de Swami, las actividades que tienen lugar etc, y empezó a sentirse interesado. Entonces empezó a rezarle a Swami, le decía “Tengo muchas dificultades, necesito que vengas y me salves, que me ayudes”. Así es cómo rezaba. Y como si sus oraciones hubieran sido respondidas, cosa que él no sabía en aquel momento, comenzó a sentir un anhelo muy fuerte de venir a ver a Swami. Por supuesto, no tenía pasaporte, y no tenía ningún dinero.

Al cabo de pocos días le tocaron a la puerta, y alguien le dijo, “Hay una gran delegación que viene a ver al Presidente Ruso, hemos oído decir que eres muy buen sastre, queremos que vengas al Kremlin”.

Prof G.V.
¡¿Vinieron todo el camino desde Moscú a San Petersburgo?!

Sr. N.
Si, y le dijeron que tenía que ir con ellos al Kremlin. Así que se fue al Kremlin con ellos. Tenía miedo, preguntándose qué más le esperaba...

Prof G.V.
Qué más sorpresas le esperaban…

Sr. N.
Y finalmente, cuando llegaron allí, le dijeron, “Este es el programa, tienes que quedarte aquí, no te puedes ir, tienes que acabar tantos trajes por día”. Y le dieron muchísimo trabajo. Así que se maldijo, y pensó, “Ahí se van mis ingresos, no sé cómo me las voy a arreglar”. Sea como fuera, no tenía elección, así que se puso a trabajar y acabó con el pedido en más o menos una semana. Al final de esa semana les dijo, “Bien, ahora me iré”. Y le dijeron, “¡No, no, no - tenemos que pagarte por tu trabajo!” Esto fue una grata sorpresa. Le preguntaron lo que normalmente cobraba por su trabajo. El mencionó una suma, y le pagaron inmediatamente casi el doble de lo que normalmente habría cobrado. Esto lo asombró y pensó, “Nunca pensé que iba a tener este dinero”. Viéndolo, le preguntaron, “¿Qué sucede?”, y él les dijo, “Miren, quería ir a la India pero no tenía dinero. Ahora tengo el dinero, pero aun así no puedo ir a la India.” “¿Porqué, cual es tu problema?” Les dijo, “No tengo un permiso para salir fuera de mi ciudad, y no tengo pasaporte para el extranjero. No puedo salir de Rusia.” Le dijeron “No te vayas hoy, espera hasta mañana y tendrás tu pasaporte en la mano”. Así que al día siguiente tenía un pasaporte y el bolsillo lleno de dinero.

Entonces regresó a su casa, y cuando llegó, recibió más buenas noticias. Su mujer aparentemente hacía costura en su tiempo libre, y había cosido un par de abrigos de piel. Los abrigos de piel son abrigos muy caros, y no se habían vendido porque no había nadie que los comprara. Un par de días después de que este sastre se marchase a cumplir con la tarea asignada por el Kremlin, alguien tocó a la puerta de su casa, y le preguntó a su esposa, “Hemos oído que tienen abrigos de piel en venta en esta casa, ¿Es cierto? Estamos buscando abrigos de piel para comprar”. Y ella dijo que sí, llegaron a un acuerdo en cuanto al precio, y vendió esos abrigos por muy buen precio. Así que cuando el sastre regresó a su casa y su mujer le contó que los había vendido muy bien, el pensó, “Aquí está mi pasaporte y aquí el dinero, y todo esto en sólo una semana...”

Esta persona no había visto nunca Puttaparthi en el mapa de la India. No hablaba ni una sola palabra de inglés, no sabía cómo llegar hasta aquí, pero de alguna manera se las arregló para llegar. Encontró a alguien que venía a la India, voló con ellos, y siete días más tarde estaba sentado para el Darshan en Puttaparthi. Cuando Swami estaba dando el Darshan, fue directamente a donde él estaba sentado y le dijo, “Hola sastre, ¿cómo estás?”

El no sabía qué hacer o qué decir. Swami le dio una entrevista y le bendijo a él y a su familia. Dice, “Todavía hoy día, cada vez que tengo dudas, cada vez que tengo cualquier problema, le rezo a Swami y mis oraciones son respondidas.”

Prof G.V.
¿Por casualidad viste algún centro Sai en Rusia?

Sr. N.
Aparentemente hay un gran número de centros Sai en Rusia. El más grande está en Moscú, se reúnen los domingos, en que tienen un programa de bhajans. Sólo abre los domingos por la mañana. Y nosotros no estábamos en Moscú en domingo. Así que cuando le dije a esta señora a quien contactamos que me gustaría ir a un centro Sai, ella me dijo, “Lo siento, no puedo llevarles allí porque sólo abre los domingos. Pero tenemos un encuentro en nuestra casa, dónde se reúnen unas 20 o 30 personas, y tenemos cantos devocionales” ¡E incluso me pidieron que cantara algunos bhajans, aunque confieso que no sé cantar muy bien! Pero con la Gracia de Swami, también logré cantar algunos bhajans. Pero el satsang era en su casa, no llegué a ver el centro.

Prof G.V.
¿Recibiste alguna impresión acerca de qué tipo de devoción existe en Rusia, de cómo  es el movimiento Sai ahí?

Sr. N.
Por lo que pude ver y por lo que entendí, hay bastantes áreas en Rusia dónde se ha expandido el movimiento Sai. Creo que el cambio que tuvo lugar, la perestroika y el período después, ha sido un tiempo muy difícil para Rusia. La ley de la familia de un solo hijo, sobretodo debido a una restricción muy severa en cuanto al tamaño de sus casas, ha causado grandes problemas para todo el sistema social de allá. Hay muchos orfanatos dónde la gente abandona a los niños debido a muchas razones. También visitamos algunos de esos orfanatos. Creo que el mensaje de Swami, de amar a todos y servir a todos, es algo que realmente ha hecho mella en sus corazones, porque piensan, aquí hay alguien que habla de amar a otro ser humano sin conexión con uno mismo, sin restricciones de casta, raza, de credo...  Creo que es debido a este mensaje de Swami que se están llevando a cabo muchas actividades de servicio.

Y entre los devotos de Swami hay representantes de toda la populación, porque yo me encontré con el Capitán del equipo ruso de baloncesto. Aparentemente es un devoto de Swami.

Prof G.V.
¡Qué interesante!

Sr. N.
Si, vino a encontrarse con nosotros. De hecho fue quien nos recogió del hotel para llevarnos al satsang aquel día. Y en el coche estábamos hablando de todo esto, y él dijo, “Todo lo que he hecho, lo he hecho siguiendo las instrucciones de Swami.” Esto es lo que afirma. Dijo que cinco años atrás estaba a punto de dejar de jugar a baloncesto, y vino a Puttaparthi. Ha venido muchas veces. Se ve que durante algunos años también jugo a baloncesto profesional en los Estados Unidos.

Cuando vino, Swami le dio una entrevista, y él le dijo a Swami que quería dejar de jugar. Y Swami le dijo, “No, has de continuar jugando durante cinco años más. En estos cinco años vas a ganar mucho dinero, úsalo bien. No lo malgastes, utilízalo para buenos propósitos en tu país.” El visita el ashram de manera regular.

Hay muchos centros que llevan a cabo actividades de servicio social para los pobres y necesitados. Son desde luego grandes devotos, tienen sus centros donde se reúnen de manera regular, y me dijeron que en Moscú mismo, a cualquier programa de bhajans o satsang (cantos devocionales y círculos de estudio de temas espirituales etc.) que tengan en el centro, normalmente atienden unas 150 o 200 personas.

Prof G.V.
¿No es increíble? Diez años atrás apenas veías a un ruso en el ashram, hoy día son un visitante estándar y vienen en grandes números.

Sr. N.
Si. Creo que otro de los problemas en Rusia es que hay un gran número de pobres, y tienen muchas dificultades. De hecho, Swami muchas veces ha mencionado que hemos de proveer toda clase de facilidades para esta gente, porque son pobres, y cuando vienen aquí, si se alojan fuera del ashram tienen que pagar mucho por un cuarto. Y Swami dice que es algo que la mayoría de ellos no se pueden permitir, vienen aquí por amor, y les hemos de dar acomodación dentro del ashram. ¡Es tan compasivo con ellos! Por supuesto, Swami es compasivo con todos, pero lo es aún más con los necesitados, los pobres, los destituidos, la gente que realmente necesita algún tipo de apoyo. Swami siempre está ahí para dar ese apoyo...
                                                                                                          
Prof G.V.
Estuve hablando con el coordinador regional, el que coordina las actividades de los centros de Rusia y las regiones de habla rusa en Europa del Este, Ucrania, Georgia, etc. Y me hablaba de la enorme devoción por Swami en lugares de los que nunca hemos oído hablar. Fue realmente una charla muy conmovedora e inspiradora. Le dije que Radio Sai probablemente se extenderá, una vez que comenzamos nuestros servicios europeos, a esa parte del mundo, y él estaba muy entusiasmado e interesado en ayudarnos a emitir en Ruso para el beneficio de los devotos de allá. Y queremos sobretodo emitir los discursos de Swami con traducciones sincronizadas en diferentes idiomas, el Ruso incluido. Esperamos que pronto llegara el día en que emitamos para los devotos rusos en su propia lengua.

Sr. N.
Si, los avances de la tecnología son realmente fabulosos. Una experiencia más que tuve en Rusia fue la siguiente, algo bien interesante. Te acordarás de la página web puesta en marcha por el Consejo Central, www.srisathyasai.org.in . Inmediatamente después de que fue puesta en marcha, nos pusimos a trabajar en otras modalidades. Y fue entonces cuando tuvo lugar la inauguración del Hospital…

Prof G.V.
¿El Hospital de Super Especialidades (de Alta Complejidad) de Bangalore?

Sr. N.
Si. Se tomaron fotos muy bonitas que se pusieron el la página web.

Cuando fuimos al satsang en Rusia, me enseñaron algunos libros que habían publicado. Publican una versión rusa del Eterno Conductor (Sanathana Sarathi, una publicación del ashram), que tiene una apariencia muy diferente. Es completamente en Ruso, tiene algunas fotos, informes de los sucesos más recientes, y por supuesto algunos de los discursos de Swami. En la última página del ejemplar que me mostraron, vi fotos de la inauguración del Hospital de Super Especialidades. Les pregunté, “¿Cómo, de dónde habéis sacado estas fotos?” Y me dijeron que las habían obtenido de nuestra página web.

Al momento de ver las fotos me acordé de cómo llegaron a la página web. Porque el día en que tuvo lugar la inauguración del Hospital, no estaban presentes ninguno de nuestros propios fotógrafos. Solo estaban presentes los fotógrafos de la Prensa. Así que más tarde ese día, la persona en aquel entonces encargada del contenido de la página web me llamó y me dijo, “Sabes, ha pasado la inauguración y no tenemos ni una sola fotografía”. Le dije, “¿Cómo?” “Ninguno de nuestros fotógrafos estaba ahí.”, me dijo. Le dije que lo que haría sería llamar a la  Prensa y pedir algunas de las fotografías que ellos habían tomado. Así que llamé a “The Hindu”, dónde habían publicado unas fotos muy buenas del Hospital. Y la persona de Bangalore que atendió al teléfono me dijo, “Señor, tenemos nuestras reglas. No podemos darle ninguna fotografía.” Yo le dije, “¿Qué quiere decir ? ¡Fue nuestra inauguración! ¡Ustedes vinieron y sacaron fotografías de nuestro Hospital! ¡No puede decirme que no nos van a dar ninguna fotografía!” Me dijo que me pusiera en contacto con el editor, en Madrás. Así que inmediatamente lo llamé, y le dije, “Soy tal y tal, y llamo en nombre de la Organización, y por favor ustedes tienen que darnos esas fotografías”. Me dijo que me no había problema, que me llamaría en un par de minutos. Y fue tan amable de realmente llamarme y decirme, “Las fotografías son suyas, por favor vaya a la imprenta a buscarlas.” Fui ese mismo día por la tarde, y ese mismo día esas fotografías fueron puestas en la página web. Así que al ver la publicación Rusa, me acordé de cómo esas fotos habían llegado a la página web. Habían hecho una presentación muy hermosa con las fotos.

Así que creo que con la emisora Radio Sai Armonía Global, y muchas, muchas cosas más por venir, el mundo realmente cambiará su visión de Swami, pues será expuesto a las cosas que están sucediendo. Porque hay mucha gente que todavía no saben mucho de lo que está pasando, del Fenómeno que está teniendo lugar aquí.

Prof G.V.
Muchas gracias, espero tener el placer de pronto tenerte aquí otra vez, para que compartas más experiencias con nosotros. ¡Viaja mucho, experimenta mucho y regresa a informarnos! ¡Tan pronto cómo puedas!

Sr. N.
Sairam, el placer ha sido mío.


SAIRAM
Cortesía de Radio Sai Armonía Global
(paginas web: radiosai.org y h2hsai.org)


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¨LA ENCARNACIÓN DIVINA¨